Luis Suárez Fernández
" Las características esenciales de esta España que resucitaba eran una jurisprudencia emanada de Roma y que iba tomando forma en las versiones regionales, desde el Fuero de León a los Usatges; un cristianismo que buscaba raíces más profundas en el sepulcro de Santiago, y una forma lingüística neolatina, que adoptaba usos distintos según las regiones. Entre 1085 y 1140, se hizo el primer ensayo de unidad política, asumiendo los reyes Alfonso VI y Alfonso VII esa calidad de regir la tota Hispania, aunque sobreviviesen Administraciones distintas. Las fuertes reacciones africanas, almorávide y almohade, inclinadas cada vez más rigurosamente al fundamentalismo musulmán, lo impidieron. La guerra imponía la división en cinco sectores que pudieran resistir la acometida, sin que pudiera librarse esa batalla resolutiva. Sin embargo, la conciencia hispana se mantuvo: el autor del Poema de Fernán González diría que, «de toda España, Castilla es lo mejor», mientras que la Crónica de Pedro el Ceremonioso insistiría en llamar a Cataluña la mejor tierra de España. Y los cinco reinos consideraban que su unidad de destino les empujaba a una recuperación de la España perdida, fijando sobre el mapa los límites del espacio que, a cada uno, debía corresponder."
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