lunes, abril 18, 2005

«Habitantas», «personos», «humanidod»

Luis David Bernaldo de Quirós Arias, El Catoblepas.
"Pero la realidad nos dice que esto no es cierto porque se ha dado a la letra a prcticamente los mismos atributos que al artículo: así se dice la jueza, la clienta, la médica, la ginecóloga, &c. Es decir: no se hace caso del artículo, sino de la terminación, intentando demostrar que las palabras terminadas en a son del género femenino. Hay que sustituir la o, de médico, por la a.

Siguiendo este razonamiento, como las palabras dentista, malabarista, periodista, artista, equilibrista, &c, terminan en a serán del género femenino. Por tanto habrá que decir dentisto, malabaristo, periodisto, artisto, &c para indicar el género masculino sin hacer caso del artículo. Por otra parte, palabras terminadas en a, tales como mapa, sofá, &c. son del género masculino. ¿Habrá que decir mapo, sofó, &c.? ¿Habrá palabra más femenina que mujer? ¿Habrá que decir mujera? Lo mismo pasará con la palabra madre, &c.

Después están los escritos con el/la/los/las/todos/todas, &c, que en aras de un progresismo semántico-feminista quieren demostrar la igualdad entre ambos sexos. Lo que sucede es que se confunde el género gramatical con el sexo de las personas. Y para evitar poner el/la/los/las/todos/todas, recurren a la ridícula @.

La palabra habitante, por ejemplo, es una palabra del género masculino que abarca a ambos sexos. Asimismo, la palabra persona, es del género femenino que abarca también a ambos sexos. Lo mismo sucede con humanidad. Pero, claro, siguiendo la lógica jaimitera habrá que decir la habitanta, el persono y el humanidod."

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