José María Marco - Libertad Digital. Exteriores
"La Iglesia católica no tuvo unos principios fáciles en Norteamérica. El proyecto norteamericano estuvo fundado desde el primer momento en la voluntad de vivir la fe cristiana con la máxima pureza posible, de forma pública –sometido el individuo al escrutinio permanente de la comunidad a la que pertenece– y lo más lejos posible, con un océano por medio, de la corrupta y vieja Europa. Más aún, de la decadente Iglesia católica y del poder papista.
Los católicos que se instalaron en tierras norteamericanas tuvieron que adoptar un perfil muy bajo, casi clandestino. Se asentaron lejos del núcleo central de Nueva Inglaterra, ocupada por los puritanos, en particular en una de las colonias creadas a partir de una licencia concedida por la Corona británica. Así nació lo que luego sería el Estado de Maryland, fundado en el siglo XVII por el duque de Baltimore, político inglés convertido al catolicismo y con título de nobleza irlandés. " (...)
"La libertad religiosa daba a la Iglesia católica una oportunidad única en el mismo momento en que iban a empezar las revoluciones europeas y, con ellas, una larga etapa, todavía no cerrada, en la que la Iglesia católica sería unas veces perseguida y otras privilegiada. En EEUU el Estado no perseguiría ni favorecería a la Iglesia. La católica tendría que competir a cuerpo limpio en el mercado libre de la religión para salir adelante.
Ya conocemos la desventaja de partida. La Iglesia católica, jerarquizada, dependiente de un poder extranjero, con un control lo más estricto posible de la doctrina y de la relación con Dios, resultaba un organismo ajeno a la identidad americana. Parecía incluso contrario a ella: una institución antinorteamericana.
Fue Tocqueville quien durante su viaje por Estados Unidos, en la década de 1830, se dio cuenta de que las cosas no iban a ir por ese camino. En La democracia en América argumenta que así como los hombres modernos tienden naturalmente a la religión, también tienden naturalmente a la unidad y la disciplina. De ahí que el catolicismo, si logra zafarse de las disputas políticas a las que ha dado lugar, tiene un gran futuro en Estados Unidos."
No hay comentarios:
Publicar un comentario