Juan Carlos Girauta - Libertad Digital
"Las famosas fotos me recordaron a los milicianos desdentados que posaban armados junto a tallas de santos, con un manto de la virgen sobre los hombros, junto a cruces derribadas, tras haber profanado uno de los muchos templos que llenan los listados de la infamia del Frente Popular, mientras miles de religiosos eran asesinados con la aquiescencia de insensatos gobiernos de diletantes. Pero lo que ha pasado con Maragall y Carod no tiene nada que ver con eso. Vean el vídeo.
El vídeo muestra que la iniciativa de divertirse con una corona de espinas en el centro emocional de la fe cristiana es de Maragall. Carod, un ex seminarista, se ve sorprendido y, falto de reflejos, posa y se ríe en vez de ponerse serio y dejar la corona en su sitio, haciéndose tan cómplice como la comitiva que le ríe las gracias al president. Otros posaron después de Carod. Pero, ¿por qué hizo Maragall algo semejante? No hay motivo. Está es la irracionalidad."
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