GEES
"La sorpresa está por tanto en lo mucho que muchos se han sorprendido. Lo lógico sería esperar que a todo el mundo le pareciese absurdo que el Vaticano deba estar continuamente cambiando de doctrina para adaptarla a la última moda progre. No hace falta haberse leído la mitad de la “Summa Teologica” para tener una cierta idea de los límites de lo que puede ser y no puede ser en el mundo del catolicismo, de la misma manera que sin haberse leído “El Capital” podemos saber que quien predique la concordia entre burguesía y proletariado no es un auténtico marxista aunque crea serlo." (...)
"El extraordinario espectáculo de osadas incoherencias en el que los que lo ignoran todo de la fe católica, sencillamente porque dan por supuesto que se trata de una colección de irracionales y primitivas supersticiones en las que no tiene sentido perder medio minuto de una vida gloriosamente moderna, se convierten en benevolentes consejeros que tratan de poner desinteresadamente un poco de su sentido común en esa colección de dislates, nos lleva directamente a lo que parece ser el aldabonazo con el que Benedicto XVI quiere marcar el comienzo de su Pontificado.
Inmediatamente antes de que diera comienzo el cónclave pronunció en su calidad de decano del Colegio Cardenalicio una homilía para sus colegas, de gran contenido espiritual, en la que denunció la “dictadura del relativismo”. A las treinta y seis horas era elegido Papa. Parece que toda la jerarquía eclesiástica está de acuerdo en que lo prioritario es la defensa de la verdad, tal como la Iglesia la entiende. Cómo otros mensajes religiosos, también éste tiene profundas repercusiones en el mundo de la cultura y la sociedad. Porque afirmar una verdad es afirmar que la verdad existe. Eso vale para muchos en muchas circunstancias. Pretender que nada es verdad puede tener consecuencias todavía más desastrosas que pretender imponer una por la fuerza."
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