EDITORIAL
"Mientras Juan Pablo II continúa siendo el destinatario de los mayores y más universales elogios que haya recibido un ser humano en la hora de su muerte, y mientras la Iglesia se prepara para dedicarle el mayor funeral que haya conocido la Historia, en España aumenta el malestar ciudadano ante la deliberada cicatería del gobierno socialista a la hora de hacerse también eco del pesar de nuestro país por la pérdida de este Papa ejemplar, que tanto amor dio y recibió de los españoles"
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