jueves, abril 07, 2005

A Juan Pablo II nunca le arrebataron su alma

Por José María Aznar. El Mundo
"A lo largo de mi vida política he tenido la ocasión de encontrarme con muchos líderes mundiales. Sin lugar a dudas el mayor de todos ellos ha sido Juan Pablo II. Todos, creyentes y no creyentes, católicos y no católicos, lo vamos a echar en falta. Porque su obra ha tenido una trascendencia histórica innegable." (...)

"El pensaba que la mayor amenaza a las sociedades de hoy no viene de quienes quieren destruirlas, sino de la pérdida de unos valores que, siendo cristianos, son valores universales.Por eso defendió siempre la santidad de la vida. Juan Pablo II ha sido sobre todo un defensor de la vida, frente al relativismo moral." (...)

Su última lección, quizá la más profunda, nos la ha dado con su agonía. En un mundo en el que se habla cada vez más de llevar a la muerte a los mayores y a los inválidos nos ha recordado que el sacrificio y el sufrimiento no hacen al hombre menos digno de vivir plenamente. Nos ha recordado que la muerte es inseparable la vida. Pero que, para los creyentes, la esperanza en otra vida perdurable está por encima de todo.

Fue un líder, un gran líder. Todos nos sentimos un poco huérfanos con la desaparición física de Juan Pablo II. Pero nos consuela saber que su obra pervive y que el presente sería peor sin el mensaje de esperanza, de fe y de caridad que nos dio durante toda su vida.

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