jueves, julio 07, 2005

La discriminación sexual y la Junta de Portavoces de Navarra

Juan Luis Lorda

"Se da la circunstancia también de que la concepción es un asunto de alto interés público porque es el camino ordinario y masivo de incorporación de los nuevos ciudadanos a la sociedad. Y, en cambio, se da la circunstancia de que todos los demás tipos de uniones no tienen interés reproductivo y, por tanto, apenas tienen relevancia social. Son asuntos privados de dos o más.

Por el altísimo interés que tiene la reproducción humana y por el valor de los hijos, la legislación universal (y también la navarra) protege desde tiempo inmemorial el "matrimonio", que significa literalmente, como ya se ha recordado en este periódico "el oficio de la madre". Y en cambio, apenas ha prestado atención a otro tipo de uniones privadas, que no tienen ese efecto.

Ahora por la presión de grupos gay, confundiendo toda la historia del derecho, se intenta decir que todo es matrimonio. Pero es evidente que se trata de fenómenos muy distintos, con un interés social muy distinto también. Y que es muy conveniente, para la inteligencia y para la vida social, distinguir lo que es distinto.

Que los gays son distintos lo dicen a viva voz ellos mismos. Y que la unión gay es distinta del matrimonio protegido por la tradición de la ley es, sencillamente, una evidencia biológica. Los que defendemos estas verdades mínimas lo único que hacemos es proteger el sentido común, el uso del lenguaje, y, lo que es más importante, la reproducción humana natural, la familia que de allí se deriva y el interés público. Y, por supuesto, tenemos el mismo derecho que los demás a decirlo y a no ser insultados con comportamientos agresivos e intolerantes.

Pero hay más. Todos los que sienten una inclinación homosexual tienen el derecho de saber que no existe un sexo homosexual, sino que hay personas con mayor o menor tendencia homosexual. Que esa orientación parece que, en la generalidad de los casos, es adquirida y no congénita. Que se puede cultivar o que se puede disminuir (aunque tiene su dificultad).

Que tiene derecho a intentar cambiar esa orientación y que en un tanto por ciento de los casos se consigue. Que tiene derecho a manifestar su condición o a no manifestarla. Y que cualquier presión en este sentido (como las amenazas que han salido estos días en los periódicos), es un grave abuso. Todo esto, lejos de ser homofobia es, sencillamente, decir la verdad, sin ánimo de ofender a nadie. Y con derecho a no ser ofendido.

Por encima de estas consideraciones elementales e ideológicamente neutras, todos los que sienten una inclinación homosexual tienen también el derecho, lo mismo que cualquier otra persona, a saber cómo es la moral cristiana. Y a saber que la moral cristiana considera que el sexo se ordena, por naturaleza, a la vida. Y que hay que vivirlo así, aunque a todos nos cueste. Y que la moral cristiana considera inmoral todo comportamiento que no respeta este orden, sea ese comportamiento homosexual o no.

Y que uno lo puede intentar y lo puede conseguir. Y son muchos los que lo intentan y lo consiguen. Y que uno se puede equivocar y volver a empezar. Y que esto es muy bueno y da mucha alegría. Y que las familias de padre y madre e hijos son sumamente beneficiosas para la sociedad."

No hay comentarios: