domingo, septiembre 25, 2005

"El psicoanálisis va a desaparecer", dice Mikkel Borch-Jacobsen

Entrevista al filósofo e historiador en la que considera a Freud "alguien poco fiable" pues descubre las falacias, ocultamientos y manipulaciones de los representantes de la escuela freudiana
"Freud había inventado una teoría. Era un gran teórico, alguien que tenía un don excepcional para la especulación teórica. También tenía una confianza desmesurada en sus propias teorías. Para él, todo lo que pensaba era la verdad absoluta. A veces cambiaba de teoría; desde ese momento, la nueva teoría era la buena. Conociendo al personaje, estoy convencido de que estaba tan seguro de que tenía razón que cada vez que hallaba un obstáculo, pues... lo evitaba. Creo que ni siquiera era consciente de ello. Y hay algo más. Creo que una vez que Freud se transformó en esa especie de genio reconocido por todos, los pacientes se sentían tan impresionados que aceptaban todo lo que les decía. Si Freud decía: "Usted tiene una homosexualidad reprimida", ellos contestaban: "Claro, naturalmente". No se puede reducir toda esta cuestión a las mentiras de Freud; están sus mentiras, más profundamente, su autoconfianza absoluta, y también la respuesta de los pacientes."

(...) "si usted me pregunta si la pulsión sexual tiene la importancia que Freud le dio, le responderé que no. Yo creo que todas sus teorías -el complejo de Edipo, el complejo de castración, el deseo fálico de las mujeres, el instinto de muerte, etcétera-, todo eso son puras construcciones hipotéticas, especulativas, muy interesantes, fascinantes quizá, pero que no tienen absolutamente ninguna base empírica o científica."

(...) "Si su pregunta quiere decir que la humanidad entera no puede haberse equivocado hasta ese punto, mi respuesta es sí, la humanidad se ha equivocado muchas veces en su historia. En cuanto a la razón de esa propagación, podríamos decir que, en sus comienzos, el psicoanálisis fascinó a la gente, que quería más libertad sexual. Eso fue señalado por grandes pensadores, como Marcuse, Fromm o Reichmann. También se puede decir que el psicoanálisis sirvió de reemplazo a las ideas religiosas de salvación eterna, que comenzaron a desaparecer a comienzos del siglo XX. Sin embargo, yo veo dos razones principales. La primera es que Freud era un genio de la propaganda. Consiguió convencer a la gente de que su terapia era la única capaz de curar en profundidad y que las demás eran totalmente superficiales. Digo pura propaganda pues no tenía ninguna prueba; tampoco obtenía mejores resultados que los demás. Freud consiguió, además, desprestigiar a sus pares, tratándolos de paranoicos, reprimidos sexuales, etcétera. Lo hizo a partir de 1913 con sus propios colegas y después con sus discípulos: Adler, Ferenczi, Jung y Rank. A cada crítica que se le hacía, la respuesta era: "Si usted no cree, es porque nunca se autoanalizó en un diván. Se trata de pura resistencia". Este método era absolutamente eficaz y sigue siendo válido en nuestros días; sus discípulos han conseguido mantener esas leyendas freudianas -como las llaman los historiadores críticos- secuestrando los documentos que contradecían la leyenda. Los mismos mecanismos se ponen en marcha cada vez que se critica el psicoanálisis."

"El otro mecanismo es aún más sorprendente. Al mismo tiempo que se mantienen intocables esas leyendas freudianas sobre su teoría y sus descubrimientos, los psicoanalistas son de una maleabilidad total. La teoría psicoanalítica no tiene, en el fondo, ninguna consistencia. Los psicoanalistas pueden leer en el inconsciente de sus pacientes cualquier cosa: todo y lo contrario. De este modo, se adaptan al medio social y cultural en el que viven."

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