El Semanal Digital Fernando Alonso Barahona
Tan sublime en su fuerza expresiva como políticamente incorrecto, el polémico actor y director nos mete de bruces en la decadente cultura maya, a cuya crueldad sólo resiste una institución.
Va a ser sin duda una de las películas del año, y tal vez de esta primera década de siglo XXI. Apocalypto es una palabra griega que significa "nuevo comienzo o creación" y es el título de la nueva película de uno de los cineastas más brillantes, personales y políticamente incorrectos del último cuarto de siglo.
Mel Gibson, tras la magistral e impresionante La Pasión de Cristo, se ha sumergido en una nueva película que es un espectáculo total, una historia que prescinde de diálogos para potenciar la magia de la imagen y que evita vericuetos argumentales innecesarios para centrarse en lo más importante, en lo que se dirige al fondo del corazón: el sentimiento.
Apocalypto es una película épica al estilo grandioso de Cecil B. de Mille, algo que tras la mencionada La Pasión de Cristo y Braveheart, se ha convertido en un distintivo de su autor. La fotografía es soberbia y eso se lo debemos al australiano Deam Semler (ganador de un Oscar por Bailando con lobos), pero sobre todo a la maravillosa geografía mexicana. Apocalypto se filmó en Catemaco y Las Tuxtlas (Veracruz), en San Andrés Chicahuaxtla (Oaxaca) y otros lugares de México.
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