La comunista que miró el crucifijo
Un padre, en un colegio de Baeza, Andalucía, se empeñó en que quitaran un crucifijo y el gobierno regional así lo hizo. Para más inri, el colegio se llama San Juan de la Cruz. O sea, que molesta la cruz en el San Juan de la Cruz. ¿Lo llamarán ahora "San Juan de La"?
Muchos recuerdan estos días a la escritora y diputada comunista (en Italia, 1983) Natalia Ginzburg. El 25 de marzo de 1988 escribía en el diario L’Unità, que entonces era el órgano del Partido Comunista Italiano, acerca de los crucifijos en lugares públicos:
“El crucifijo no genera ninguna discriminación. No habla. Es la imagen de la revolución cristiana que ha difundido por el mundo la idea de igualdad entre los hombres, hasta entondes desconocida. La revolución cristiana ha cambiado el mundo. ¿Queremos tal vez negar que ha cambiado el mundo? Para los no católicos, el crucifijo puede ser simplemente la imagen de uno que ha sido vendido, traicionado, torturado y muerto en la cruz por amor de Dios y del prójimo. Quien es ateo cancela la idea de Dios, pero conserva la idea del prójimo. Cristo representa a todos porque nadie había dicho nunca que todos los hombres son iguales y todos hermanos”.
Natalia Ginzburg era de origen judío y de pensamiento agnóstica. Los nazis la persiguieron y su primer marido murió en la cárcel durante el control nazi de Roma. Ella entendía el sufrimiento, la cárcel, la persecución, lo que vivió Jesús, el Hombre Crucificado.
Hay un blog con el texto completo de Natalia Ginzburg:
http://compostela.blogspot.com/2004/10/ginzburg.html
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