domingo, diciembre 25, 2005
VIDAL-QUADRAS COMPARA A RODRÍGUEZ CON GODOY
La situación de España llevó al vicepresidente del Parlamento Europeo a comparar ayer al presidente Rodríguez con el valido de Carlos IV, responsable, junto con su señor, de la invasión francesa de España y de la pérdida del Imperio.
Alejo Vidal-Quadras, ex presidente del PP de Cataluña, presentó ayer el libro ‘Diez horas de Estat catalá’, editado por Encuentro, y cuyo autor es el periodista Enrique de Angulo. Este testigo de los hechos ocurridos en Barcelona en octubre de 1934, narra el golpe de Estado de Lluis Companys y de los separatistas catalanes contra la Nación española, así como contra la República y la Constitución de 1931. En la rebelión, parte de la decidida por la izquierda (Indalecio Prieto, Largo Caballero, Manuel Azaña) en toda España, murió una cincuentena de personas.
En el acto, el político catalán alabó la recuperación de un título, publicado en 1934 y que se había olvidado por completo, para conocer la verdad histórica. Los nacionalistas, afirmó Vidal-Quadras, practican “la mentira histórica” y han presentado como héroes a unos individuos (Companys, Dencás, Badía, etcétera) que fueron “deleznables” y “escoria”. Esta “gentuza” llegó a gastar presupuestos dedicados a la beneficencia en prostitutas. Los cabecillas organizaron un golpe de Estado; cuando fracasó, huyeron por las alcantarillas de Barcelona; y luego negaron su implicación.
Entre los dirigentes de entonces del catalanismo y los de ahora hay una identidad. En ambos casos la catadura moral es la misma. En la Transición, subrayó Vidal-Quadras, se intentó solucionar diversos conflictos, como los existentes entre la Monarquía y la República, entre el poder civil y el poder militar y entre la aconfesionalidad y la Iglesia. En todos los casos, las partes cumplieron sus compromisos, salvo en el caso de los nacionalistas. Para resolver el conflicto centro-periferia, se cedió muchos poderes a las élites regionales (“tal vez demasiados”), con la condición de que los nacionalistas “no rompieran la baraja”. Pasados unos años, continuó Vidal-Quadras, se ha visto que “nos engañaron”.
Frente a la nueva rebelión de los separatistas, el Gobierno de España está presidido, dijo el europarlamentario del Partido Popular, por una persona que está convencida de que la mejor manera de acabar con el conflicto “es la rendición”. En opinión de Vidal-Quadras, Rodríguez es el peor gobernante español desde Manuel Godoy, el valido del rey Carlos IV, que fue responsable de la derrota de España ante Francia y la ocupación del país por Napoleón.
Por la coincidencia de ambos factores, la traición de los catalanistas y el carácter cobarde de Rodríguez, Vidal-Quadras considera la situación nacional gravísima.
Alejo Vidal-Quadras, ex presidente del PP de Cataluña, presentó ayer el libro ‘Diez horas de Estat catalá’, editado por Encuentro, y cuyo autor es el periodista Enrique de Angulo. Este testigo de los hechos ocurridos en Barcelona en octubre de 1934, narra el golpe de Estado de Lluis Companys y de los separatistas catalanes contra la Nación española, así como contra la República y la Constitución de 1931. En la rebelión, parte de la decidida por la izquierda (Indalecio Prieto, Largo Caballero, Manuel Azaña) en toda España, murió una cincuentena de personas.
En el acto, el político catalán alabó la recuperación de un título, publicado en 1934 y que se había olvidado por completo, para conocer la verdad histórica. Los nacionalistas, afirmó Vidal-Quadras, practican “la mentira histórica” y han presentado como héroes a unos individuos (Companys, Dencás, Badía, etcétera) que fueron “deleznables” y “escoria”. Esta “gentuza” llegó a gastar presupuestos dedicados a la beneficencia en prostitutas. Los cabecillas organizaron un golpe de Estado; cuando fracasó, huyeron por las alcantarillas de Barcelona; y luego negaron su implicación.
Entre los dirigentes de entonces del catalanismo y los de ahora hay una identidad. En ambos casos la catadura moral es la misma. En la Transición, subrayó Vidal-Quadras, se intentó solucionar diversos conflictos, como los existentes entre la Monarquía y la República, entre el poder civil y el poder militar y entre la aconfesionalidad y la Iglesia. En todos los casos, las partes cumplieron sus compromisos, salvo en el caso de los nacionalistas. Para resolver el conflicto centro-periferia, se cedió muchos poderes a las élites regionales (“tal vez demasiados”), con la condición de que los nacionalistas “no rompieran la baraja”. Pasados unos años, continuó Vidal-Quadras, se ha visto que “nos engañaron”.
Frente a la nueva rebelión de los separatistas, el Gobierno de España está presidido, dijo el europarlamentario del Partido Popular, por una persona que está convencida de que la mejor manera de acabar con el conflicto “es la rendición”. En opinión de Vidal-Quadras, Rodríguez es el peor gobernante español desde Manuel Godoy, el valido del rey Carlos IV, que fue responsable de la derrota de España ante Francia y la ocupación del país por Napoleón.
Por la coincidencia de ambos factores, la traición de los catalanistas y el carácter cobarde de Rodríguez, Vidal-Quadras considera la situación nacional gravísima.
lunes, diciembre 19, 2005
jueves, diciembre 15, 2005
«En Guadalajara no murieron langostas y percebes, fallecieron once personas»
Pilar Hernández / Madre de una de las 11 víctimas del incendio de Guadalajara. La Razon | Digital
"-Pues un abandono más, como todo este incendio. Al aparecer las llamas hubo abandono, al conocer las muertes hubo más abandono y en estos cinco meses también ha imperado el abandono." (...)
"Seguimos sin saber nada de lo que sucedió, de por qué de los 30 retenes que hay aproximadamente en Guadalajara, sólo trabajaban en el fuego 2 ó 3. En este tiempo, lo único cierto es que los culpables de la desorganización, la falta de planificación.. siguen levantándose cada mañana a trabajar con normalidad y sentándose en sus sillones cómodamente sin mover un dedo" (...)
"He sido afiliada a UGT durante 10 años y me he dado de baja después de todo esto. No se para qué están. No hacen nada. Y eso que cinco de los fallecidos también estaban afiliados a este sindicato." (...)
"-¿Considera que este caso se parece al hundimiento del Prestige? -No. En Guadalajara no murieron langostas y percebes, murieron once personas. El caso del Prestige se desbordó por la sociedad española. Sin embargo, aquí a nadie le ha interesado abrir la boca. Nadie organizó nada, por eso, hemos decidido convocar la manifestación del sábado. Estamos volcados en ella, porque Guadalajara la estaba pidiendo."
"-Pues un abandono más, como todo este incendio. Al aparecer las llamas hubo abandono, al conocer las muertes hubo más abandono y en estos cinco meses también ha imperado el abandono." (...)
"Seguimos sin saber nada de lo que sucedió, de por qué de los 30 retenes que hay aproximadamente en Guadalajara, sólo trabajaban en el fuego 2 ó 3. En este tiempo, lo único cierto es que los culpables de la desorganización, la falta de planificación.. siguen levantándose cada mañana a trabajar con normalidad y sentándose en sus sillones cómodamente sin mover un dedo" (...)
"He sido afiliada a UGT durante 10 años y me he dado de baja después de todo esto. No se para qué están. No hacen nada. Y eso que cinco de los fallecidos también estaban afiliados a este sindicato." (...)
"-¿Considera que este caso se parece al hundimiento del Prestige? -No. En Guadalajara no murieron langostas y percebes, murieron once personas. El caso del Prestige se desbordó por la sociedad española. Sin embargo, aquí a nadie le ha interesado abrir la boca. Nadie organizó nada, por eso, hemos decidido convocar la manifestación del sábado. Estamos volcados en ella, porque Guadalajara la estaba pidiendo."
El Prestige no mató ni a un triste percebe
Radicales Libres - Libertad Digital
"El accidente del Prestige supuso un enorme desastre. Nuestras costas se ensuciaron y hubo que limpiarlas, lo que requirió gran esfuerzo, pero no constituyó ninguna catástrofe: no hubo muertos ni heridos; nadie se arruinó; nadie quedó sin casa o sin barco, ni desasistido ante la interrupción de su normal actividad; ninguna infraestructura quedó destruida; y ningún recurso pesquero resultaría afectado (pasados tres años, ya se puede asegurar lo que machaconamente venían demostrando todos los estudios científicos).
Por supuesto, nada que ver con el tsunami asiático, ni con el Katrina o el Wilma. Pero no hay que irse tan lejos: el hundimiento del Carmelo, por culpa de las obras del metro en Barcelona o el terrible incendio de Guadalajara tuvieron consecuencias muchísimo peores y, sin necesidad de salir de Galicia, también es un hecho que los incendios forestales registrados durante el verano de este 2005 van a dejar una huella bastante más dañina que la del Prestige." (...)
"El accidente del Prestige supuso un enorme desastre. Nuestras costas se ensuciaron y hubo que limpiarlas, lo que requirió gran esfuerzo, pero no constituyó ninguna catástrofe: no hubo muertos ni heridos; nadie se arruinó; nadie quedó sin casa o sin barco, ni desasistido ante la interrupción de su normal actividad; ninguna infraestructura quedó destruida; y ningún recurso pesquero resultaría afectado (pasados tres años, ya se puede asegurar lo que machaconamente venían demostrando todos los estudios científicos).
Por supuesto, nada que ver con el tsunami asiático, ni con el Katrina o el Wilma. Pero no hay que irse tan lejos: el hundimiento del Carmelo, por culpa de las obras del metro en Barcelona o el terrible incendio de Guadalajara tuvieron consecuencias muchísimo peores y, sin necesidad de salir de Galicia, también es un hecho que los incendios forestales registrados durante el verano de este 2005 van a dejar una huella bastante más dañina que la del Prestige." (...)
Tiempos difíciles, José María Aznar en la presentación del libro de Pedro J.
(...) "Hablemos en primer lugar de lo más grave. El Gobierno del Partido Socialista ha vuelto a crear una crisis nacional grave. En este caso, muy grave. Y otra vez, completamente innecesaria. Un país que podía marchar perfectamente por el simple procedimiento de cumplir las reglas constitucionales, se encuentra metido en un torbellino por el inconcebible hecho de que su Gobierno decide incumplirlas.
Entonces se trataba de corrupción y de delitos gravísimos. De escándalos que sobresaltaban cada mañana a esa inmensa mayoría de personas de bien que forman España, y a las que no les gusta nada sentir que su país marcha a la deriva en medio de los arrecifes.
Ahora volvemos a ver asuntos de créditos privilegiados a partidos, intentos de controlar empresas y cosas semejantes. Escándalos frente a los que, de nuevo, se recurre al procedimiento de no investigarlos, ocultarlos, e intentar decir que todo el mundo lleva barro encima. O sea, exactamente lo mismo que hace diez años. Y con idéntico resultado.
Pero más grave aún es que esa obsesión irremediable por el poder, que entonces se manifestaba en el abuso cotidiano, es que ahora se pone en juego la misma base del concepto de España y del pacto constitucional que le dio forma democrática y libre." (...)
"¿Qué es lo que pasa, que cada vez que gobierna el PSOE se recorta la libertad de opinión? ¿Cuándo va a llegar algún político socialista capaz de darse cuenta de que se pueden ganar elecciones sin atacar al que discrepa?" (...)
"Yo no quise perseguir al Gobierno que me precedió. No autoricé la desclasificación de los “papeles del CESID”. Es una de las decisiones de las que Pedro J. ha discrepado mucho de mí, y en términos muy duros. ¿Por qué lo hice? Pues porque creía que la misión de un Gobierno no era aplastar a la oposición.
Ahora, en cambio, lo que vemos es el intento permanente de que la oposición se calle o se quede fuera del circuito. Eso es lo que se lleva intentando -sin ningún éxito, por cierto- desde hace año y medio." (...)
"Si ahora podemos decir que se puede gobernar sin corrupción, es porque demostramos que se podía gobernar sin corrupción.
Si ahora se puede decir que al terrorismo se le puede vencer, en vez de pactar con él, es porque demostramos que la Ley es suficiente para derrotarlo, cuando está respaldada por la voluntad y la determinación de ganar esa lucha por la libertad y la democracia.
Si ahora se puede decir que España no tiene por qué ser un país exótico, amigo de dictadores y de regímenes sin libertad, es porque se demostró que podíamos ejercer un papel dirigente entre las principales naciones democráticas de todo el mundo.
Y, por cierto, si hoy puede decirse que un Gobierno decidido a no tirar la toalla a las primeras de cambio en una negociación complicada de fondos europeos no tiene por qué salir mal parado de ella, es porque hace seis años, en Berlín, se demostró que las negociaciones que se trabajan se pueden ganar. Y volvimos con 8.900 millones de euros anuales durante siete años." (...)
"Durante estos meses, me he preguntado mucho si en la España de hoy hay sitio para los valores, los principios, las ideas nobles, o para la grandeza política; o si por el contrario estamos condenados a naufragar en un mar de banalidad, o de falta de sentido político.
A veces he sentido la necesidad de preguntarme si hay españoles que sientan que merece la pena defender algo, creer en algo, o si por el contrario nos basta con flotar, con vivir, con aguantar, o con mirar hacia otro lado.
Muchas veces me he preguntado estos meses si existen voluntades y corazones dispuestos a seguir latiendo fuerte por una idea ambiciosa de España. Dispuestos a pensar que trabajar duro, que ser leales, que la honradez, el coraje, el patriotismo, o que ayudar a los demás, hacen mejor nuestro país. Y además, que no merece la pena que éste se pierda en las olas de la Historia, sino por el contrario, que haga Historia.
Todo eso me lo he preguntado, y al mismo tiempo que mi preocupación, he vuelto a sentir esperanza.
La esperanza en esos millones de ciudadanos que serena y democráticamente, están reafirmando su deseo de hacer de España un país que mire al futuro, y que no se deteriore mirando al pasado.
He visto que hay esperanza en ese conjunto sólido y fiable de convicciones que forman el centro reformista. Las convicciones que sirvieron para salir de una crisis y para dar pasos de modernización y desarrollo que deseábamos."
Entonces se trataba de corrupción y de delitos gravísimos. De escándalos que sobresaltaban cada mañana a esa inmensa mayoría de personas de bien que forman España, y a las que no les gusta nada sentir que su país marcha a la deriva en medio de los arrecifes.
Ahora volvemos a ver asuntos de créditos privilegiados a partidos, intentos de controlar empresas y cosas semejantes. Escándalos frente a los que, de nuevo, se recurre al procedimiento de no investigarlos, ocultarlos, e intentar decir que todo el mundo lleva barro encima. O sea, exactamente lo mismo que hace diez años. Y con idéntico resultado.
Pero más grave aún es que esa obsesión irremediable por el poder, que entonces se manifestaba en el abuso cotidiano, es que ahora se pone en juego la misma base del concepto de España y del pacto constitucional que le dio forma democrática y libre." (...)
"¿Qué es lo que pasa, que cada vez que gobierna el PSOE se recorta la libertad de opinión? ¿Cuándo va a llegar algún político socialista capaz de darse cuenta de que se pueden ganar elecciones sin atacar al que discrepa?" (...)
"Yo no quise perseguir al Gobierno que me precedió. No autoricé la desclasificación de los “papeles del CESID”. Es una de las decisiones de las que Pedro J. ha discrepado mucho de mí, y en términos muy duros. ¿Por qué lo hice? Pues porque creía que la misión de un Gobierno no era aplastar a la oposición.
Ahora, en cambio, lo que vemos es el intento permanente de que la oposición se calle o se quede fuera del circuito. Eso es lo que se lleva intentando -sin ningún éxito, por cierto- desde hace año y medio." (...)
"Si ahora podemos decir que se puede gobernar sin corrupción, es porque demostramos que se podía gobernar sin corrupción.
Si ahora se puede decir que al terrorismo se le puede vencer, en vez de pactar con él, es porque demostramos que la Ley es suficiente para derrotarlo, cuando está respaldada por la voluntad y la determinación de ganar esa lucha por la libertad y la democracia.
Si ahora se puede decir que España no tiene por qué ser un país exótico, amigo de dictadores y de regímenes sin libertad, es porque se demostró que podíamos ejercer un papel dirigente entre las principales naciones democráticas de todo el mundo.
Y, por cierto, si hoy puede decirse que un Gobierno decidido a no tirar la toalla a las primeras de cambio en una negociación complicada de fondos europeos no tiene por qué salir mal parado de ella, es porque hace seis años, en Berlín, se demostró que las negociaciones que se trabajan se pueden ganar. Y volvimos con 8.900 millones de euros anuales durante siete años." (...)
"Durante estos meses, me he preguntado mucho si en la España de hoy hay sitio para los valores, los principios, las ideas nobles, o para la grandeza política; o si por el contrario estamos condenados a naufragar en un mar de banalidad, o de falta de sentido político.
A veces he sentido la necesidad de preguntarme si hay españoles que sientan que merece la pena defender algo, creer en algo, o si por el contrario nos basta con flotar, con vivir, con aguantar, o con mirar hacia otro lado.
Muchas veces me he preguntado estos meses si existen voluntades y corazones dispuestos a seguir latiendo fuerte por una idea ambiciosa de España. Dispuestos a pensar que trabajar duro, que ser leales, que la honradez, el coraje, el patriotismo, o que ayudar a los demás, hacen mejor nuestro país. Y además, que no merece la pena que éste se pierda en las olas de la Historia, sino por el contrario, que haga Historia.
Todo eso me lo he preguntado, y al mismo tiempo que mi preocupación, he vuelto a sentir esperanza.
La esperanza en esos millones de ciudadanos que serena y democráticamente, están reafirmando su deseo de hacer de España un país que mire al futuro, y que no se deteriore mirando al pasado.
He visto que hay esperanza en ese conjunto sólido y fiable de convicciones que forman el centro reformista. Las convicciones que sirvieron para salir de una crisis y para dar pasos de modernización y desarrollo que deseábamos."
martes, diciembre 06, 2005
El mito de Moratinos
El otro mito se le ha derrumbado al mismísimo Miguel Ángel Moratinos. Su gran líder espiritual, el socialista y pacifista –e incombustible– Simon Peres, al que siempre ha presentado como la vía sensata a seguir, le ha abandonado para correr y caer en los brazos de Ariel Sharon e ingresar, bajo la tutela de éste, en el nuevo partido escindido del Likud. Ni más ni menos que cómplice de quien ha sido tildado tantas veces por la izquierda europea de asesino y bestia parda, de quien el propio Moratinos había criticado el trato que le daba a su amigo Arafat, en fin, el responsable de las matanzas de Sabra y Shatila cuando la ocupación del Líbano... Cuentan que Moratinos perseguía desesperadamente a Peres por los pasillos de la cumbre de Barcelona implorándole “Simon, no lo hagas”. Pero Simon lo ha hecho.
Y es que las cosas se están moviendo en Oriente Medio y salvo que los terroristas de Hamas y otros grupos palestinos se entrecrucen en el proceso, más cambios estarán por llegar. Moratinos, un hombre de la vieja guardia interpretativa debe estar confuso por no querer ver su equivocación de tantos años. Arafat no era la solución sino parte del problema y sin él, incluso gente tan bárbara como Ariel Sharon –en sus categorías mentales de la vieja izquierda– pueden atreverse a pasos absolutamente prohibidos con anterioridad. Ahí está la retirada unilateral de Gaza que ha dejado al descubierto los graves problemas de descontrol, corrupción y falta de voluntad por parte de la Autoridad Nacional Palestina, acostumbrada a disfrutar de su histórico papel de víctima que tanto encanto ha causado en la izquierda europea y tanto sufrimiento ha llevado, al mismo tiempo, a su propio pueblo.
Y es que las cosas se están moviendo en Oriente Medio y salvo que los terroristas de Hamas y otros grupos palestinos se entrecrucen en el proceso, más cambios estarán por llegar. Moratinos, un hombre de la vieja guardia interpretativa debe estar confuso por no querer ver su equivocación de tantos años. Arafat no era la solución sino parte del problema y sin él, incluso gente tan bárbara como Ariel Sharon –en sus categorías mentales de la vieja izquierda– pueden atreverse a pasos absolutamente prohibidos con anterioridad. Ahí está la retirada unilateral de Gaza que ha dejado al descubierto los graves problemas de descontrol, corrupción y falta de voluntad por parte de la Autoridad Nacional Palestina, acostumbrada a disfrutar de su histórico papel de víctima que tanto encanto ha causado en la izquierda europea y tanto sufrimiento ha llevado, al mismo tiempo, a su propio pueblo.
domingo, diciembre 04, 2005
LOS ENIGMAS DEL 11-M - ¿Qué ocurrió en Leganés?
- Libertad Digital
Hasta los más acérrimos defensores de la versión oficial no han podido evitar hacerse alguna vez la pregunta: ¿se suicidaron o les suicidaron? (...)
En primer lugar, ¿por qué se tenían que suicidar los terroristas? Si no lo habían hecho en los trenes, ¿qué sentido tiene que lo hicieran tres semanas después? ¿Qué objetivo perseguían? ¿Matar a un miembro del GEO? Como me señaló en cierta ocasión mi buen amigo Asís, puestos a suicidarse, podían haber elegido un lugar más abarrotado de público, porque es la única vez en la historia que en lugar de suicidarse uno para matar a siete, se suicidan siete para matar a uno. No tiene ninguna lógica.
De hecho, es que ni siquiera tenían que haber elegido otro lugar distinto para causar más víctimas: si lo que querían era morir matando, ¿por qué no hicieron estallar el piso mientras los vecinos se encontraban aún en sus casas? ¿Por qué esperaron educadamente a que se desalojaran ocho bloques de viviendas antes de hacer estallar el piso? La verdad, tanta consideración me resulta incomprensible en alguien que se supone que acaba de asesinar a 200 personas tres semanas atrás.(...)
A lo largo de sus muchos años de existencia, el grupo del GEO no había tenido ninguna baja, en buena medida porque son suficientemente profesionales como para no asumir riesgos innecesarios.
En un caso como el que nos ocupa, la manera normal de proceder es cansar a los terroristas: iniciar una larga negociación (algunas negociaciones de los geos se han llegado a prolongar más de 12 horas), esperar a que el cansancio haga mella en las personas que están dentro del piso, aguardar a las horas más bajas de la madrugada, cuando tienen los sentidos más embotados, y sólo entonces, si las negociaciones no han dado fruto y si es absolutamente imprescindible, realizar un asalto. Repitamos: sólo si es absolutamente imprescindible.
En este caso concreto, ¿puede alguien decirnos por qué era imprescindible asaltar ese piso? Los terroristas estaban rodeados, aislados en la vivienda, así que era imposible que se escaparan; no tenían rehenes cuya vida estuviera en peligro; los ocho bloques de viviendas habían sido desalojados, por lo que no había tampoco riesgo para la vida de ningún civil, ... Entonces, ¿qué motivo tan poderoso había para intentar entrar, en lugar de esperar pacientemente? En caso de que los terroristas trataran de salir, podían ser fácilmente abatidos, y si intentaban estallarse dentro del piso, lo mejor era dejar una prudencial distancia de seguridad. Por tanto, ¿qué poderosa razón existía para que los geos asumieran un riesgo completamente innecesario? (...)
¿Qué quiere decir lo de "realizaban ráfagas de disparos hacia el exterior"? ¿Quiere decir que disparaban a la Policía? ¿A los transeúntes? ¿Al aire? ¿Resultó herido algún policía o transeúnte por esos disparos? ¿Se encontró algún proyectil en algún sitio? ¿Por qué los informes de balística no mencionan ninguno? ¿Hizo alguno de esos proyectiles algún agujero en un lateral de un coche, en un cristal de una ventana, en algo?
Examinando las actas de la inspección ocular realizada tras la explosión, así como los listados de las muestras recogidas por los Tedax, en el piso de Leganés aparecieron (dejando aparte los cartuchos que estaban dentro de sus cargadores y que por tanto no habían sido disparados) cinco cartuchos sueltos sin percutir y cinco vainas percutidas. ¿Dónde están las numerosísimas vainas que hubieran debido quedar después de dos horas de intercambio de disparos con los subfusiles Sterling que se encontraron en Leganés? Esos subfusiles tienen cargadores de 34 cartuchos y una cadencia de fuego de 550 disparos por minuto. ¿Se volatilizaron todas las vainas de las balas disparadas?
Finalmente, tampoco entiendo por qué no hay ninguna imagen de esas curiosas escenas de intercambio de gritos y disparos. Los medios de comunicación empiezan a congregarse en el lugar ya bien avanzada la operación, pero mucho antes de que estallara el piso. ¿Por qué no tenemos ninguna imagen de esos terroristas levantando persianas, realizando disparos y gritando sus consignas al mundo exterior? ¿Qué les hizo parar ese comportamiento tan exhibicionista antes de que llegaran las televisiones? ¿Tampoco tenían los miembros de la Policía ninguna cámara con la que grabar las caras de esos terroristas en el momento de asomarse? ¿Por qué nadie nos ha enseñado ninguna de esas imágenes, si es que existen? ¿Tampoco los geos grabaron la operación, a pesar de que ésa es la costumbre? (...)
Hasta los más acérrimos defensores de la versión oficial no han podido evitar hacerse alguna vez la pregunta: ¿se suicidaron o les suicidaron? (...)
En primer lugar, ¿por qué se tenían que suicidar los terroristas? Si no lo habían hecho en los trenes, ¿qué sentido tiene que lo hicieran tres semanas después? ¿Qué objetivo perseguían? ¿Matar a un miembro del GEO? Como me señaló en cierta ocasión mi buen amigo Asís, puestos a suicidarse, podían haber elegido un lugar más abarrotado de público, porque es la única vez en la historia que en lugar de suicidarse uno para matar a siete, se suicidan siete para matar a uno. No tiene ninguna lógica.
De hecho, es que ni siquiera tenían que haber elegido otro lugar distinto para causar más víctimas: si lo que querían era morir matando, ¿por qué no hicieron estallar el piso mientras los vecinos se encontraban aún en sus casas? ¿Por qué esperaron educadamente a que se desalojaran ocho bloques de viviendas antes de hacer estallar el piso? La verdad, tanta consideración me resulta incomprensible en alguien que se supone que acaba de asesinar a 200 personas tres semanas atrás.(...)
A lo largo de sus muchos años de existencia, el grupo del GEO no había tenido ninguna baja, en buena medida porque son suficientemente profesionales como para no asumir riesgos innecesarios.
En un caso como el que nos ocupa, la manera normal de proceder es cansar a los terroristas: iniciar una larga negociación (algunas negociaciones de los geos se han llegado a prolongar más de 12 horas), esperar a que el cansancio haga mella en las personas que están dentro del piso, aguardar a las horas más bajas de la madrugada, cuando tienen los sentidos más embotados, y sólo entonces, si las negociaciones no han dado fruto y si es absolutamente imprescindible, realizar un asalto. Repitamos: sólo si es absolutamente imprescindible.
En este caso concreto, ¿puede alguien decirnos por qué era imprescindible asaltar ese piso? Los terroristas estaban rodeados, aislados en la vivienda, así que era imposible que se escaparan; no tenían rehenes cuya vida estuviera en peligro; los ocho bloques de viviendas habían sido desalojados, por lo que no había tampoco riesgo para la vida de ningún civil, ... Entonces, ¿qué motivo tan poderoso había para intentar entrar, en lugar de esperar pacientemente? En caso de que los terroristas trataran de salir, podían ser fácilmente abatidos, y si intentaban estallarse dentro del piso, lo mejor era dejar una prudencial distancia de seguridad. Por tanto, ¿qué poderosa razón existía para que los geos asumieran un riesgo completamente innecesario? (...)
¿Qué quiere decir lo de "realizaban ráfagas de disparos hacia el exterior"? ¿Quiere decir que disparaban a la Policía? ¿A los transeúntes? ¿Al aire? ¿Resultó herido algún policía o transeúnte por esos disparos? ¿Se encontró algún proyectil en algún sitio? ¿Por qué los informes de balística no mencionan ninguno? ¿Hizo alguno de esos proyectiles algún agujero en un lateral de un coche, en un cristal de una ventana, en algo?
Examinando las actas de la inspección ocular realizada tras la explosión, así como los listados de las muestras recogidas por los Tedax, en el piso de Leganés aparecieron (dejando aparte los cartuchos que estaban dentro de sus cargadores y que por tanto no habían sido disparados) cinco cartuchos sueltos sin percutir y cinco vainas percutidas. ¿Dónde están las numerosísimas vainas que hubieran debido quedar después de dos horas de intercambio de disparos con los subfusiles Sterling que se encontraron en Leganés? Esos subfusiles tienen cargadores de 34 cartuchos y una cadencia de fuego de 550 disparos por minuto. ¿Se volatilizaron todas las vainas de las balas disparadas?
Finalmente, tampoco entiendo por qué no hay ninguna imagen de esas curiosas escenas de intercambio de gritos y disparos. Los medios de comunicación empiezan a congregarse en el lugar ya bien avanzada la operación, pero mucho antes de que estallara el piso. ¿Por qué no tenemos ninguna imagen de esos terroristas levantando persianas, realizando disparos y gritando sus consignas al mundo exterior? ¿Qué les hizo parar ese comportamiento tan exhibicionista antes de que llegaran las televisiones? ¿Tampoco tenían los miembros de la Policía ninguna cámara con la que grabar las caras de esos terroristas en el momento de asomarse? ¿Por qué nadie nos ha enseñado ninguna de esas imágenes, si es que existen? ¿Tampoco los geos grabaron la operación, a pesar de que ésa es la costumbre? (...)
Los enigmas del 11M - Luis del Pino
ETA ha vuelto a hablar. Pero no para anunciar una tregua, sino para lanzar un aviso. Otro aviso más, dirigido a Rodríguez Zapatero:
"Los principales poderes del Estado español no han superado la crisis abierta con las acciones armadas del 11-M del 2004 y la mayoría de los partidos políticos y medios de comunicación españoles sufren las consecuencias de las contradicciones generadas por este hecho. En medio de esta crisis, destaca el debate en torno al modelo territorial del estado español, y se evidencia la necesidad que tienen estos poderes de resolver su contradicción principal: el futuro de Euskal Herría y Catalunya y el reconocimiento de los derechos colectivos de estas dos naciones"
ETA se refiere a los atentados del 11-M utilizando el mismo lenguaje que emplea para sus propios crímenes ("acciones armadas") y además vincula esas "acciones armadas" con los procesos de independencia del País Vasco y Cataluña (¡Y yo que pensaba que el 11-M se debía la guerra de Irak!). Sólo les ha faltado añadir, al final del párrafo, un "¿Entiendes el aviso, Zapatero?".
Si algo no puede negársele a la dirección del Partido Socialista es que sabe de política y conoce las consecuencias, en términos de votos y de coste de opinión pública, de cada una de sus actuaciones. Son muy buenos en su oficio. Es por eso que sorprende, en un primer análisis, esa estrategia suicida emprendida con motivo del proyecto de estatuto catalán. Cada día que pasa, los votos al PSOE se van, a decenas de miles, por el desagüe del desencanto. Todas las encuestas reflejan un Partido Socialista en caída libre, a pesar de lo cual se persiste en el error y se reacciona con furibundos ataques contra todo el que se mueve: la COPE, los católicos, el Presidente del CGPJ, el PP, los obispos, el periódico El Mundo, ... todo lo cual tan sólo contribuye a acelerar el descrédito de un gobierno que hace ya mucho tiempo que se olvidó de intentar siquiera transmitir una falsa imagen de talante.
Lo terrible del comunicado de ETA es que proporciona una posible explicación de esa estrategia suicida. Porque ese comunicado transmite una velada amenaza que nos sitúa en el peor de los escenarios posibles: el de que Rodríguez Zapatero esté actuando como lo hace simplemente porque no tiene otra opción ("¿Entiendes el aviso, Zapatero?"). Si fuera así, se explicarían muchas de las cosas sucedidas en estos veinte meses, aunque el panorama a que eso nos aboca es de lo más desalentador. Si Zapatero está forzado a seguir la senda del precipicio, su caída es sólo cuestión de tiempo, pero ¿a quién arrastrará consigo? ¿Al Partido Socialista? ¿A la izquierda entera? ¿Al sistema democrático? ¿A España?
Ningún partido ni ningún país pueden asumir, sin terminar estallando, el coste de tener un presidente al que ETA se considera en posición de enviarle "recados".
"Los principales poderes del Estado español no han superado la crisis abierta con las acciones armadas del 11-M del 2004 y la mayoría de los partidos políticos y medios de comunicación españoles sufren las consecuencias de las contradicciones generadas por este hecho. En medio de esta crisis, destaca el debate en torno al modelo territorial del estado español, y se evidencia la necesidad que tienen estos poderes de resolver su contradicción principal: el futuro de Euskal Herría y Catalunya y el reconocimiento de los derechos colectivos de estas dos naciones"
ETA se refiere a los atentados del 11-M utilizando el mismo lenguaje que emplea para sus propios crímenes ("acciones armadas") y además vincula esas "acciones armadas" con los procesos de independencia del País Vasco y Cataluña (¡Y yo que pensaba que el 11-M se debía la guerra de Irak!). Sólo les ha faltado añadir, al final del párrafo, un "¿Entiendes el aviso, Zapatero?".
Si algo no puede negársele a la dirección del Partido Socialista es que sabe de política y conoce las consecuencias, en términos de votos y de coste de opinión pública, de cada una de sus actuaciones. Son muy buenos en su oficio. Es por eso que sorprende, en un primer análisis, esa estrategia suicida emprendida con motivo del proyecto de estatuto catalán. Cada día que pasa, los votos al PSOE se van, a decenas de miles, por el desagüe del desencanto. Todas las encuestas reflejan un Partido Socialista en caída libre, a pesar de lo cual se persiste en el error y se reacciona con furibundos ataques contra todo el que se mueve: la COPE, los católicos, el Presidente del CGPJ, el PP, los obispos, el periódico El Mundo, ... todo lo cual tan sólo contribuye a acelerar el descrédito de un gobierno que hace ya mucho tiempo que se olvidó de intentar siquiera transmitir una falsa imagen de talante.
Lo terrible del comunicado de ETA es que proporciona una posible explicación de esa estrategia suicida. Porque ese comunicado transmite una velada amenaza que nos sitúa en el peor de los escenarios posibles: el de que Rodríguez Zapatero esté actuando como lo hace simplemente porque no tiene otra opción ("¿Entiendes el aviso, Zapatero?"). Si fuera así, se explicarían muchas de las cosas sucedidas en estos veinte meses, aunque el panorama a que eso nos aboca es de lo más desalentador. Si Zapatero está forzado a seguir la senda del precipicio, su caída es sólo cuestión de tiempo, pero ¿a quién arrastrará consigo? ¿Al Partido Socialista? ¿A la izquierda entera? ¿Al sistema democrático? ¿A España?
Ningún partido ni ningún país pueden asumir, sin terminar estallando, el coste de tener un presidente al que ETA se considera en posición de enviarle "recados".
jueves, diciembre 01, 2005
El lobby gay prepara el asalto a la escuela
Mª Victoria Giménez - forumlibertas
La Federación Estatal de Lesbianas, Gays y Transexuales se inventa un estudio según el cual uno de cada tres jóvenes no condenan el desprecio a los que tienen esta orientación sexual
El lobby homosexual español está decidido a llevar su particular doctrina a la escuela. Después de haber conseguido reformar el Código Civil para que puedan casarse dos personas del mismo sexo, el siguiente paso será educar en la homosexualidad a niños, adolescentes y jóvenes. La preparación del asalto a los centros de enseñanza acaba de reflejarse en un informe inventado, fabricado y presentado este miércoles por la Federación Estatal de Lesbianas, Gays y Transexuales (FELGT). Bajo el título Homofobia en el sistema educativo, el estudio revela que uno de cada tres jóvenes no condenan el desprecio a los homosexuales. A través de alimentar el alarmismo, se intenta fundamentar la imposición de la cultura gay en los centros escolares, a través de la asignatura de ‘Educación para la ciudadanía’ que contempla todavía el proyecto de la LOE incluso después de los cambios introducidos en Comisión.
Estamos, pues, ante la intensificación de un auténtico lavado de cerebro para conseguir que los colegios españoles acojan una materia en la que se pida a los alumnos que se pregunten, en muchos casos desde edades muy tempranas, sobre su identidad y orientación sexual. Así se prohibirá toda crítica a la homosexualidad y la práctica de esta tendencia, y se intentará implantar la nueva moral que predica el homosexualismo político.
El informe presentado por el lobby gay, que se refiere a Madrid pero que se difunde implícitamente como si fuera de toda España, dice que el 32 por ciento de los chicos que tienen entre 14 y 18 años de edad, estudiantes de secundaria, no consideran incorrecto tratar con desprecio a los homosexuales. Además, un 18 por ciento creen que las actitudes homófobas son “correctas o muy correctas”. Entre las chicas, el porcentaje se reduce a la mitad. El documento, elaborado teóricamente sobre 32 centros de la Comunidad de Madrid, concluye que “la homofobia es una realidad en el sistema educativo” y que “el miedo de los chicos a mostrar una orientación sexual diferente a la heterosexual está más que justificado”. Según la FELGT, han elaborado el trabajo varios investigadores de Antropología Social de la Universidad Autónoma de Madrid.
Uno de los responsables de Educación en la federación de gays y lesbianas, Jesús Generelo, aseguró en la presentación del informe que “los chicos desarrollan su identidad masculina por oposición a lo femenino”. En esta línea, califica de “espeluznante” que “el 28 por ciento de los varones no sepan que la homosexualidad no es una enfermedad”.
El proyecto de la LOE introduce la educación en valores como gran concepto englobado dentro de la nueva asignatura denominada Educación para la Ciudadanía. Bajo este epígrafe, el Gobierno pretende incluir, en los dos ciclos de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), contenidos sobre ética personal y social, derechos y libertades de los regímenes democráticos, la igualdad de género, la tolerancia y la aceptación de las minorías, entre otras cuestiones. Pero más allá de los nombres, la materia servirá para introducir el homosexualismo político a través de unos temas con los que pueden llegar a identificarse fácilmente los alumnos que entran en la adolescencia, fuertemente influidos por una mentalidad dominante en la que cuenta, por encima de todo, lo políticamente correcto.
La Federación Estatal de Lesbianas, Gays y Transexuales se inventa un estudio según el cual uno de cada tres jóvenes no condenan el desprecio a los que tienen esta orientación sexual
El lobby homosexual español está decidido a llevar su particular doctrina a la escuela. Después de haber conseguido reformar el Código Civil para que puedan casarse dos personas del mismo sexo, el siguiente paso será educar en la homosexualidad a niños, adolescentes y jóvenes. La preparación del asalto a los centros de enseñanza acaba de reflejarse en un informe inventado, fabricado y presentado este miércoles por la Federación Estatal de Lesbianas, Gays y Transexuales (FELGT). Bajo el título Homofobia en el sistema educativo, el estudio revela que uno de cada tres jóvenes no condenan el desprecio a los homosexuales. A través de alimentar el alarmismo, se intenta fundamentar la imposición de la cultura gay en los centros escolares, a través de la asignatura de ‘Educación para la ciudadanía’ que contempla todavía el proyecto de la LOE incluso después de los cambios introducidos en Comisión.
Estamos, pues, ante la intensificación de un auténtico lavado de cerebro para conseguir que los colegios españoles acojan una materia en la que se pida a los alumnos que se pregunten, en muchos casos desde edades muy tempranas, sobre su identidad y orientación sexual. Así se prohibirá toda crítica a la homosexualidad y la práctica de esta tendencia, y se intentará implantar la nueva moral que predica el homosexualismo político.
El informe presentado por el lobby gay, que se refiere a Madrid pero que se difunde implícitamente como si fuera de toda España, dice que el 32 por ciento de los chicos que tienen entre 14 y 18 años de edad, estudiantes de secundaria, no consideran incorrecto tratar con desprecio a los homosexuales. Además, un 18 por ciento creen que las actitudes homófobas son “correctas o muy correctas”. Entre las chicas, el porcentaje se reduce a la mitad. El documento, elaborado teóricamente sobre 32 centros de la Comunidad de Madrid, concluye que “la homofobia es una realidad en el sistema educativo” y que “el miedo de los chicos a mostrar una orientación sexual diferente a la heterosexual está más que justificado”. Según la FELGT, han elaborado el trabajo varios investigadores de Antropología Social de la Universidad Autónoma de Madrid.
Uno de los responsables de Educación en la federación de gays y lesbianas, Jesús Generelo, aseguró en la presentación del informe que “los chicos desarrollan su identidad masculina por oposición a lo femenino”. En esta línea, califica de “espeluznante” que “el 28 por ciento de los varones no sepan que la homosexualidad no es una enfermedad”.
El proyecto de la LOE introduce la educación en valores como gran concepto englobado dentro de la nueva asignatura denominada Educación para la Ciudadanía. Bajo este epígrafe, el Gobierno pretende incluir, en los dos ciclos de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), contenidos sobre ética personal y social, derechos y libertades de los regímenes democráticos, la igualdad de género, la tolerancia y la aceptación de las minorías, entre otras cuestiones. Pero más allá de los nombres, la materia servirá para introducir el homosexualismo político a través de unos temas con los que pueden llegar a identificarse fácilmente los alumnos que entran en la adolescencia, fuertemente influidos por una mentalidad dominante en la que cuenta, por encima de todo, lo políticamente correcto.
Parlamentarios pendencieros
Juan Carlos Girauta- Libertad Digital
El tal Puig se ha erigido en conductor, guía y mentor de asaltantes de piscinas, asediadores de medios y camorristas varios. En mentor y en mentón… bueno, dejémoslo en perigallo. Cuando él o Tardà suban al estrado del Congreso para iluminar a la nación con su elocuencia y su verbo persuasivo, que nadie olvide en qué consiste su verdadera actividad. Los chavales de las caretas tienen un pase por su edad. Cuando pienso en el imbécil –en términos políticos– que fui en mi adolescencia, casi lo comprendo todo. Pero lo de Puig y Tardà no hay por dónde cogerlo.
Si no se dedicaran a asaltar propiedades privadas, si no se prevalieran de su cargo para amedrentar a periodistas, la compasión por sus obvias limitaciones me impediría escribir sobre ellos. Es cierto que provocan vergüenza ajena cada vez que abren la boca, pero, por otra parte, todo el mundo es consciente de ello. Son hombres anuncio que proclaman la miseria intelectual de sus posiciones, son homenajes andantes a la indigencia política. La compasión se apaga cuando se nos aparecen en actitud de Anacleto Agente Secreto coordinando la fantochada de los encadenados. Montilla apunta y la Esquerra, ay, se pone en marcha. ¿Dónde tienen el límite?
A estos nuevos Bouvard et Pécuchet les convendría recordar que les sostiene el 2’5 % del voto español. Lo peor que podría sucederles es que a los simpatizantes del Partido Popular –organización con más militantes que votantes tiene la Ezquerra– se les ocurriera imitarles y recurrieran a la acción directa, a la algarada callejera, a la ocupación de viviendas de periodistas adversos, al acoso a medios de comunicación antipáticos, a la provocación en la calle. ¿Son conscientes Puig y Tardà de cómo podría acabar esta fiesta si sus adversarios recogen el guante y juegan durante unos días a su juego?
Tienen mucha suerte, porque eso no pasará. Si algo ha sacado de sus casillas al nuevo frente popular, con Rodríguez a la cabeza, ha sido precisamente la demostración reiterada de civismo de la España liberal-conservadora. Saca siempre que lo desea un millón y medio de personas a las calles de Madrid. Multitudes que se manifiestan sin atacar a nadie, sin rodear emisoras o sedes de partidos y sin ocasionar ni un desperfecto al mobiliario urbano. Si en vez de cinco jóvenes y dos parlamentarios pendencieros los separatistas pudieran convocar a un millón y medio de almas, ¿alguien daría un duro por la paz y la democracia en España?
El tal Puig se ha erigido en conductor, guía y mentor de asaltantes de piscinas, asediadores de medios y camorristas varios. En mentor y en mentón… bueno, dejémoslo en perigallo. Cuando él o Tardà suban al estrado del Congreso para iluminar a la nación con su elocuencia y su verbo persuasivo, que nadie olvide en qué consiste su verdadera actividad. Los chavales de las caretas tienen un pase por su edad. Cuando pienso en el imbécil –en términos políticos– que fui en mi adolescencia, casi lo comprendo todo. Pero lo de Puig y Tardà no hay por dónde cogerlo.
Si no se dedicaran a asaltar propiedades privadas, si no se prevalieran de su cargo para amedrentar a periodistas, la compasión por sus obvias limitaciones me impediría escribir sobre ellos. Es cierto que provocan vergüenza ajena cada vez que abren la boca, pero, por otra parte, todo el mundo es consciente de ello. Son hombres anuncio que proclaman la miseria intelectual de sus posiciones, son homenajes andantes a la indigencia política. La compasión se apaga cuando se nos aparecen en actitud de Anacleto Agente Secreto coordinando la fantochada de los encadenados. Montilla apunta y la Esquerra, ay, se pone en marcha. ¿Dónde tienen el límite?
A estos nuevos Bouvard et Pécuchet les convendría recordar que les sostiene el 2’5 % del voto español. Lo peor que podría sucederles es que a los simpatizantes del Partido Popular –organización con más militantes que votantes tiene la Ezquerra– se les ocurriera imitarles y recurrieran a la acción directa, a la algarada callejera, a la ocupación de viviendas de periodistas adversos, al acoso a medios de comunicación antipáticos, a la provocación en la calle. ¿Son conscientes Puig y Tardà de cómo podría acabar esta fiesta si sus adversarios recogen el guante y juegan durante unos días a su juego?
Tienen mucha suerte, porque eso no pasará. Si algo ha sacado de sus casillas al nuevo frente popular, con Rodríguez a la cabeza, ha sido precisamente la demostración reiterada de civismo de la España liberal-conservadora. Saca siempre que lo desea un millón y medio de personas a las calles de Madrid. Multitudes que se manifiestan sin atacar a nadie, sin rodear emisoras o sedes de partidos y sin ocasionar ni un desperfecto al mobiliario urbano. Si en vez de cinco jóvenes y dos parlamentarios pendencieros los separatistas pudieran convocar a un millón y medio de almas, ¿alguien daría un duro por la paz y la democracia en España?
domingo, noviembre 27, 2005
Tocqueville
El Catoblepas
El socialismo en tres rasgos
«Discurso pronunciado en la Asamblea Nacional francesa durante la discusión del proyecto de Constitución (12 de septiembre de 1848)»
«Si no me equivoco, señorías, el primer rasgo característico de todos los sistemas que se denominan socialistas es una llamada enérgica, continua, inmoderada, a las pasiones materiales del hombre (señales de aprobación). [...]
»El segundo es un ataque a veces directo, a veces indirecto, pero siempre constante, a los fundamentos mismos de la propiedad individual. [...] lo que digo es que todos [los socialismos], por medios más o menos indirectos, si no la destruyen por completo, la transforman, la disminuyen, la entorpecen, la limitan y hacen de ella algo distinto de esa propiedad individual que conocemos y que se conoce desde que el mundo es mundo. (Señales muy vivas de asentimiento).
»El tercero y último rasgo, el que caracteriza sobre todo a mis ojos a los socialistas de todos los colores, de todas las escuelas, es una profunda desconfianza hacia la libertad, hacia la razón humana; es un profundo desprecio por el individuo, como simple hombre; lo que les caracteriza a todos es un intento continuo, variado, incesante, de mutilar, de acotar, de obstaculizar, la libertad humana de todas las maneras posibles; es la idea de que el Estado no debe ser tan sólo el director de la sociedad, sino también, por decirlo así, el dueño de cada hombre. ¿Qué digo?... Su dueño, su maestro, su preceptor, su pedagogo (¡Muy bien!); que por miedo a que desfallezca, debe colocarse sin cesar a su lado, por encima de él, a su alrededor, para guiarle, preservarle, mantenerle, retenerle; en una palabra, es la confiscación, como decía antes, en mayor o menor grado, de la libertad humana. (Nuevas señales de aprobación). Hasta tal punto que si, en definitiva, tuviese que encontrar una fórmula general para expresar lo que me parece el socialismo en su conjunto, diría que es una nueva forma de servidumbre. (Muy viva aprobación)»
El socialismo en tres rasgos
«Discurso pronunciado en la Asamblea Nacional francesa durante la discusión del proyecto de Constitución (12 de septiembre de 1848)»
«Si no me equivoco, señorías, el primer rasgo característico de todos los sistemas que se denominan socialistas es una llamada enérgica, continua, inmoderada, a las pasiones materiales del hombre (señales de aprobación). [...]
»El segundo es un ataque a veces directo, a veces indirecto, pero siempre constante, a los fundamentos mismos de la propiedad individual. [...] lo que digo es que todos [los socialismos], por medios más o menos indirectos, si no la destruyen por completo, la transforman, la disminuyen, la entorpecen, la limitan y hacen de ella algo distinto de esa propiedad individual que conocemos y que se conoce desde que el mundo es mundo. (Señales muy vivas de asentimiento).
»El tercero y último rasgo, el que caracteriza sobre todo a mis ojos a los socialistas de todos los colores, de todas las escuelas, es una profunda desconfianza hacia la libertad, hacia la razón humana; es un profundo desprecio por el individuo, como simple hombre; lo que les caracteriza a todos es un intento continuo, variado, incesante, de mutilar, de acotar, de obstaculizar, la libertad humana de todas las maneras posibles; es la idea de que el Estado no debe ser tan sólo el director de la sociedad, sino también, por decirlo así, el dueño de cada hombre. ¿Qué digo?... Su dueño, su maestro, su preceptor, su pedagogo (¡Muy bien!); que por miedo a que desfallezca, debe colocarse sin cesar a su lado, por encima de él, a su alrededor, para guiarle, preservarle, mantenerle, retenerle; en una palabra, es la confiscación, como decía antes, en mayor o menor grado, de la libertad humana. (Nuevas señales de aprobación). Hasta tal punto que si, en definitiva, tuviese que encontrar una fórmula general para expresar lo que me parece el socialismo en su conjunto, diría que es una nueva forma de servidumbre. (Muy viva aprobación)»
Pensamiento Alicia, sobre la Alianza de las Civilizaciones
Gustavo Bueno, El Catoblepas
"El pensamiento de una «Alianza de las Civilizaciones», fruto emblemático del «Pensamiento Zapatero», tal como nos ha sido presentado por los medios de comunicación y, en particular, por la revista femenina Marie Claire, durante la visita de su creador a la sede de la ONU en Nueva York, es, en efecto, un genuino espécimen del «Pensamiento Alicia». Nos pone este pensamiento –el Pensamiento Zapatero– ante un escenario planetario muy próximo en el cual las civilizaciones realmente existentes habrán dejado de alimentar sus conflictos (el pensamiento Zapatero sale así al paso de las pretensiones de Huntington, en el sentido de que los conflictos entre las civilizaciones son inevitables) y habrán olvidado sus guerras, llegando a comprenderse y abrazarse, aceptando unos los credos de los otros. «Esta es la casa de todos, sin diferencias, de los ricos y de los pobres, de los países con historia y de los que apenas tienen, de los que creen en Dios, o en varios dioses, y de los que no creen. Fue en esta sala –dice el Pensador (Rodríguez Zapatero)– donde tuve la certeza de lo necesario que resulta la Alianza de las Civilizaciones.» De este modo cristalizó, según informe de su autor a la citada revista femenina, lo que ahora llamamos «Pensamiento Zapatero».
Un pensamiento que nos ofrece la representación de un mundo futuro pacífico, feliz y «a la mano», pero sin decirnos los medios que pueden conducir a él, ni los métodos que nos van a permitir evitar las guerras, las diferencias entre los pobres y los ricos, o las distancias entre los politeístas, los monoteístas o los ateos. Simplemente se nos pone delante de este mundo maravilloso como algo que ya puede considerarse como dado, porque acaso sólo es la codicia, la estupidez o la ignorancia de algunos hombres lo que nos separa de él.
Pero la Alianza de las Civilizaciones está ahí al lado. Bastará que una Asamblea de las Naciones Unidas –cuyo Secretario General, como hemos dicho, ha aceptado el Pensamiento Zapatero– decida reflexionar sobre el asunto para que los caminos hacia la Alianza de las Civilizaciones queden despejados. De hecho la ONU ya ha creado el GAN (Grupo de Alto Nivel) con quince miembros de dieciséis países (...)"
"Es bien sabido que los musulmanes han considerado tradicionalmente blasfemos a los cristianos que creen en el Dogma de la Santísima Trinidad, que ellos ven como una creencia descaradamente politeísta. Según esto, suponer que es «indiferente», para conseguir la concordia universal, ser monoteísta, politeísta o ateo, es pedir el principio, es suponer que a los creyentes cuando se sumergen en el océano del Género humano les da lo mismo una cosa u otra, lo que equivale a suponer que no creen: pero esto es lo que se trata de demostrar. Y no entramos en la paradoja del «monoteísmo pluralista», en la paradoja del monoteísmo que se manifiesta a propósito de las tres religiones monoteístas en torno a la cual gira el drama (Nathan el Sabio), de Lessing (cuya lectura recomendamos al Sr. Zapatero, así como al señor Kofi Annan, al Sr. Moratinos y al Sr. Mayor Zaragoza). Pero el irenismo de Lessing, en cuanto racionalista, implicaba la demolición de cada una de las tres religiones positivas, de sus dogmas, sacramentos, sacerdotes, imanes o rabinos, incluso de los templos; es decir, desde un punto de vista práctico, reproducía e intensificaba los conflictos sociales y eclesiásticos entre las tres religiones del Libro, en lugar de atenuarlos. (...)"
"Las circunstancias materiales que privan de sentido objetivo al proyecto de una Alianza de Civilizaciones tienen que ver con la incompatibilidad de las mismas civilizaciones que han sido homologadas precisamente por su disposición («vocación», «tendencia», «necesidad», «ortograma») cosmopolita. Todas las civilizaciones son iguales. Todas, o muchas de ellas, están de acuerdo en su horizonte cosmopolita. Pero este acuerdo es precisamente el que determina su incompatibilidad, y deja en el aire su supuesta voluntad de alianza: «mi primo y yo, dice Francisco I a Carlos V, estamos siempre de acuerdo: ambos queremos Milán».
La alianza entre civilizaciones, en sentido estricto, es imposible, salvo que se esté dispuesto a destruir alguno de los aliados o todos. ¿Cómo hacer compatible la poligamia con la monogamia sin destruir uno u otro sistema, o ambos? Otro tanto se diga cuando nos referimos a la convivencia de los matrimonios heterosexuales y los homosexuales: la institución de la familia puede darse por desaparecida a partir de un determinado porcentaje de matrimonios homosexuales. ¿Y el derecho de propiedad? ¿Cabe una alianza entre civilizaciones que contienen entre sus instituciones la propiedad privada de los medios de producción y aquellas otras que consideran necesario destruir esta institución en nombre del comunismo? ¿Tiene algún porvenir, como modelo de civilización universal, el proyecto de Den Xiaoping de hacer de China un país con dos sistemas?
¿Y cómo entender una alianza entre civilizaciones, una de las cuales esté organizada según el modelo de las democracias parlamentarias, y otra según el modelo de la dictadura del proletariado? Tampoco tiene sentido una alianza entre una civilización cristiana (cuyo consustancial proselitismo le obligará, por amor a los demás hombres, a extender su doctrina y sus sacramentos) y una civilización islámica (cuyo consustancial proselitismo le obligará a extender la valoración del dogma de la divinidad de Cristo como una blasfemia). Solo cuando ambas civilizaciones hubieran perdido la fe proselitista salvadora de sus dogmas y sacramentos, es decir, cuando hubieran dejado de ser cristiana o musulmana, la Alianza sería posible; pero ya no sería una alianza entre tales civilizaciones, sino entre sus cadáveres.
Pero las circunstancias formales que vacían de todo significado al proyecto de una Alianza de Civilizaciones tienen si cabe más fuerza que las circunstancias materiales. Una alianza entre civilizaciones presupone la posibilidad de representantes personales o comisarios de tales civilizaciones que sean capaces de pactar. Pero, ¿quién puede asumir con títulos fundados la representación de una «civilización» en el momento de tratar de establecer una alianza con otras?
¿Acaso la alianza entre la «civilización católica» y la «civilización musulmana» puede llevarse a cabo a través de la negociación entre el Papa de Roma y el Imán de Bagdad? ¿O es que se supone que las civilizaciones, entidades impersonales, pueden sin embargo establecer alianzas entre sí? (...)"
"Se habla, en efecto, de civilizaciones, pero no se las delimita ni se las identifica, ni se da prueba de su existencia. Y cuando se busque precisar de qué se está hablando (como suponemos que lo buscarán los que acudan a la conferencia del GAN en Mallorca, a finales de este mes de noviembre) podremos enterarnos de qué se habla en efecto.
Pero podemos saber de antemano que no se va a hablar de una Alianza de las Civilizaciones, sino por ejemplo de algunos convenios de intercambio de maestros, de algún seminario de confrontación entre técnicas agrícolas o industriales, de ayudas económicas o de condonación de deudas exteriores, de convivencias de clérigos de diferentes confesiones, es decir, de operativos para poner en juego, a través de los Estados que se presten a ello, o de las ONGs, que se prestarán inmediatamente sin duda, a la confrontación de instituciones diversas, como se ha hecho siempre entre los pueblos, los Estados e Iglesias, siguiendo unas leyes económicas que muy poco tienen que ver con la Alianza de las Civilizaciones. Esta Alianza es sólo una denominación grandilocuente y retórica que solo puede dar lugar, dada la enormidad de su punto de partida, al parto de los montes.
Pero hay algo más. No se trata sólo de un proyecto inocuo y de buena fe, de un libre ejercicio de «Pensamiento Alicia». Lo que en el terreno literario puede dar lugar a resultados agradables e inofensivos, el Pensamiento Alicia aplicado a asuntos de política y economía reales puede ser sumamente peligroso y ofensivo.
En efecto, el Pensamiento Alicia en asuntos como aquellos de los que se ocupa el pensamiento Zapatero, desvía, por de pronto, la atención de los problemas reales, como puedan serlo los conflictos entre grupos o clases sociales, o entre ricos y pobres; desdibuja la realidad y transfiere sus problemas a una escala –civilizaciones– inasible por cualquier hombre práctico; encubre, bajo las fantasiosas ideas de las «civilizaciones», los problemas reales e impide centrarlos en sus quicios propios. Lo que el Pensamiento Alicia puede tener de interesante en el terreno literario lo tiene de vergonzoso cuando se aplica a la política y a la cultura como lo hace el Pensamiento Zapatero.
¿Queremos decir con esto que el Pensamiento Zapatero, el Pensamiento de la Alianza de las Civilizaciones no tenga porvenir?
En modo alguno, al contrario, en cuanto pensamiento. Precisamente su condición de Pensamiento Alicia puede abrirle la puerta de millones y millones de individuos con las entendederas sintonizadas para recibir este pensamiento (Cómo ganar amigos de Carnegie, una obra desarrollada según los métodos del Pensamiento Alicia, lleva ya vendidos varios millones de ejemplares).
Pero por mucho que progrese el Pensamiento Zapatero sobre la Alianza de las Civilizaciones, por muchas sesiones del GAN, por muchas ONGs, reuniones, congresos, seminarios, libros y televisiones que se dediquen a desarrollarlo y cultivarlo, lo que no habrá avanzado ni un solo milímetro es la misma «Alianza de civilizaciones». ¿Cómo podría avanzarse hacia una alianza entre entidades imaginarias cuyos límites sólo pueden ser dibujados en el País de las Maravillas?"
"El pensamiento de una «Alianza de las Civilizaciones», fruto emblemático del «Pensamiento Zapatero», tal como nos ha sido presentado por los medios de comunicación y, en particular, por la revista femenina Marie Claire, durante la visita de su creador a la sede de la ONU en Nueva York, es, en efecto, un genuino espécimen del «Pensamiento Alicia». Nos pone este pensamiento –el Pensamiento Zapatero– ante un escenario planetario muy próximo en el cual las civilizaciones realmente existentes habrán dejado de alimentar sus conflictos (el pensamiento Zapatero sale así al paso de las pretensiones de Huntington, en el sentido de que los conflictos entre las civilizaciones son inevitables) y habrán olvidado sus guerras, llegando a comprenderse y abrazarse, aceptando unos los credos de los otros. «Esta es la casa de todos, sin diferencias, de los ricos y de los pobres, de los países con historia y de los que apenas tienen, de los que creen en Dios, o en varios dioses, y de los que no creen. Fue en esta sala –dice el Pensador (Rodríguez Zapatero)– donde tuve la certeza de lo necesario que resulta la Alianza de las Civilizaciones.» De este modo cristalizó, según informe de su autor a la citada revista femenina, lo que ahora llamamos «Pensamiento Zapatero».
Un pensamiento que nos ofrece la representación de un mundo futuro pacífico, feliz y «a la mano», pero sin decirnos los medios que pueden conducir a él, ni los métodos que nos van a permitir evitar las guerras, las diferencias entre los pobres y los ricos, o las distancias entre los politeístas, los monoteístas o los ateos. Simplemente se nos pone delante de este mundo maravilloso como algo que ya puede considerarse como dado, porque acaso sólo es la codicia, la estupidez o la ignorancia de algunos hombres lo que nos separa de él.
Pero la Alianza de las Civilizaciones está ahí al lado. Bastará que una Asamblea de las Naciones Unidas –cuyo Secretario General, como hemos dicho, ha aceptado el Pensamiento Zapatero– decida reflexionar sobre el asunto para que los caminos hacia la Alianza de las Civilizaciones queden despejados. De hecho la ONU ya ha creado el GAN (Grupo de Alto Nivel) con quince miembros de dieciséis países (...)"
"Es bien sabido que los musulmanes han considerado tradicionalmente blasfemos a los cristianos que creen en el Dogma de la Santísima Trinidad, que ellos ven como una creencia descaradamente politeísta. Según esto, suponer que es «indiferente», para conseguir la concordia universal, ser monoteísta, politeísta o ateo, es pedir el principio, es suponer que a los creyentes cuando se sumergen en el océano del Género humano les da lo mismo una cosa u otra, lo que equivale a suponer que no creen: pero esto es lo que se trata de demostrar. Y no entramos en la paradoja del «monoteísmo pluralista», en la paradoja del monoteísmo que se manifiesta a propósito de las tres religiones monoteístas en torno a la cual gira el drama (Nathan el Sabio), de Lessing (cuya lectura recomendamos al Sr. Zapatero, así como al señor Kofi Annan, al Sr. Moratinos y al Sr. Mayor Zaragoza). Pero el irenismo de Lessing, en cuanto racionalista, implicaba la demolición de cada una de las tres religiones positivas, de sus dogmas, sacramentos, sacerdotes, imanes o rabinos, incluso de los templos; es decir, desde un punto de vista práctico, reproducía e intensificaba los conflictos sociales y eclesiásticos entre las tres religiones del Libro, en lugar de atenuarlos. (...)"
"Las circunstancias materiales que privan de sentido objetivo al proyecto de una Alianza de Civilizaciones tienen que ver con la incompatibilidad de las mismas civilizaciones que han sido homologadas precisamente por su disposición («vocación», «tendencia», «necesidad», «ortograma») cosmopolita. Todas las civilizaciones son iguales. Todas, o muchas de ellas, están de acuerdo en su horizonte cosmopolita. Pero este acuerdo es precisamente el que determina su incompatibilidad, y deja en el aire su supuesta voluntad de alianza: «mi primo y yo, dice Francisco I a Carlos V, estamos siempre de acuerdo: ambos queremos Milán».
La alianza entre civilizaciones, en sentido estricto, es imposible, salvo que se esté dispuesto a destruir alguno de los aliados o todos. ¿Cómo hacer compatible la poligamia con la monogamia sin destruir uno u otro sistema, o ambos? Otro tanto se diga cuando nos referimos a la convivencia de los matrimonios heterosexuales y los homosexuales: la institución de la familia puede darse por desaparecida a partir de un determinado porcentaje de matrimonios homosexuales. ¿Y el derecho de propiedad? ¿Cabe una alianza entre civilizaciones que contienen entre sus instituciones la propiedad privada de los medios de producción y aquellas otras que consideran necesario destruir esta institución en nombre del comunismo? ¿Tiene algún porvenir, como modelo de civilización universal, el proyecto de Den Xiaoping de hacer de China un país con dos sistemas?
¿Y cómo entender una alianza entre civilizaciones, una de las cuales esté organizada según el modelo de las democracias parlamentarias, y otra según el modelo de la dictadura del proletariado? Tampoco tiene sentido una alianza entre una civilización cristiana (cuyo consustancial proselitismo le obligará, por amor a los demás hombres, a extender su doctrina y sus sacramentos) y una civilización islámica (cuyo consustancial proselitismo le obligará a extender la valoración del dogma de la divinidad de Cristo como una blasfemia). Solo cuando ambas civilizaciones hubieran perdido la fe proselitista salvadora de sus dogmas y sacramentos, es decir, cuando hubieran dejado de ser cristiana o musulmana, la Alianza sería posible; pero ya no sería una alianza entre tales civilizaciones, sino entre sus cadáveres.
Pero las circunstancias formales que vacían de todo significado al proyecto de una Alianza de Civilizaciones tienen si cabe más fuerza que las circunstancias materiales. Una alianza entre civilizaciones presupone la posibilidad de representantes personales o comisarios de tales civilizaciones que sean capaces de pactar. Pero, ¿quién puede asumir con títulos fundados la representación de una «civilización» en el momento de tratar de establecer una alianza con otras?
¿Acaso la alianza entre la «civilización católica» y la «civilización musulmana» puede llevarse a cabo a través de la negociación entre el Papa de Roma y el Imán de Bagdad? ¿O es que se supone que las civilizaciones, entidades impersonales, pueden sin embargo establecer alianzas entre sí? (...)"
"Se habla, en efecto, de civilizaciones, pero no se las delimita ni se las identifica, ni se da prueba de su existencia. Y cuando se busque precisar de qué se está hablando (como suponemos que lo buscarán los que acudan a la conferencia del GAN en Mallorca, a finales de este mes de noviembre) podremos enterarnos de qué se habla en efecto.
Pero podemos saber de antemano que no se va a hablar de una Alianza de las Civilizaciones, sino por ejemplo de algunos convenios de intercambio de maestros, de algún seminario de confrontación entre técnicas agrícolas o industriales, de ayudas económicas o de condonación de deudas exteriores, de convivencias de clérigos de diferentes confesiones, es decir, de operativos para poner en juego, a través de los Estados que se presten a ello, o de las ONGs, que se prestarán inmediatamente sin duda, a la confrontación de instituciones diversas, como se ha hecho siempre entre los pueblos, los Estados e Iglesias, siguiendo unas leyes económicas que muy poco tienen que ver con la Alianza de las Civilizaciones. Esta Alianza es sólo una denominación grandilocuente y retórica que solo puede dar lugar, dada la enormidad de su punto de partida, al parto de los montes.
Pero hay algo más. No se trata sólo de un proyecto inocuo y de buena fe, de un libre ejercicio de «Pensamiento Alicia». Lo que en el terreno literario puede dar lugar a resultados agradables e inofensivos, el Pensamiento Alicia aplicado a asuntos de política y economía reales puede ser sumamente peligroso y ofensivo.
En efecto, el Pensamiento Alicia en asuntos como aquellos de los que se ocupa el pensamiento Zapatero, desvía, por de pronto, la atención de los problemas reales, como puedan serlo los conflictos entre grupos o clases sociales, o entre ricos y pobres; desdibuja la realidad y transfiere sus problemas a una escala –civilizaciones– inasible por cualquier hombre práctico; encubre, bajo las fantasiosas ideas de las «civilizaciones», los problemas reales e impide centrarlos en sus quicios propios. Lo que el Pensamiento Alicia puede tener de interesante en el terreno literario lo tiene de vergonzoso cuando se aplica a la política y a la cultura como lo hace el Pensamiento Zapatero.
¿Queremos decir con esto que el Pensamiento Zapatero, el Pensamiento de la Alianza de las Civilizaciones no tenga porvenir?
En modo alguno, al contrario, en cuanto pensamiento. Precisamente su condición de Pensamiento Alicia puede abrirle la puerta de millones y millones de individuos con las entendederas sintonizadas para recibir este pensamiento (Cómo ganar amigos de Carnegie, una obra desarrollada según los métodos del Pensamiento Alicia, lleva ya vendidos varios millones de ejemplares).
Pero por mucho que progrese el Pensamiento Zapatero sobre la Alianza de las Civilizaciones, por muchas sesiones del GAN, por muchas ONGs, reuniones, congresos, seminarios, libros y televisiones que se dediquen a desarrollarlo y cultivarlo, lo que no habrá avanzado ni un solo milímetro es la misma «Alianza de civilizaciones». ¿Cómo podría avanzarse hacia una alianza entre entidades imaginarias cuyos límites sólo pueden ser dibujados en el País de las Maravillas?"
Sabiduría divina
Se dice que cuando Dios creó el mundo, para que los hombres y mujeres prosperasen decidió concederles dos virtudes.
Así:
- A los suizos les hizo ordenados y cumplidores de la Ley.
- A los ingleses les hizo persistentes y estudiosos.
- A los japoneses les hizo trabajadores y pacientes.
- A los italianos, alegres y románticos.
- A los franceses les hizo orgullosos y refinados.
- A los norteamericanos les hizo patriotas y liberales.
- A los suecos les hizo valientes y guerreros.
Y así sucesivamente.
Cuando llegó a los españoles, se volvió hacia el ángel que tomaba nota y le dijo:
- "Los españoles van a ser: inteligentes, buenas personas y del Partido Socialista"
Cuando acabó de crear el mundo, el ángel le dijo a Dios: "Señor, le diste a todos los pueblos dos virtudes y a los españoles tres. Esto les coloca en una superior diferencia y hará que prevalezcan sobre todos los demás".
"Pues es verdad", recapacitó Dios, y añadió: "Bueno como las virtudes divinas no se pueden quitar, que los españoles a partir de ahora tengan tres, pero la misma persona no podrá tener más de dos virtudes a la vez".
Por eso:
- El español que es del PSOE y buena persona, no puede ser inteligente.
- El que es inteligente y del PSOE, no puede ser buena persona.
- Y el que es inteligente y buena persona, no puede ser del PSOE..
Así:
- A los suizos les hizo ordenados y cumplidores de la Ley.
- A los ingleses les hizo persistentes y estudiosos.
- A los japoneses les hizo trabajadores y pacientes.
- A los italianos, alegres y románticos.
- A los franceses les hizo orgullosos y refinados.
- A los norteamericanos les hizo patriotas y liberales.
- A los suecos les hizo valientes y guerreros.
Y así sucesivamente.
Cuando llegó a los españoles, se volvió hacia el ángel que tomaba nota y le dijo:
- "Los españoles van a ser: inteligentes, buenas personas y del Partido Socialista"
Cuando acabó de crear el mundo, el ángel le dijo a Dios: "Señor, le diste a todos los pueblos dos virtudes y a los españoles tres. Esto les coloca en una superior diferencia y hará que prevalezcan sobre todos los demás".
"Pues es verdad", recapacitó Dios, y añadió: "Bueno como las virtudes divinas no se pueden quitar, que los españoles a partir de ahora tengan tres, pero la misma persona no podrá tener más de dos virtudes a la vez".
Por eso:
- El español que es del PSOE y buena persona, no puede ser inteligente.
- El que es inteligente y del PSOE, no puede ser buena persona.
- Y el que es inteligente y buena persona, no puede ser del PSOE..
sábado, noviembre 26, 2005
viernes, noviembre 25, 2005
Los auténticos fascistas
Desfilada dels Escamots d'Estat Català (Barcelona, 1931)
Estos son los famosos escamots de la Esquerra Republicana de Carod Rovira, los auténticos y únicos fascistas que ha habido y hay en España.
Noticia del 24 de octubre de 2004 de El Mundo de las Islas Baleares:
"Esta semana ocho encapuchados atacaron al profesor de filosofía de la Universidad de Barcelona, Francisco Caja, presidente de Convivencia Cívica Catalana y uno de los oradores que ayer tenía que presentar la Plataforma en Palma.
Los encapuchados llenaron de pintadas y panfletos la zona donde se ubica el despacho de Caja y llegaron a tapiar la puerta de acceso a las dependencias de ésta. Ayer, en Palma, Juan García Santandreu, presidente de la Plataforma, se solidarizó con el profesor agredido. García Santandreu aseguró que los autores del hecho o sus afines habían llegado a jactarse de su obra «hasta el punto de que han colgado la noticia en una de sus páginas de Internet».
Antes Rafael Manzano, que acudió en sustitución de Caja (que debió permanecer en Barcelona para seguir acciones judiciales contra sus atacantes) había dibujado una situación preocupante.
«Los catalanistas -dijo- tienen sus escamots [comandos en catalán] para partirte la cara si abres la boca o para expulsarte de tu trabajo si puedes hacerlo. Estos escamots, que no tenemos que olvidar que tienen sus antecedentes en los que creó Macià [primer presidente de la restaurada Generalitat de Catalunya, de 1931 a 1933] actúan como las SA y las SD, grupos de represión de Hitler», señaló.
Manzano homologó la actuación de los catalanistas a la del régimen hitleriano, destacando que pretenden unificar regiones bajo el «imperio catalán» por considerar que tienen determinadas afinidades culturales, «como hizo Hitler con los Sudetes o con el Norte de Francia»."
La Francia eterna -
José María Marco - Libertad Digital
Clemenceau, el Tigre, el vencedor de los alemanes en la Primera Guerra Mundial, proclamaba que “la Revolución es un bloque”. Quería dar a entender que los franceses debían sentirse orgullosos de toda la Revolución: de la declaración de los derechos humanos y del saqueo de los sepulcros reales de Saint Denis y las jornadas del Terror.
En la escuela francesa se recordaban como si fueran objeto de culto las jornadas revolucionarias de julio de 1830 (las “Tres Gloriosas”) las barricadas de 1848 e incluso la Comuna de 1870, cuando quemaron la alcaldía de París. Mayo 68 fue una explosión de energía juvenil y vitalista. De este largo rosario de salvajadas y estupideces elevadas a categoría de rasgo de identidad nacional, quedaba excluida la Fronda del siglo XVII porque sus protagonistas eran unos aristócratas a los que no les gustaba la monarquía absoluta. Demasiado reaccionarios.
Tal vez sea esa la suerte que se le reserve a la actual sublevación de los barrios “sensibles”. Pero en buena lógica, los franceses deberían sentirse orgullosos de este brote de rebeldía que demuestra una vez más que la Francia eterna, la eterna rebelde, no ha perdido su alma. ¿Qué pasará?
Los bienpensantes, que son casi toda la clase política, intelectual y periodística, andan dándole vueltas a cómo interpretar lo que está ocurriendo sin romper de una vez con el multiculturalismo. Francia había encontrado una forma ideal de no enfrentarse al problema de la integración de los inmigrantes musulmanes: hacer como si no hubiera conflictos entre el islamismo y la cultura occidental y dejar que la gente se pudra en los guetos de las afueras. El estallido de estos días muestra hasta qué punto el multiculturalismo y el relativismo son la forma moderna del racismo. Encontrarán la manera de salvarlo, ya lo verán.
El Estado, aparte de reaccionar tarde y mal en la defensa del orden público, ya ha anunciado las nuevas medidas. Según Le Monde, los “equipos de éxito escolar” que disponen de un presupuesto para ayudar a los jóvenes con dificultades (sin necesidad de dar cuentas de cómo utilizan los fondos públicos) pasarán de 175 a 750. Los tutores de los 70.000 jóvenes que han firmado “contratos de inserción en la vida social” (CIVIS) (sic) deberán encontrarles (a los jóvenes, resic) trabajo o formación ya, pero ya mismo. El programa “Pacto”, por su lado, permitirá a 100.000 jóvenes sin calificación acceder a la función pública sin pasar por las oposiciones. ¿Qué no les darán a los que tengan calificaciones o a los que no quemen coches?
En vez de empezar a reformar un Estado de bienestar cuya finalidad fundamental es defender los privilegios de los funcionarios y de quienes tienen un puesto de trabajo, marginando a más del 40 por ciento de los jóvenes inmigrantes, el gobierno francés se dispone a aumentarlo. Dentro de pocos años habrá más pobreza, más marginación y por supuesto más violencia. Pero podemos estar tranquilos: el espíritu rebelde del alma gala no habrá desaparecido. Sobrevivirá, subvencionado, porque forma parte de la excepción cultural.
Clemenceau, el Tigre, el vencedor de los alemanes en la Primera Guerra Mundial, proclamaba que “la Revolución es un bloque”. Quería dar a entender que los franceses debían sentirse orgullosos de toda la Revolución: de la declaración de los derechos humanos y del saqueo de los sepulcros reales de Saint Denis y las jornadas del Terror.
En la escuela francesa se recordaban como si fueran objeto de culto las jornadas revolucionarias de julio de 1830 (las “Tres Gloriosas”) las barricadas de 1848 e incluso la Comuna de 1870, cuando quemaron la alcaldía de París. Mayo 68 fue una explosión de energía juvenil y vitalista. De este largo rosario de salvajadas y estupideces elevadas a categoría de rasgo de identidad nacional, quedaba excluida la Fronda del siglo XVII porque sus protagonistas eran unos aristócratas a los que no les gustaba la monarquía absoluta. Demasiado reaccionarios.
Tal vez sea esa la suerte que se le reserve a la actual sublevación de los barrios “sensibles”. Pero en buena lógica, los franceses deberían sentirse orgullosos de este brote de rebeldía que demuestra una vez más que la Francia eterna, la eterna rebelde, no ha perdido su alma. ¿Qué pasará?
Los bienpensantes, que son casi toda la clase política, intelectual y periodística, andan dándole vueltas a cómo interpretar lo que está ocurriendo sin romper de una vez con el multiculturalismo. Francia había encontrado una forma ideal de no enfrentarse al problema de la integración de los inmigrantes musulmanes: hacer como si no hubiera conflictos entre el islamismo y la cultura occidental y dejar que la gente se pudra en los guetos de las afueras. El estallido de estos días muestra hasta qué punto el multiculturalismo y el relativismo son la forma moderna del racismo. Encontrarán la manera de salvarlo, ya lo verán.
El Estado, aparte de reaccionar tarde y mal en la defensa del orden público, ya ha anunciado las nuevas medidas. Según Le Monde, los “equipos de éxito escolar” que disponen de un presupuesto para ayudar a los jóvenes con dificultades (sin necesidad de dar cuentas de cómo utilizan los fondos públicos) pasarán de 175 a 750. Los tutores de los 70.000 jóvenes que han firmado “contratos de inserción en la vida social” (CIVIS) (sic) deberán encontrarles (a los jóvenes, resic) trabajo o formación ya, pero ya mismo. El programa “Pacto”, por su lado, permitirá a 100.000 jóvenes sin calificación acceder a la función pública sin pasar por las oposiciones. ¿Qué no les darán a los que tengan calificaciones o a los que no quemen coches?
En vez de empezar a reformar un Estado de bienestar cuya finalidad fundamental es defender los privilegios de los funcionarios y de quienes tienen un puesto de trabajo, marginando a más del 40 por ciento de los jóvenes inmigrantes, el gobierno francés se dispone a aumentarlo. Dentro de pocos años habrá más pobreza, más marginación y por supuesto más violencia. Pero podemos estar tranquilos: el espíritu rebelde del alma gala no habrá desaparecido. Sobrevivirá, subvencionado, porque forma parte de la excepción cultural.
Azaña y Peces Barba: Máscaras del sectarismo
En algunas fotos recientes, Gregorio Peces Barba guarda un sorprendente parecido con un personaje de la historia española del siglo pasado. Vean ustedes algunas de las fotos que le hicieron a Azaña en los últimos años, en particular en sus últimos meses. Comparen luego con las últimas de Peces Barba. Se parecen muchísimo
Es el mismo corte de cara, la misma boca, la misma mirada un poco extraviada o concentrada en una visión interior, una visión que por lo que se adivina, debe ser atroz.
En el caso de Azaña, sabemos en parte lo que veía: su miedo, la conciencia de su responsabilidad, el sufrimiento, la destrucción y los miles de muertos que el régimen republicano había provocado.
En el caso de Peces-Barba, es más difícil decirlo, porque a pesar de su repulsiva conducta con las víctimas del terrorismo, Peces-Barba no tiene ni de lejos la dimensión trágica de las responsabilidades que asumió Azaña.
Pero algo debe haber que los hermana en el tiempo.
En contra de lo que se ha dicho muchas veces, no hay un último Azaña arrepentido de su conducta. Lo que hay es un Azaña que se sabe culpable, eso sí. Y además, y sobre todo, un Azaña obsesionado con el papel que la historia le asignará en la tragedia española. Al final, Azaña habría dado cualquier cosa con tal de rectificar su alianza con los nacionalistas catalanes y con los socialistas, a los que siempre despreció, por otra parte. Pero no lamentó nunca su proyecto político. Lo consideró fracasado por culpa de sus aliados, no en sí mismo. Fue un fracaso accidental. Hasta el final, Azaña siguió siendo el mismo sectario que siempre quiso ser.
Y eso, justamente, es aquello en lo que se parecen Peces-Barba y Azaña. También en Peces-Barba hay esa voluntad decidida de no estar dispuesto a rectificar nunca. Los dos están convencidos de que tienen razón, que la tenían antes y que la tendrán siempre, pase lo que pase, en el caso de Peces-Barba incluso cuando los etarras o los islamistas vuelvan a asesinar en España. En el fondo, para Peces-Barba las víctimas del terrorismo son simples peones en la fantasmagórica lucha que el socialismo español sigue empeñado en mantener con una derecha que sólo existe en su imaginación, como Azaña se inventó una lucha que él llamaba quijotesca con la España tradicional. Más aún: Azaña lo intuía en su tiempo, y Peces-Barba intuye ahora, que sin esa fantasmagoría todo su proyecto se viene abajo.
Por eso, las víctimas del terrorismo son buenas si aceptan el papel que la izquierda les quiere dar. Dejan de serlo en cuanto asumen la dignidad que les corresponde, una referencia moral ajena al partidismo político. Entonces se convierten en víctimas no ya del terrorismo sino de esa derecha fantasmal a la que Peces-Barba y Azaña plantan la misma triste, patética máscara.
Es el mismo corte de cara, la misma boca, la misma mirada un poco extraviada o concentrada en una visión interior, una visión que por lo que se adivina, debe ser atroz.
En el caso de Azaña, sabemos en parte lo que veía: su miedo, la conciencia de su responsabilidad, el sufrimiento, la destrucción y los miles de muertos que el régimen republicano había provocado.
En el caso de Peces-Barba, es más difícil decirlo, porque a pesar de su repulsiva conducta con las víctimas del terrorismo, Peces-Barba no tiene ni de lejos la dimensión trágica de las responsabilidades que asumió Azaña.
Pero algo debe haber que los hermana en el tiempo.
En contra de lo que se ha dicho muchas veces, no hay un último Azaña arrepentido de su conducta. Lo que hay es un Azaña que se sabe culpable, eso sí. Y además, y sobre todo, un Azaña obsesionado con el papel que la historia le asignará en la tragedia española. Al final, Azaña habría dado cualquier cosa con tal de rectificar su alianza con los nacionalistas catalanes y con los socialistas, a los que siempre despreció, por otra parte. Pero no lamentó nunca su proyecto político. Lo consideró fracasado por culpa de sus aliados, no en sí mismo. Fue un fracaso accidental. Hasta el final, Azaña siguió siendo el mismo sectario que siempre quiso ser.
Y eso, justamente, es aquello en lo que se parecen Peces-Barba y Azaña. También en Peces-Barba hay esa voluntad decidida de no estar dispuesto a rectificar nunca. Los dos están convencidos de que tienen razón, que la tenían antes y que la tendrán siempre, pase lo que pase, en el caso de Peces-Barba incluso cuando los etarras o los islamistas vuelvan a asesinar en España. En el fondo, para Peces-Barba las víctimas del terrorismo son simples peones en la fantasmagórica lucha que el socialismo español sigue empeñado en mantener con una derecha que sólo existe en su imaginación, como Azaña se inventó una lucha que él llamaba quijotesca con la España tradicional. Más aún: Azaña lo intuía en su tiempo, y Peces-Barba intuye ahora, que sin esa fantasmagoría todo su proyecto se viene abajo.
Por eso, las víctimas del terrorismo son buenas si aceptan el papel que la izquierda les quiere dar. Dejan de serlo en cuanto asumen la dignidad que les corresponde, una referencia moral ajena al partidismo político. Entonces se convierten en víctimas no ya del terrorismo sino de esa derecha fantasmal a la que Peces-Barba y Azaña plantan la misma triste, patética máscara.
Así manipula... El País
¡Cibeles ha encogido!. Por María Rojo. Época
No dejes que unos metros cuadrados de más te estropeen un titular. A El País no le importa falsificar datos y cifras y añadir algún cero de más en sus informaciones, en aras de darle un empujoncito a la menoscabada popularidad del presidente Zapatero. La manifestación del 18 de junio contra las bodas homosexuales congregó, según este periódico, a 180.000 personas (1,5 millones según los organizadores y 700.000 según la Comunidad de Madrid).
Pero el cómputo tenía truco. Al día siguiente, el periódico cogió escuadra y cartabón, y publicó un gráfico del tramo correspondiente entre la Puerta del Sol y la plaza de la Cibeles. Según el dibujo, Cibeles mide 4.000 m2; la calle Alcalá, que une ambos puntos, 29.000 m2, y la Puerta del Sol 12.000 m2.
Sin embargo, tres años antes la superficie -siempre según El País- era diferente. Consultando la hemeroteca, el 22 de junio de 2002, dos días después de la huelga general del 20-J, vemos que en El País la plaza de la diosa Cibeles ha crecido y Alcalá se ha alargado. Según el gráfico de este número, hace tres años Cibeles no medía los 4.000 m2 de ahora, sino 16.000, y la calle Alcalá no sumaba un total de 29.000, sino 56.000 m2. El periódico, menos mal, no se atreve a aplicar el coeficiente reductor a Sol (mantiene 12.000 m2 en ambos gráficos). Sin duda, ya tenía bastante con los metros de más de Cibeles y Alcalá. El caso era engordar el cómputo de asistentes... porque la manifestación fue contra Aznar.
Si El País es capaz de manipular algo tan poco opinable como la superficie que tiene una plaza, qué no se atreverá a hacer con otros muchos temas relevantes.
No dejes que unos metros cuadrados de más te estropeen un titular. A El País no le importa falsificar datos y cifras y añadir algún cero de más en sus informaciones, en aras de darle un empujoncito a la menoscabada popularidad del presidente Zapatero. La manifestación del 18 de junio contra las bodas homosexuales congregó, según este periódico, a 180.000 personas (1,5 millones según los organizadores y 700.000 según la Comunidad de Madrid).
Pero el cómputo tenía truco. Al día siguiente, el periódico cogió escuadra y cartabón, y publicó un gráfico del tramo correspondiente entre la Puerta del Sol y la plaza de la Cibeles. Según el dibujo, Cibeles mide 4.000 m2; la calle Alcalá, que une ambos puntos, 29.000 m2, y la Puerta del Sol 12.000 m2.
Sin embargo, tres años antes la superficie -siempre según El País- era diferente. Consultando la hemeroteca, el 22 de junio de 2002, dos días después de la huelga general del 20-J, vemos que en El País la plaza de la diosa Cibeles ha crecido y Alcalá se ha alargado. Según el gráfico de este número, hace tres años Cibeles no medía los 4.000 m2 de ahora, sino 16.000, y la calle Alcalá no sumaba un total de 29.000, sino 56.000 m2. El periódico, menos mal, no se atreve a aplicar el coeficiente reductor a Sol (mantiene 12.000 m2 en ambos gráficos). Sin duda, ya tenía bastante con los metros de más de Cibeles y Alcalá. El caso era engordar el cómputo de asistentes... porque la manifestación fue contra Aznar.
Si El País es capaz de manipular algo tan poco opinable como la superficie que tiene una plaza, qué no se atreverá a hacer con otros muchos temas relevantes.
La CNT acusa a la UGT de utilizar los fondos devueltos para tapar agujeros inmobiliarios - Libertad Digital
EXIGE LA RESTITUCIÓN DE SU PATROMONIO "INCAUTADO"
La CNT ha exigido al Gobierno que la restitución del patrimonio histórico sindical se realice sin "discriminaciones" entre las distintas organizaciones que solicitan la devolución de bienes supuestamente incautados durante la Guerra Civil, al tiempo que ha recalcado que no utilizará el legado económico que le sea devuelto "para tapar ningún agujero inmobiliario", en alusión a la UGT. CCOO ha anunciado que emprenderá acciones jurídicas.
La central sindical pidió además al Ejecutivo en un comunicado que no use el patrimonio sindical histórico "como instrumento de favor político", al tiempo que recalcó que "difícilmente" se puede entender que el Gobierno reintegre a UGT un patrimonio "60 veces mayor" que el reconocido a CNT, cuando ambas organizaciones eran "parejas" en los años treinta.
La CNT ha exigido al Gobierno que la restitución del patrimonio histórico sindical se realice sin "discriminaciones" entre las distintas organizaciones que solicitan la devolución de bienes supuestamente incautados durante la Guerra Civil, al tiempo que ha recalcado que no utilizará el legado económico que le sea devuelto "para tapar ningún agujero inmobiliario", en alusión a la UGT. CCOO ha anunciado que emprenderá acciones jurídicas.
La central sindical pidió además al Ejecutivo en un comunicado que no use el patrimonio sindical histórico "como instrumento de favor político", al tiempo que recalcó que "difícilmente" se puede entender que el Gobierno reintegre a UGT un patrimonio "60 veces mayor" que el reconocido a CNT, cuando ambas organizaciones eran "parejas" en los años treinta.
Ali Lmrabet afirma que la "Alianza de Civilizaciones" de Zapatero es "una farsa" y un "eslogan electoral" - Libertad Digital
El periodista disidente marroquí Ali Lmrabet, destacado intelectual encarcelado por su oposición al régimen de Mohamed VI, ha calificado de "farsa" y "eslogan" la llamada "Alianza de Civilizaciones" propuesta ante la ONU por el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Para Lmrabet, que pronunciará en Palma la conferencia "Marruecos: Libertades y democracia", dijo que la política exterior de España está siendo "entreguista".
miércoles, noviembre 23, 2005
Aumentan las agresiones sexuales: España, más cerca de los países nórdicos
La cifra en este tipo de delitos supera incluso en un 20 por ciento a la de la violencia doméstica y aleja al Estado español del grupo de países de mayoría católica y modelo familiar tradicional, como Polonia o Irlanda
El número de agresiones sexuales atendidas en las urgencias del Hospital Clínico de Barcelona, centro sanitario de referencia en España para estas atenciones, ha aumentado hasta un 70 por ciento en relación con 2004. La cifra registrada en este tipo de delitos supera incluso en un 20 por ciento a los provocados por la violencia doméstica y aleja al Estado español del grupo de países de mayoría católica y modelo familiar tradicional, como Polonia o Irlanda. España se acerca así a las estadísticas de los países nórdicos, donde se produce el mayor número de agresiones a mujeres y feminicidios.
Hasta los inicios del presente siglo, España se caracterizaba por un relativo bajo índice de agresiones sexuales y feminicidios, o sea asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, estando en la línea de países católicos como Polonia e Irlanda. Está tendencia está cambiando en los últimos años y, más que en los casos de feminicido en sí, se observa un preocupante crecimiento de las agresiones sexuales.
Como se puede observar en la siguiente tabla, a cuyos datos hicimos referencia en una anterior información publicada el pasado 14 de noviembre, España empieza a acercarse a esa serie de países nórdicos paradigma de la libertad y de las leyes paritarias, donde los hijos fuera del matrimonio superan a los que viven en familia y donde existe una menor práctica religiosa; unos países líderes en cuanto al número de mujeres que mueren asesinadas por sus parejas.
Despegue negativo
Los datos, que corresponden al 2000, están extraídos del Informe internacional 2003. Violencia contra la mujer, Estadísticas y legislación, publicado por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia. En ellos se puede observar ya un cierto despegue negativo de las cifras de feminicidios cometidos en España en comparación a Polonia e Irlanda. Los países que encabezan el dramático ranking son Finlandia, Noruega, Dinamarca y Suecia.
Ese despegue de España, en cuanto al número de delitos cometidos contra las mujeres, se hace especialmente evidente en el caso de las agresiones sexuales registradas en los servicios de urgencias del Hospital Clínico de Barcelona, con especial incidencia en la participación de jóvenes en este tipo de agresiones.
En un año, un 70 por ciento más de agresiones
Los alarmantes datos de este centro hospitalario muestran que, desde enero hasta octubre de 2004, se produjeron un total de 99 agresiones sexuales atendidas en los servicios de urgencias; mientras en el mismo período de 2005 el número de estos delitos alcanzó una cifra de 168 personas agredidas.
El Clínico atiende una media de 17 víctimas al mes, o sea, más de una cada dos días. De continuar con esta previsible progresión, este año se podría cerrar con un total de más de 200 agresiones sexuales.
Más agresiones sexuales que violencia doméstica
Cabe resaltar que el número de agresiones sexuales supera incluso en un 20 por ciento al de las cifras resultantes de la violencia doméstica. En los diez primeros meses de 2004, el número de víctimas por este tipo de delitos fue de 142 personas atendidas como consecuencia de malos tratos. En todo 2004 fueron atendidas un total de 182 personas.
El número de agresiones sexuales atendidas en las urgencias del Hospital Clínico de Barcelona, centro sanitario de referencia en España para estas atenciones, ha aumentado hasta un 70 por ciento en relación con 2004. La cifra registrada en este tipo de delitos supera incluso en un 20 por ciento a los provocados por la violencia doméstica y aleja al Estado español del grupo de países de mayoría católica y modelo familiar tradicional, como Polonia o Irlanda. España se acerca así a las estadísticas de los países nórdicos, donde se produce el mayor número de agresiones a mujeres y feminicidios.
Hasta los inicios del presente siglo, España se caracterizaba por un relativo bajo índice de agresiones sexuales y feminicidios, o sea asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, estando en la línea de países católicos como Polonia e Irlanda. Está tendencia está cambiando en los últimos años y, más que en los casos de feminicido en sí, se observa un preocupante crecimiento de las agresiones sexuales.
Como se puede observar en la siguiente tabla, a cuyos datos hicimos referencia en una anterior información publicada el pasado 14 de noviembre, España empieza a acercarse a esa serie de países nórdicos paradigma de la libertad y de las leyes paritarias, donde los hijos fuera del matrimonio superan a los que viven en familia y donde existe una menor práctica religiosa; unos países líderes en cuanto al número de mujeres que mueren asesinadas por sus parejas.
Despegue negativo
Los datos, que corresponden al 2000, están extraídos del Informe internacional 2003. Violencia contra la mujer, Estadísticas y legislación, publicado por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia. En ellos se puede observar ya un cierto despegue negativo de las cifras de feminicidios cometidos en España en comparación a Polonia e Irlanda. Los países que encabezan el dramático ranking son Finlandia, Noruega, Dinamarca y Suecia.
Ese despegue de España, en cuanto al número de delitos cometidos contra las mujeres, se hace especialmente evidente en el caso de las agresiones sexuales registradas en los servicios de urgencias del Hospital Clínico de Barcelona, con especial incidencia en la participación de jóvenes en este tipo de agresiones.
En un año, un 70 por ciento más de agresiones
Los alarmantes datos de este centro hospitalario muestran que, desde enero hasta octubre de 2004, se produjeron un total de 99 agresiones sexuales atendidas en los servicios de urgencias; mientras en el mismo período de 2005 el número de estos delitos alcanzó una cifra de 168 personas agredidas.
El Clínico atiende una media de 17 víctimas al mes, o sea, más de una cada dos días. De continuar con esta previsible progresión, este año se podría cerrar con un total de más de 200 agresiones sexuales.
Más agresiones sexuales que violencia doméstica
Cabe resaltar que el número de agresiones sexuales supera incluso en un 20 por ciento al de las cifras resultantes de la violencia doméstica. En los diez primeros meses de 2004, el número de víctimas por este tipo de delitos fue de 142 personas atendidas como consecuencia de malos tratos. En todo 2004 fueron atendidas un total de 182 personas.
sábado, noviembre 19, 2005
Los dineros de la Iglesia
JUAN MANUEL DE PRADA. abc
HACE unos días, el Congreso votaba una enmienda que pretendía retirar el complemento presupuestario que la Iglesia católica percibe anualmente del Estado. La enmienda fue rechazada mayoritariamente por los parlamentarios, si bien hasta seis diputados socialistas infringieron la disciplina de voto, alarde de bizarría que no mostraron en otras votaciones recientes mucho más peliagudas. De lo que se trataba, en fin, era de trasladar a la opinión pública la imagen de una Iglesia que sigue disfrutando de privilegios y esquilmando el erario público. Convendría especificar, sin embargo, que dicho complemento presupuestario, que suele oscilar entre los 30 y los 40 millones de euros, constituye tan sólo una décima parte del presupuesto anual de la Iglesia, que en sus dos terceras partes se abastece de las aportaciones de los fieles; del tercio restante, la cantidad más abultada la obtiene la Iglesia a través de la asignación tributaria, que una porción nada exigua de españoles destina a su sostenimiento a través de un porcentaje ínfimo del impuesto sobre la renta (el 0,52 por ciento, para ser exactos). Bastaría con que dicho porcentaje se incrementase al 0,8 por ciento, como ocurre en Alemania o Italia, para que la Iglesia pudiera autofinanciarse, renunciando a ese complemento que el anticlericalismo rampante utiliza como levadura para alimentar viejas rencillas.
Entre 30 y 40 millones de euros, repito. Enunciada así, en esa demagógica descontextualización que conviene a los propagandistas del odio, la cifra puede ser considerada por muchas gentes ingenuas y bienintencionadas una exacción intolerable. ¿Por qué, en cambio, no se informa a los españoles del dinero que la Iglesia revierte sobre la sociedad y ahorra a las administraciones públicas? Reparemos, por ejemplo, en las partidas destinadas a la educación. Una plaza en la escuela pública, por alumno y curso escolar, le exige al erario público (utilizo datos suministrados por el Ministerio de Educación) un desembolso de 3.517 euros; una plaza en la escuela concertada tan sólo 1.840. Teniendo en cuenta que el 70 por ciento de las plazas de la escuela concertada corresponden a centros católicos, descubrimos que la Iglesia ahorra al erario público alrededor de 2.300 millones de euros, cifra ligeramente superior a la que el Estado aporta como complemento presupuestario para su sostenimiento. Si probamos a calcular la ingente labor social y asistencial de la Iglesia, descubrimos que las cantidades que se dedican a paliar el sufrimiento y la miseria de los sectores más desfavorecidos de la sociedad dejan también chiquito ese complemento. Así, por ejemplo, el presupuesto de Cáritas durante el pasado ejercicio ascendió a 163 millones de euros, de los cuales más del sesenta por ciento -cerca de 100 millones- lo cubren las cuotas de sus asociados y las aportaciones de los católicos, a través de donaciones y colectas parroquiales; este porcentaje se eleva hasta el 83 por ciento en el presupuesto de Manos Unidos, que el pasado año logró recaudar 35 millones de euros procedentes de las cuotas de colaboradores y de las colectas. Son sólo dos ejemplos entre los miles de establecimientos y entidades católicas consagrados en cuerpo y alma a la ayuda de los más necesitados; ayuda que, naturalmente, la Iglesia seguirá prestando cuando deje de percibir el tan cacareado complemento presupuestario, porque su generosa aportación al bien común no depende de la componenda política, es fruto de un mandato divino.
El otro día, paseando por la plaza de la Marina Española, vi llegar el automóvil del presidente del Gobierno, que acudía a una sesión de control del Senado. Le hubiese bastado, al bajar del coche, con alzar la vista para contemplar a los mendigos que entraban en un centro de Cáritas, donde se les brinda comida y refugio frente a la intemperie. Ahí, señor presidente, ahí se destinan los dineros de la Iglesia.
HACE unos días, el Congreso votaba una enmienda que pretendía retirar el complemento presupuestario que la Iglesia católica percibe anualmente del Estado. La enmienda fue rechazada mayoritariamente por los parlamentarios, si bien hasta seis diputados socialistas infringieron la disciplina de voto, alarde de bizarría que no mostraron en otras votaciones recientes mucho más peliagudas. De lo que se trataba, en fin, era de trasladar a la opinión pública la imagen de una Iglesia que sigue disfrutando de privilegios y esquilmando el erario público. Convendría especificar, sin embargo, que dicho complemento presupuestario, que suele oscilar entre los 30 y los 40 millones de euros, constituye tan sólo una décima parte del presupuesto anual de la Iglesia, que en sus dos terceras partes se abastece de las aportaciones de los fieles; del tercio restante, la cantidad más abultada la obtiene la Iglesia a través de la asignación tributaria, que una porción nada exigua de españoles destina a su sostenimiento a través de un porcentaje ínfimo del impuesto sobre la renta (el 0,52 por ciento, para ser exactos). Bastaría con que dicho porcentaje se incrementase al 0,8 por ciento, como ocurre en Alemania o Italia, para que la Iglesia pudiera autofinanciarse, renunciando a ese complemento que el anticlericalismo rampante utiliza como levadura para alimentar viejas rencillas.
Entre 30 y 40 millones de euros, repito. Enunciada así, en esa demagógica descontextualización que conviene a los propagandistas del odio, la cifra puede ser considerada por muchas gentes ingenuas y bienintencionadas una exacción intolerable. ¿Por qué, en cambio, no se informa a los españoles del dinero que la Iglesia revierte sobre la sociedad y ahorra a las administraciones públicas? Reparemos, por ejemplo, en las partidas destinadas a la educación. Una plaza en la escuela pública, por alumno y curso escolar, le exige al erario público (utilizo datos suministrados por el Ministerio de Educación) un desembolso de 3.517 euros; una plaza en la escuela concertada tan sólo 1.840. Teniendo en cuenta que el 70 por ciento de las plazas de la escuela concertada corresponden a centros católicos, descubrimos que la Iglesia ahorra al erario público alrededor de 2.300 millones de euros, cifra ligeramente superior a la que el Estado aporta como complemento presupuestario para su sostenimiento. Si probamos a calcular la ingente labor social y asistencial de la Iglesia, descubrimos que las cantidades que se dedican a paliar el sufrimiento y la miseria de los sectores más desfavorecidos de la sociedad dejan también chiquito ese complemento. Así, por ejemplo, el presupuesto de Cáritas durante el pasado ejercicio ascendió a 163 millones de euros, de los cuales más del sesenta por ciento -cerca de 100 millones- lo cubren las cuotas de sus asociados y las aportaciones de los católicos, a través de donaciones y colectas parroquiales; este porcentaje se eleva hasta el 83 por ciento en el presupuesto de Manos Unidos, que el pasado año logró recaudar 35 millones de euros procedentes de las cuotas de colaboradores y de las colectas. Son sólo dos ejemplos entre los miles de establecimientos y entidades católicas consagrados en cuerpo y alma a la ayuda de los más necesitados; ayuda que, naturalmente, la Iglesia seguirá prestando cuando deje de percibir el tan cacareado complemento presupuestario, porque su generosa aportación al bien común no depende de la componenda política, es fruto de un mandato divino.
El otro día, paseando por la plaza de la Marina Española, vi llegar el automóvil del presidente del Gobierno, que acudía a una sesión de control del Senado. Le hubiese bastado, al bajar del coche, con alzar la vista para contemplar a los mendigos que entraban en un centro de Cáritas, donde se les brinda comida y refugio frente a la intemperie. Ahí, señor presidente, ahí se destinan los dineros de la Iglesia.
Libertad sin ira
ANDRÉS OLLERO TASSARA. abc.es
Por eso no me extrañó que en el contexto de una multitudinaria manifestación volvieran a oírse, treinta años después, con impactante oportunidad esos sones que invitan a una libertad sin ira. En su escenario original supusieron una llamada a los sectores más rígidos de nuestra sociedad, para que no tuvieran miedo a la libertad ni se sintieran amenazados por ella, a la vez que se les hacía recapacitar sobre lo inútil de cualquier actitud reaccionaria. La invitación no resulta ahora menos necesaria, cuando no faltan núcleos radicales que manifiestan similar rigidez, quizá por saberse minoritarios aun disponiendo de los resortes del poder. Reaccionan con un recelo no exento de enojo laicista cuando, con exquisito respeto a las formas democráticas, se proponen soluciones bien distintas a las que están imponiendo con la displicente actitud de superioridad del déspota que se cree ilustrado.
Por eso no me extrañó que en el contexto de una multitudinaria manifestación volvieran a oírse, treinta años después, con impactante oportunidad esos sones que invitan a una libertad sin ira. En su escenario original supusieron una llamada a los sectores más rígidos de nuestra sociedad, para que no tuvieran miedo a la libertad ni se sintieran amenazados por ella, a la vez que se les hacía recapacitar sobre lo inútil de cualquier actitud reaccionaria. La invitación no resulta ahora menos necesaria, cuando no faltan núcleos radicales que manifiestan similar rigidez, quizá por saberse minoritarios aun disponiendo de los resortes del poder. Reaccionan con un recelo no exento de enojo laicista cuando, con exquisito respeto a las formas democráticas, se proponen soluciones bien distintas a las que están imponiendo con la displicente actitud de superioridad del déspota que se cree ilustrado.
Pío Moa - Conveniencia de la enseñanza cristiana - Libertad Digital
La enseñanza cristiana en la escuela me parece muy conveniente, y no sólo porque la pida una gran mayoría de padres. Lo lamentable sería que dejaran de pedirla. Por resumirla mucho, podemos sintetizar la instrucción cristiana en la enseñanza y comentario de los Diez Mandamientos, más la historia y cultura ligada a ellos. Esos mandamientos condenan la corrupción económica y sexual, la mentira y la calumnia, prohíben matar salvo en defensa propia, prescriben honrar a los padres, es decir, en sentido amplio, a la tradición y el legado cultural heredado, etc.
Lógicamente estos mandamientos no pueden gustar a los hedonistas ávidos de fondos públicos y de toreo de alcoba, convencidos de que la historia empieza, y acaso termina, con ellos, pues la muerte acaba con todo; convencidos de que la droga constituye ante todo una experiencia placentera, de que la familia, sobre todo la cristiana, es una institución opresora que el estado debería socavar y erradicar en lo posible, de que las no menos opresivas nociones de bien y mal debieran dejar paso a lo divertido y lo fastidioso, etc. El hedonismo progre ha alentado un tipo de enseñanza acorde a esas concepciones, y no puede negarse que ha tenido resultados importantes: expansión de la droga y el alcoholismo entre la juventud, la pérdida de referentes morales, altos índices de fracaso escolar, de fracaso matrimonial, de delincuencia juvenil y no juvenil (pues llevan muchos años de aplicación), de embarazos y abortos de adolescentes, enfermedades sexuales y otros así. No estoy seguro de si son éstos los objetivos de esa enseñanza, me inclino a creer que sí, porque año tras año sus promotores persisten en ella, y aun la extreman, sin prestar atención a sus efectos.
¿Se forman así buenos ciudadanos? Lo dudo, pero reconozco que eso va en gustos. Por ello, los partidarios de esa educación debieran reservarla para sus hijos y no obligar a todo el mundo, utilizando los fondos públicos, a someterse a sus criterios. Esto último me parece una actitud abusiva y de corte totalitario. Además, he leído que la mayoría de los dirigentes socialistas y similares evitan mandar a sus hijos a centros públicos.
En cambio creo que la enseñanza cristiana, por lo ya dicho, tiende a formar el carácter individual y también a ciudadanos responsables. Es una opinión particular, si quieren, pero extendida, hoy por hoy, entre una amplia mayoría de la población. Por lo tanto, la enseñanza pública debiera atender a los deseos de esa mayoría, sin menoscabar los de la minoría progre-hedonista.
Además, considero que los valores y la proyección ciudadana de una enseñanza cristiana pueden ser compartidos por mucha gente no cristiana (yo mismo), e incluso atea, exceptuando en tal caso los dos primeros mandamientos, pero no entraremos aquí en la fundamentación de la moral.
Hay otra razón de mucho peso en pro de la enseñanza cristiana: la cultura española está impregnada de cristianismo hasta la médula. Viajando por el país encontramos en todas partes iglesias, ermitas o catedrales, muy a menudo los edificios más bellos y sugestivos de cada población, e incluso una fuente de atracción de turismo. O monasterios que han sido focos de cultura y a veces siguen siéndolo. Instituciones clave de la vida actual, como las universidades, tienen también origen cristiano. Nuestro lenguaje, nuestra literatura, nuestras artes, nuestras tradiciones de todo tipo, están empapadas de cristianismo católico. Renunciar a ese inmenso bagaje o diluirlo poniéndolo al mismo nivel que cualquier otra religión o creencia, sólo puede ocurrírseles a auténticos bárbaros, herederos de aquellos que, no hace tanto, asesinaban a mansalva a clérigos y creyentes, quemaban iglesias, bibliotecas y centros de enseñanza o destruían obras de arte invalorables por el delito de ser católicos. Vale la pena notar que quienes se sienten sucesores de aquellos “progresistas” no han expresado nunca el menor arrepentimiento ni la menor lamentación por tales actos. Persiste, por el contrario, una satisfacción mal disimulada al respecto.
No hablo, obsérvese, de una enseñanza religiosa en general, sino precisamente cristiana. Por supuesto, el estado es laico, pero no debe hacer del laicismo una seudorreligión sustitutoria. Y debe atender a otras religiones minoritarias, en especial a la musulmana, actualmente en auge debido a una política deliberada de los gobernantes progre-hedonistas. Pero sin olvidar dos cosas: que los musulmanes llegan a España con la peligrosa idea de que este país les pertenece, y que la religión musulmana quizá no sea incompatible con la democracia, pero no ha producido o tolerado un solo estado musulmán democrático, con la parcial excepción de Turquía.
El cristianismo, en cambio, no sólo es compatible con la democracia pues constituye la raíz misma de ella, aunque la Revolución francesa se haya manifestado furiosamente antirreligiosa, y haya originado, de paso, los totalitarismos genocidas del siglo XX. La corriente liberal anglosajona ha resultado mucho mejor, más pacífica y más evolutiva, como es sabido. Y a nosotros nos convendría recobrar las tradiciones pre liberales y pre democráticas del Siglo de oro, formuladas por diversos pensadores eclesiásticos.
No ignoro la existencia de una vastísima literatura, a menudo panfletaria, virulenta e insultante, dedicada a probar la incompatibilidad del catolicismo con la democracia. Sin embargo la experiencia histórica pesa más que los panfletos: durante la república, la derecha influida por la Iglesia respetó la legalidad y derrotó la insurrección izquierdista del 34 invocando las libertades y manteniendo después éstas. Y fueron esas izquierdas comecuras, siempre con la palabra libertad en la boca, las que destruyeron la democracia y causaron, con ello, la guerra civil.
Savater y otros muchos tienen derecho a exponer y defender sus posiciones en estos asuntos, pero no tanto derecho a pretender imponerlas a los demás. Y no deben cometer el error de pensar que quienes discrepamos de ellos carecemos de argumentos. Insistiré con otras palabras: creo que la enseñanza cristiana formará a mejores ciudadanos que la enseñanza progre-hedonista, y que una religión que empapa nuestra cultura no puede erradicarse de la enseñanza sin destruir esa cultura misma.
Y a partir de ahí critiquemos a la Iglesia, tan digna de crítica en muchas cosas.
Lógicamente estos mandamientos no pueden gustar a los hedonistas ávidos de fondos públicos y de toreo de alcoba, convencidos de que la historia empieza, y acaso termina, con ellos, pues la muerte acaba con todo; convencidos de que la droga constituye ante todo una experiencia placentera, de que la familia, sobre todo la cristiana, es una institución opresora que el estado debería socavar y erradicar en lo posible, de que las no menos opresivas nociones de bien y mal debieran dejar paso a lo divertido y lo fastidioso, etc. El hedonismo progre ha alentado un tipo de enseñanza acorde a esas concepciones, y no puede negarse que ha tenido resultados importantes: expansión de la droga y el alcoholismo entre la juventud, la pérdida de referentes morales, altos índices de fracaso escolar, de fracaso matrimonial, de delincuencia juvenil y no juvenil (pues llevan muchos años de aplicación), de embarazos y abortos de adolescentes, enfermedades sexuales y otros así. No estoy seguro de si son éstos los objetivos de esa enseñanza, me inclino a creer que sí, porque año tras año sus promotores persisten en ella, y aun la extreman, sin prestar atención a sus efectos.
¿Se forman así buenos ciudadanos? Lo dudo, pero reconozco que eso va en gustos. Por ello, los partidarios de esa educación debieran reservarla para sus hijos y no obligar a todo el mundo, utilizando los fondos públicos, a someterse a sus criterios. Esto último me parece una actitud abusiva y de corte totalitario. Además, he leído que la mayoría de los dirigentes socialistas y similares evitan mandar a sus hijos a centros públicos.
En cambio creo que la enseñanza cristiana, por lo ya dicho, tiende a formar el carácter individual y también a ciudadanos responsables. Es una opinión particular, si quieren, pero extendida, hoy por hoy, entre una amplia mayoría de la población. Por lo tanto, la enseñanza pública debiera atender a los deseos de esa mayoría, sin menoscabar los de la minoría progre-hedonista.
Además, considero que los valores y la proyección ciudadana de una enseñanza cristiana pueden ser compartidos por mucha gente no cristiana (yo mismo), e incluso atea, exceptuando en tal caso los dos primeros mandamientos, pero no entraremos aquí en la fundamentación de la moral.
Hay otra razón de mucho peso en pro de la enseñanza cristiana: la cultura española está impregnada de cristianismo hasta la médula. Viajando por el país encontramos en todas partes iglesias, ermitas o catedrales, muy a menudo los edificios más bellos y sugestivos de cada población, e incluso una fuente de atracción de turismo. O monasterios que han sido focos de cultura y a veces siguen siéndolo. Instituciones clave de la vida actual, como las universidades, tienen también origen cristiano. Nuestro lenguaje, nuestra literatura, nuestras artes, nuestras tradiciones de todo tipo, están empapadas de cristianismo católico. Renunciar a ese inmenso bagaje o diluirlo poniéndolo al mismo nivel que cualquier otra religión o creencia, sólo puede ocurrírseles a auténticos bárbaros, herederos de aquellos que, no hace tanto, asesinaban a mansalva a clérigos y creyentes, quemaban iglesias, bibliotecas y centros de enseñanza o destruían obras de arte invalorables por el delito de ser católicos. Vale la pena notar que quienes se sienten sucesores de aquellos “progresistas” no han expresado nunca el menor arrepentimiento ni la menor lamentación por tales actos. Persiste, por el contrario, una satisfacción mal disimulada al respecto.
No hablo, obsérvese, de una enseñanza religiosa en general, sino precisamente cristiana. Por supuesto, el estado es laico, pero no debe hacer del laicismo una seudorreligión sustitutoria. Y debe atender a otras religiones minoritarias, en especial a la musulmana, actualmente en auge debido a una política deliberada de los gobernantes progre-hedonistas. Pero sin olvidar dos cosas: que los musulmanes llegan a España con la peligrosa idea de que este país les pertenece, y que la religión musulmana quizá no sea incompatible con la democracia, pero no ha producido o tolerado un solo estado musulmán democrático, con la parcial excepción de Turquía.
El cristianismo, en cambio, no sólo es compatible con la democracia pues constituye la raíz misma de ella, aunque la Revolución francesa se haya manifestado furiosamente antirreligiosa, y haya originado, de paso, los totalitarismos genocidas del siglo XX. La corriente liberal anglosajona ha resultado mucho mejor, más pacífica y más evolutiva, como es sabido. Y a nosotros nos convendría recobrar las tradiciones pre liberales y pre democráticas del Siglo de oro, formuladas por diversos pensadores eclesiásticos.
No ignoro la existencia de una vastísima literatura, a menudo panfletaria, virulenta e insultante, dedicada a probar la incompatibilidad del catolicismo con la democracia. Sin embargo la experiencia histórica pesa más que los panfletos: durante la república, la derecha influida por la Iglesia respetó la legalidad y derrotó la insurrección izquierdista del 34 invocando las libertades y manteniendo después éstas. Y fueron esas izquierdas comecuras, siempre con la palabra libertad en la boca, las que destruyeron la democracia y causaron, con ello, la guerra civil.
Savater y otros muchos tienen derecho a exponer y defender sus posiciones en estos asuntos, pero no tanto derecho a pretender imponerlas a los demás. Y no deben cometer el error de pensar que quienes discrepamos de ellos carecemos de argumentos. Insistiré con otras palabras: creo que la enseñanza cristiana formará a mejores ciudadanos que la enseñanza progre-hedonista, y que una religión que empapa nuestra cultura no puede erradicarse de la enseñanza sin destruir esa cultura misma.
Y a partir de ahí critiquemos a la Iglesia, tan digna de crítica en muchas cosas.
domingo, noviembre 13, 2005
De visita en el Vaticano. Por JUAN MANUEL DE PRADA. abc.es
DE surrealista -por expresarlo piadosamente- podemos calificar la reunión de la vicepresidenta con el cardenal Sodano. El mismo Gobierno que ni siquiera se dignó inmutarse cuando se le presentaron más de tres millones de firmas en apoyo de la clase de Religión; el mismo Gobierno que exhortó a los españoles a retirar sus aportaciones voluntarias al sostenimiento de la Iglesia a través del impuesto sobre la renta; el mismo Gobierno que ha permitido con complacencia que los símbolos más venerados por los católicos sean ultrajados o escarnecidos; el mismo Gobierno que ha amenazado con estrangular las vías suplementarias de financiación de la Iglesia, pensando absurdamente que así convertiría a los obispos en un hatajo de lacayos; el mismo Gobierno que a través de sus prolongaciones mediáticas exacerba y azuza el sentimiento anticlerical; el mismo Gobierno que se ha negado a dialogar con la Iglesia sobre el proyecto de ley que en estos días provoca la contestación social; ese mismo Gobierno que ha querido confinar a los católicos en el ostracismo social envía a su vicepresidenta a Roma, para puentear a los irreductibles y ultramontanos obispos españoles. Si hubiese leído que la vicepresidenta había viajado a la Santa Sede para presentar su colección indumentaria otoño-invierno en tonos cuaresmales (lilas y morados hasta en la sopa) mi estupor no habría sido tan mayúsculo. Pero ha bastado que me imagine los desarreglos, trasudores y ataques de epilepsia que la visita vaticana habrá provocado en la buena señora (comparables a los de la niña de «El exorcista» cuando la aspergeaban con el hisopo) para que mi estupor se haya transformado en hilaridad.
Esta salida de pata de banco del Gobierno sólo la explica su profundo desconocimiento sobre la naturaleza de la Iglesia, que se adereza con sus espumarajos de rabia cuando los católicos, como comunidad ciudadana que somos, decidimos expresar nuestro descontento a través de los medios de legítima protesta que el ordenamiento jurídico pone a nuestra disposición. Este Gobierno no ha entendido que la Iglesia española no la componen sólo los obispos, sino también la gente llana que desea profesar su fe en libertad, sin discriminaciones ni desplantes groseros, millones de laicos (sí, majetes, laicos, esa palabra que pretendéis apropiaros en exclusiva) que desean transmitir pacíficamente esa fe a sus hijos, sin toparse a cada poco con las trabas de un Gobierno que trata de ignorar el mandato constitucional. Como no entiende la naturaleza de la Iglesia, este Gobierno se empeña en atribuir la convocatoria de la manifestación de esta tarde a los obispos, cuando en realidad se trata de una iniciativa civil; se niega a reconocer la relevancia social del catolicismo, se niega a tener en consideración las creencias religiosas de los españoles y, en lugar de atender las solicitudes de las asociaciones convocantes de la manifestación, corre al Vaticano a quejarse de los obispos como un niñato chivatín y correveidile. ¿Habrán pensado, con la astucia propia del advenedizo, que las reunioncitas secretas y demás marrullerías que emplean en el ámbito doméstico les iban a dar resultado con una institución que atesora dos mil años de sabiduría acumulada? Hace falta tener una jeta de asfalto.
Y también un poco de miedo. Miedo a la marea humana que esta tarde desfilará por el Paseo del Prado. Quizá convendría al Gobierno, en lugar de perseverar en esa monomanía episcopal tan pintoresca, leer aquellas palabras de San Pablo a los corintios: «Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan». Tal vez entonces entenderían la naturaleza de la Iglesia que hostigan, la Iglesia a la que nunca lograrán derrotar, por mucho que rabien.
Esta salida de pata de banco del Gobierno sólo la explica su profundo desconocimiento sobre la naturaleza de la Iglesia, que se adereza con sus espumarajos de rabia cuando los católicos, como comunidad ciudadana que somos, decidimos expresar nuestro descontento a través de los medios de legítima protesta que el ordenamiento jurídico pone a nuestra disposición. Este Gobierno no ha entendido que la Iglesia española no la componen sólo los obispos, sino también la gente llana que desea profesar su fe en libertad, sin discriminaciones ni desplantes groseros, millones de laicos (sí, majetes, laicos, esa palabra que pretendéis apropiaros en exclusiva) que desean transmitir pacíficamente esa fe a sus hijos, sin toparse a cada poco con las trabas de un Gobierno que trata de ignorar el mandato constitucional. Como no entiende la naturaleza de la Iglesia, este Gobierno se empeña en atribuir la convocatoria de la manifestación de esta tarde a los obispos, cuando en realidad se trata de una iniciativa civil; se niega a reconocer la relevancia social del catolicismo, se niega a tener en consideración las creencias religiosas de los españoles y, en lugar de atender las solicitudes de las asociaciones convocantes de la manifestación, corre al Vaticano a quejarse de los obispos como un niñato chivatín y correveidile. ¿Habrán pensado, con la astucia propia del advenedizo, que las reunioncitas secretas y demás marrullerías que emplean en el ámbito doméstico les iban a dar resultado con una institución que atesora dos mil años de sabiduría acumulada? Hace falta tener una jeta de asfalto.
Y también un poco de miedo. Miedo a la marea humana que esta tarde desfilará por el Paseo del Prado. Quizá convendría al Gobierno, en lugar de perseverar en esa monomanía episcopal tan pintoresca, leer aquellas palabras de San Pablo a los corintios: «Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan». Tal vez entonces entenderían la naturaleza de la Iglesia que hostigan, la Iglesia a la que nunca lograrán derrotar, por mucho que rabien.
viernes, noviembre 11, 2005
¿Educar para la corrupción? Pío Moa - Libertad Digital
Desde que Savater sucumbió a los encantos intelectuales del Gran Majadero de la Moncloa, ya son ganas, parece haber olvidado su antigua combatividad antiterrorista y antisabiniana e intensificado la anticatólica. Hace poco repasaba él, en El País, las viejas condenas eclesiásticas a los derechos del hombre en versión francesa. Muy bien. Pero la ecuanimidad obligaría a recordar también la ferocidad anticristiana de los revolucionarios franceses, el comienzo de los genocidios y terrorismos modernos bajo la bandera de una supuesta libertad, o cómo aquella revolución acunó los totalitarismos del siglo XX. El jacobino Savater podría preguntarse por qué fue así, o por qué la revolución useña, más respetuosa con la religión entre otras cosas, ha evitado tales atrocidades. Pero los jacobinos no pretenden ser ecuánimes. Les basta con poseer a la diosa Razón, en el peor sentido del verbo poseer.
Según él, los padres apenas tienen derecho a influir en la enseñanza de sus hijos, porque, cita de Claudio Magris: “en nombre del deseo de los padres de hacer estudiar a sus hijos en la escuela que se reclame de sus principios –religiosos, políticos y morales– surgirán escuelas inspiradas por variadas charlatanerías ocultistas que cada vez se difunden más, por sectas caprichosas e ideologías de cualquier tipo. Habrá quizá padres racistas, nazis o estalinistas que pretenderán educar a sus hijos –a nuestras expensas– en el culto de su Moloch o que pedirán que no se sienten junto a extranjeros...". Mezclar religión, ocultismo, nazismo y estalinismo recuerda a argumentos integristas: no se debe consentir la “charlatanería”.
La enseñanza, afirma Savater, “no es sólo un asunto que incumba al alumno y su familia, sino que tiene efectos públicos por muy privado que sea el centro en que se imparta”. Esta aparente obviedad sólo significa que la opinión de Savater debe prevalecer por ley, guste o no a las familias con cuyo dinero funciona la enseñanza pública. En el plano particular ya es más generoso: cada cual, en la intimidad familiar, “puede dar a sus vástagos la instrucción religiosa o ideológica que prefiera”. ¿Incluso instrucción racista, estalinista o nazi (derivaciones también de la Revolución francesa)? ¿Y si se forman millones de nazis o comunistas combinando la instrucción en el hogar con la propaganda pública de sus partidos? ¿Se debería –o se podría– impedir? ¿O quizá la ideología debería recluirse también en la intimidad? La cuestión, cree él, consiste en que el “contenido de interés público debe estar siempre asegurado y garantizado para todos. En esto consiste precisamente la laicidad.”. Interés público, naturalmente, según lo entienden el señor Savater y el partido hoy gobernante.
De este modo, la enseñanza de la religión debiera proscribirse, incluso en centros privados, y sustituirse por “la enseñanza de una moral cívica o formación ciudadana”. Cabe dudar de que la educación religiosa y la ciudadana sean incompatibles, pero en todo caso hay muy poco civismo en despreciar el criterio de las familias, pagadoras de la enseñanza. Así han obrado, precisamente, los totalitarismos nazi y comunista.
Por otra parte, ¿quiénes van a educar cívicamente a las generaciones jóvenes? ¿Están capacitados para ello quienes intentan imponer su criterio particular al respecto, es decir, los miembros del PSOE ? Savater no se lo pregunta, y yo me permito dudarlo. Se trata del partido que en los años 30 pretendió imponer su dictadura y organizó a conciencia la guerra civil, no habiendo manifestado hasta hoy la menor autocrítica al respecto. El partido que, cuando sus violencias y maquinaciones desembocaron en otra dictadura muy distinta, no le hicieron oposición cívica digna de reseña. El partido que, pese a abandonar el marxismo en los años 70, resultó el más corrupto del siglo XX, el que intentó pervertir el sistema democrático “enterrando a Montesquieu” o practicando el terrorismo de estado, el que atacó la libertad de expresión maniobrando para cerrar prensa y radio adversas, etc. El partido que, sin haberse regenerado en absoluto de la corrupción, ha fomentado la histeria y la violencia callejeras para llegar al poder, ha alcanzado éste gracias al peor atentado de la historia de España, ha beneficiado al terrorismo y echado por tierra la política antiterrorista del gobierno de Aznar, basada en la ley, y se ha amistado con las dictaduras más peligrosas para España, mientras intenta amordazar las opiniones discrepantes y se alía de hecho o de derecho con los separatistas y la ETA para hundir la Constitución. Son hechos, no opiniones, y a la vista de todos están. Pues bien, ¿qué clase de educación cívica cabe esperar de estos caballeros y señoras? La experiencia no le dice nada a Savater, pero difícilmente saldrá de ellos otra cosa que una educación para la corrupción y contra la libertad.
Lo cual, por lo demás, ya ocurre, aunque aspiran a intensificarlo. En su anterior etapa de poder, el PSOE creó la generación del botellón, el fracaso escolar y la telebasura, fomentó con un permisivismo demagógico la droga y el alcoholismo, y trató de reducir la sexualidad a puterío. Miles de jóvenes han muerto, o han enfermado o han quedado tarados o embrutecidos a resultas de la progresista educación impulsada por el PSOE, que el PP fue incapaz de cambiar. Y a nadie se le ocurre pedir cuentas a los responsables. Al contrario, aunque las consecuencias están a la vista, y no menos la conducta del partido de la “educación cívica”, ahí siguen pontificando e imponiendo su ideología mediante un uso espurio del poder y del erario.
Según él, los padres apenas tienen derecho a influir en la enseñanza de sus hijos, porque, cita de Claudio Magris: “en nombre del deseo de los padres de hacer estudiar a sus hijos en la escuela que se reclame de sus principios –religiosos, políticos y morales– surgirán escuelas inspiradas por variadas charlatanerías ocultistas que cada vez se difunden más, por sectas caprichosas e ideologías de cualquier tipo. Habrá quizá padres racistas, nazis o estalinistas que pretenderán educar a sus hijos –a nuestras expensas– en el culto de su Moloch o que pedirán que no se sienten junto a extranjeros...". Mezclar religión, ocultismo, nazismo y estalinismo recuerda a argumentos integristas: no se debe consentir la “charlatanería”.
La enseñanza, afirma Savater, “no es sólo un asunto que incumba al alumno y su familia, sino que tiene efectos públicos por muy privado que sea el centro en que se imparta”. Esta aparente obviedad sólo significa que la opinión de Savater debe prevalecer por ley, guste o no a las familias con cuyo dinero funciona la enseñanza pública. En el plano particular ya es más generoso: cada cual, en la intimidad familiar, “puede dar a sus vástagos la instrucción religiosa o ideológica que prefiera”. ¿Incluso instrucción racista, estalinista o nazi (derivaciones también de la Revolución francesa)? ¿Y si se forman millones de nazis o comunistas combinando la instrucción en el hogar con la propaganda pública de sus partidos? ¿Se debería –o se podría– impedir? ¿O quizá la ideología debería recluirse también en la intimidad? La cuestión, cree él, consiste en que el “contenido de interés público debe estar siempre asegurado y garantizado para todos. En esto consiste precisamente la laicidad.”. Interés público, naturalmente, según lo entienden el señor Savater y el partido hoy gobernante.
De este modo, la enseñanza de la religión debiera proscribirse, incluso en centros privados, y sustituirse por “la enseñanza de una moral cívica o formación ciudadana”. Cabe dudar de que la educación religiosa y la ciudadana sean incompatibles, pero en todo caso hay muy poco civismo en despreciar el criterio de las familias, pagadoras de la enseñanza. Así han obrado, precisamente, los totalitarismos nazi y comunista.
Por otra parte, ¿quiénes van a educar cívicamente a las generaciones jóvenes? ¿Están capacitados para ello quienes intentan imponer su criterio particular al respecto, es decir, los miembros del PSOE ? Savater no se lo pregunta, y yo me permito dudarlo. Se trata del partido que en los años 30 pretendió imponer su dictadura y organizó a conciencia la guerra civil, no habiendo manifestado hasta hoy la menor autocrítica al respecto. El partido que, cuando sus violencias y maquinaciones desembocaron en otra dictadura muy distinta, no le hicieron oposición cívica digna de reseña. El partido que, pese a abandonar el marxismo en los años 70, resultó el más corrupto del siglo XX, el que intentó pervertir el sistema democrático “enterrando a Montesquieu” o practicando el terrorismo de estado, el que atacó la libertad de expresión maniobrando para cerrar prensa y radio adversas, etc. El partido que, sin haberse regenerado en absoluto de la corrupción, ha fomentado la histeria y la violencia callejeras para llegar al poder, ha alcanzado éste gracias al peor atentado de la historia de España, ha beneficiado al terrorismo y echado por tierra la política antiterrorista del gobierno de Aznar, basada en la ley, y se ha amistado con las dictaduras más peligrosas para España, mientras intenta amordazar las opiniones discrepantes y se alía de hecho o de derecho con los separatistas y la ETA para hundir la Constitución. Son hechos, no opiniones, y a la vista de todos están. Pues bien, ¿qué clase de educación cívica cabe esperar de estos caballeros y señoras? La experiencia no le dice nada a Savater, pero difícilmente saldrá de ellos otra cosa que una educación para la corrupción y contra la libertad.
Lo cual, por lo demás, ya ocurre, aunque aspiran a intensificarlo. En su anterior etapa de poder, el PSOE creó la generación del botellón, el fracaso escolar y la telebasura, fomentó con un permisivismo demagógico la droga y el alcoholismo, y trató de reducir la sexualidad a puterío. Miles de jóvenes han muerto, o han enfermado o han quedado tarados o embrutecidos a resultas de la progresista educación impulsada por el PSOE, que el PP fue incapaz de cambiar. Y a nadie se le ocurre pedir cuentas a los responsables. Al contrario, aunque las consecuencias están a la vista, y no menos la conducta del partido de la “educación cívica”, ahí siguen pontificando e imponiendo su ideología mediante un uso espurio del poder y del erario.
domingo, octubre 30, 2005
FRANCO: UN BALANCE HISTÓRICO, Por Pío Moa
Libertad Digital ofrece a sus lectores un fragmento del capítulo 13 de Franco: Un balance histórico (Planeta), la más reciente producción de nuestro colaborador Pío Moa. A juicio de Moa, el "largo período de paz" que representó el franquismo ("al que deben sumarse los casi treinta de la actual democracia") "rompe muchos tópicos simplones sobre el violento y cainita carácter español".
"Los emigrantes, en su vasta mayoría, se interesaron muy poco por cualquier actividad contra Franco, lo mismo en los países de acogida que al volver a su patria. Naturalmente sería falso catalogarlos como activos franquistas o cosa por el estilo. Más justo sería decir que no se sentían incómodos con el régimen. Éste restringía severamente las libertades políticas, pero permitía una amplia libertad personal, que en parte pondría de manifiesto Solzhenitsin cuando visitó el país y levantó tan gran escándalo en la oposición. Julián Marías ha observado también la escasa preocupación popular por la ausencia de dichas libertades (...)"
"En cuanto a los presos, esperablemente numerosos en una tiranía policíaca, eran en realidad muy pocos, una de las cifras más bajas de Europa. En 1960 ascendía a 15.200, casi todos comunes, y bajó constantemente cada año hasta los 10.700 en 1966. Sólo en el primer bienio republicano hubo una bajada tan sensible, pero con un significado muy distinto: la liberación de presos durante la República respondió casi siempre a medidas demagógicas, pues no vino respaldada por una disminución de la delincuencia, sino por un auge brutal de ella. En los años 60, el corto número de reclusos reflejaba una delincuencia también muy reducida.
La población carcelaria volvió a crecer, pero sin superar cifras bajas, a partir de 1968, con 12.100 personas, llegando a 13.900 en 1970 y a un máximo de 14.700 en 1974, con alguna caída intermedia. La causa de este aumento se aprecia con facilidad: en esos años coincidió un aumento de la delincuencia común –entre otras cosas la droga empezó a penetrar en la sociedad española– con la intensificación de las actividades comunistas y la aparición de la ETA. Es difícil saber el número de presos políticos dentro del conjunto, pero probablemente no pasó de dos mil, si llegó a tanto, en el momento de máxima represión, cifra no muy apabullante para un país de más de 35 millones de habitantes en pretendida rebeldía abierta o latente. Normalmente no pasaban de unos centenares.
Información de interés al respecto la ofrece el historial del Tribunal de Orden Público (TOP), constituido en 1963 para afrontar la creciente actividad antifranquista. En sus trece años hasta su disolución en 1977, el TOP produjo 9.000 condenas, menos de 700 al año. Los procesados en ese período sumaron 11.261, a quienes el tribunal impuso 10.146 años de prisión, es decir, en torno a un año por persona. Por lo tanto, la gran mayoría de ellos no debió entrar en prisión, pues las penas inferiores a un año no solían cumplirse en la cárcel. Y las penas superiores rara vez, si alguna, se cumplían íntegras. No puede hablarse, definitivamente, de una resistencia numerosa o peligrosa para el régimen. La pintura, tan habitual hoy, de un pueblo humillado y descontento, fuente de una continuada e intensa resistencia a Franco, tiene muy poco en común con la realidad histórica. La inmensa mayoría no sentía humillación ni rebeldía.(...)"
"No hay exageración, por lo tanto, en el aserto de que la oposición fue ante todo y en todo momento comunista o terrorista, y lo mismo, evidentemente, la inmensa mayoría de los presos políticos. La oposición, entonces, tenía un carácter mucho más totalitario y antidemocrático que el régimen combatido, y difícilmente podía constituir una alternativa política razonable para la inmensa mayoría de los españoles de cualquier región."
"Los emigrantes, en su vasta mayoría, se interesaron muy poco por cualquier actividad contra Franco, lo mismo en los países de acogida que al volver a su patria. Naturalmente sería falso catalogarlos como activos franquistas o cosa por el estilo. Más justo sería decir que no se sentían incómodos con el régimen. Éste restringía severamente las libertades políticas, pero permitía una amplia libertad personal, que en parte pondría de manifiesto Solzhenitsin cuando visitó el país y levantó tan gran escándalo en la oposición. Julián Marías ha observado también la escasa preocupación popular por la ausencia de dichas libertades (...)"
"En cuanto a los presos, esperablemente numerosos en una tiranía policíaca, eran en realidad muy pocos, una de las cifras más bajas de Europa. En 1960 ascendía a 15.200, casi todos comunes, y bajó constantemente cada año hasta los 10.700 en 1966. Sólo en el primer bienio republicano hubo una bajada tan sensible, pero con un significado muy distinto: la liberación de presos durante la República respondió casi siempre a medidas demagógicas, pues no vino respaldada por una disminución de la delincuencia, sino por un auge brutal de ella. En los años 60, el corto número de reclusos reflejaba una delincuencia también muy reducida.
La población carcelaria volvió a crecer, pero sin superar cifras bajas, a partir de 1968, con 12.100 personas, llegando a 13.900 en 1970 y a un máximo de 14.700 en 1974, con alguna caída intermedia. La causa de este aumento se aprecia con facilidad: en esos años coincidió un aumento de la delincuencia común –entre otras cosas la droga empezó a penetrar en la sociedad española– con la intensificación de las actividades comunistas y la aparición de la ETA. Es difícil saber el número de presos políticos dentro del conjunto, pero probablemente no pasó de dos mil, si llegó a tanto, en el momento de máxima represión, cifra no muy apabullante para un país de más de 35 millones de habitantes en pretendida rebeldía abierta o latente. Normalmente no pasaban de unos centenares.
Información de interés al respecto la ofrece el historial del Tribunal de Orden Público (TOP), constituido en 1963 para afrontar la creciente actividad antifranquista. En sus trece años hasta su disolución en 1977, el TOP produjo 9.000 condenas, menos de 700 al año. Los procesados en ese período sumaron 11.261, a quienes el tribunal impuso 10.146 años de prisión, es decir, en torno a un año por persona. Por lo tanto, la gran mayoría de ellos no debió entrar en prisión, pues las penas inferiores a un año no solían cumplirse en la cárcel. Y las penas superiores rara vez, si alguna, se cumplían íntegras. No puede hablarse, definitivamente, de una resistencia numerosa o peligrosa para el régimen. La pintura, tan habitual hoy, de un pueblo humillado y descontento, fuente de una continuada e intensa resistencia a Franco, tiene muy poco en común con la realidad histórica. La inmensa mayoría no sentía humillación ni rebeldía.(...)"
"No hay exageración, por lo tanto, en el aserto de que la oposición fue ante todo y en todo momento comunista o terrorista, y lo mismo, evidentemente, la inmensa mayoría de los presos políticos. La oposición, entonces, tenía un carácter mucho más totalitario y antidemocrático que el régimen combatido, y difícilmente podía constituir una alternativa política razonable para la inmensa mayoría de los españoles de cualquier región."
sábado, octubre 29, 2005
La democracia liberal en Tocqueville: una antología (1)
El Catoblepas 44:7, 2005
«No se puede establecer el imperio de la libertad sin el de las costumbres, ni establecer las costumbres sin las creencias.»
DA, Introducción
«[La civilización angloamericana es producto] de dos elementos enteramente distintos, que aunque en otros lugares se hicieron a menudo la guerra, vinieron, en América, a incorporarse en cierto modo el uno al otro y a combinare maravillosamente. Me refiero al genio religioso y al genio de la libertad.»
DA, I, Primera parte, capítulo II
«Lo que más admiro en América, no son los efectos administrativos de la descentralización, sino los efectos políticos. En los Estados Unidos la patria se deja sentir en todas partes. Es objeto de solicitud en la aldea como en la Unión entera. El habitante se apega a cada uno de los intereses de su país como a los suyos propios. Se glorifica con la gloria de la nación; en los triunfos de ésta cree reconocer su obra personal y ello le enorgullece, congratulándose de la prosperidad general de que se beneficia. Experimenta por su patria un sentimiento análogo al que tiene por la familia, y es también un modo de egoísmo el que le hace interesarse por el Estado.»
DA, I, Primera parte, capítulo V
«En Europa, el criminal es un desgraciado que lucha por ocultarse de los agentes del poder; la población presencia esta lucha como si dijéramos. En América, es un enemigo del género humano y tiene en su contra a la humanidad entera.»
DA, I, Primera parte, capítulo V
«El habitante de los Estados Unidos aprende al nacer que tiene que apoyarse en sí mismo para luchar contra los males y las dificultades de la vida; no echa sobre la autoridad social más que una mirada desconfiada e inquieta, y no apela a su poder más que cuando no tiene otro remedio.»
DA, I, Segunda parte, capítulo IV
«No se puede establecer el imperio de la libertad sin el de las costumbres, ni establecer las costumbres sin las creencias.»
DA, Introducción
«[La civilización angloamericana es producto] de dos elementos enteramente distintos, que aunque en otros lugares se hicieron a menudo la guerra, vinieron, en América, a incorporarse en cierto modo el uno al otro y a combinare maravillosamente. Me refiero al genio religioso y al genio de la libertad.»
DA, I, Primera parte, capítulo II
«Lo que más admiro en América, no son los efectos administrativos de la descentralización, sino los efectos políticos. En los Estados Unidos la patria se deja sentir en todas partes. Es objeto de solicitud en la aldea como en la Unión entera. El habitante se apega a cada uno de los intereses de su país como a los suyos propios. Se glorifica con la gloria de la nación; en los triunfos de ésta cree reconocer su obra personal y ello le enorgullece, congratulándose de la prosperidad general de que se beneficia. Experimenta por su patria un sentimiento análogo al que tiene por la familia, y es también un modo de egoísmo el que le hace interesarse por el Estado.»
DA, I, Primera parte, capítulo V
«En Europa, el criminal es un desgraciado que lucha por ocultarse de los agentes del poder; la población presencia esta lucha como si dijéramos. En América, es un enemigo del género humano y tiene en su contra a la humanidad entera.»
DA, I, Primera parte, capítulo V
«El habitante de los Estados Unidos aprende al nacer que tiene que apoyarse en sí mismo para luchar contra los males y las dificultades de la vida; no echa sobre la autoridad social más que una mirada desconfiada e inquieta, y no apela a su poder más que cuando no tiene otro remedio.»
DA, I, Segunda parte, capítulo IV
El proceso revolucionario 1934-1936 y la actitud de los gobiernos de Azaña y Casares
Pío Moa, El Catoblepas 44:11, 2005
Hay, por tanto, continuidad entre la guerra del 34 y la del 36, y es la continuidad del proceso revolucionario. Puede decirse que la contienda empezó en el 34 y se reanudó en el 36. En la primera fecha las izquierdas se alzaron contra un gobierno legítimo, invocando un peligro fascista inexistente; en la segunda la derecha se rebeló contra un gobierno deslegitimado por su sistemática conculcación de la ley. No fue la rebelión derechista la que desató la revolución, sino el gobierno, al repartir las armas a las masas, último y simbólico acto de demolición de la república.
Y de este modo fue hundiéndose la legalidad que permitía, mal que bien, la convivencia en paz en España. Luego vinieron las atrocidades que tantos dicen lamentar ahora, setenta años después.
La actitud de los revolucionarios y los republicanos nacía de la idea de que ellos representaban automáticamente al «pueblo» o a «la clase obrera», y las derechas a la «oligarquía». Por tanto, las izquierdas tenían una especie de hiperlegitimidad que les justificaba para impedir el gobierno de los «oligarcas» y para arrasar la ley en supuesto beneficio del pueblo. Por desgracia esta idea mesiánica, antidemocrática y en el fondo estúpida, sigue enraizada en nuestras izquierdas y en los partidos separatistas. Lo cual no permite mucho optimismo sobre la situación actual.
Hay, por tanto, continuidad entre la guerra del 34 y la del 36, y es la continuidad del proceso revolucionario. Puede decirse que la contienda empezó en el 34 y se reanudó en el 36. En la primera fecha las izquierdas se alzaron contra un gobierno legítimo, invocando un peligro fascista inexistente; en la segunda la derecha se rebeló contra un gobierno deslegitimado por su sistemática conculcación de la ley. No fue la rebelión derechista la que desató la revolución, sino el gobierno, al repartir las armas a las masas, último y simbólico acto de demolición de la república.
Y de este modo fue hundiéndose la legalidad que permitía, mal que bien, la convivencia en paz en España. Luego vinieron las atrocidades que tantos dicen lamentar ahora, setenta años después.
La actitud de los revolucionarios y los republicanos nacía de la idea de que ellos representaban automáticamente al «pueblo» o a «la clase obrera», y las derechas a la «oligarquía». Por tanto, las izquierdas tenían una especie de hiperlegitimidad que les justificaba para impedir el gobierno de los «oligarcas» y para arrasar la ley en supuesto beneficio del pueblo. Por desgracia esta idea mesiánica, antidemocrática y en el fondo estúpida, sigue enraizada en nuestras izquierdas y en los partidos separatistas. Lo cual no permite mucho optimismo sobre la situación actual.
Apología de la urbanidad, El Catoblepas 44:3, 2005
Alfonso Fernández Tresguerres
Contribución a un prontuario de buenas maneras
Sea que prefiramos el término «urbanidad», sea que nos decantemos por el de «civismo», parece que en los dos casos nos estamos refiriendo a lo mismo, esto es, al conjunto de cualidades y disposiciones necesarias e indispensables al ciudadano, que en verdad lo sea, en orden a la convivencia con los otros, o lo que es igual, en orden a la vida en la ciudad. Hablamos, pues, de una serie de normas que, tanto en lo que atañe al cuidado de nuestra persona y aspecto externo, como en lo tocante a los modales y otras cuestiones relativas a la forma de nuestro obrar, hacen posible que el trato con los demás no constituya una auténtica pesadilla; y si bien no llegaría yo al extremo de afirmar que sin ellas la vida en sociedad resultaría imposible (de hecho, parece que se estén perdiendo paulatinamente, y aquí seguimos), sí es seguro que la harían profundamente desagradable. Y utilizar este término no es casual ni deja de tener su importancia, porque sucede (o al menos eso es lo que yo entiendo) que más que con la esfera del bien o de lo bueno, tienen que ver tales normas con la de lo agradable, e incluso lo bello. Normas, pues, no propiamente éticas, sino estéticas o de gusto. De hecho, cuando un determinado acto atenta contra ellas, no solemos decir que es malo, sino que está feo o que es de mal gusto. Así, por ejemplo, informar al prójimo mediante un eructo de cuál ha sido nuestro menú, no es, en rigor, una acción perversa o mala, sino una guarrada, que no se halla perseguida ni por las leyes morales ni por las jurídicas. Y añadiré que por desgracia, porque deberían dictarse leyes contra los guarros, similares, siquiera, a las dictadas contra los fumadores. Pero cada momento histórico tiene sus aquéllos, y el que vivimos parece hallarse en la creencia de que desaparecido o reconvertido el último fumador (yo aún permanezco fiel), el mundo será un vergel. Como si no fuese obvio que la gente se continuará muriendo de cualquier otra cosa, porque la gente tiene la mala costumbre de morirse siempre de algo (...) y, entre otras alternativas, cabe la posibilidad de acabar convertido en número de una estadística de accidentes de tráfico, efecto colateral de un bombardeo o víctima de una contaminación que avanza por tierra, mar y aire. (...) ¿Qué lo que digo es mera demagogia? No del todo, y estaría dispuesto a discutirlo con mayor detención, y hasta a probar que el momento presente le ha convertido en una suerte de chivo expiatorio (por utilizar la expresión de Girard), al punto que los niños acabarán por rehuirle y temerle, y acaso, con el tiempo, lleguen a denunciar al padre que fuma a escondidas en el baño. Pero ahora volvamos a nuestro asunto.
(...)
En cualquier caso, si bien es verdad que varían las costumbres, no lo es menos que, como señala el Manual, los principios son fijos, porque no hay, en realidad, más que un solo principio rector: combatir al guarro, cualquiera que sea el rostro con el que se presente. Y no es éste el único acierto del tratado al que me estoy refiriendo. También lo es la afirmación de que el decoro es efecto y causa de la civilización; y hasta alguna de sus normas concretas que presentan (creo yo) una validez universal, con independencia de modas y épocas. Por ejemplo, aquélla que aconseja que «si discutís con uno de esos sujetos poseídos de la manía de las disputas, que principian por contradecir sin haberse enterado, y que están siempre dispuestos á sostener el parecer contrario, cededle el terreno, pues nada puede conseguirse con él. Tened por cierto que el espíritu de contradicción sólo puede ser vencido con el silencio»;
precepto éste que desborda el ámbito del estricto civismo para ingresar en el de la sabiduría y el sentido común.
Contribución a un prontuario de buenas maneras
Sea que prefiramos el término «urbanidad», sea que nos decantemos por el de «civismo», parece que en los dos casos nos estamos refiriendo a lo mismo, esto es, al conjunto de cualidades y disposiciones necesarias e indispensables al ciudadano, que en verdad lo sea, en orden a la convivencia con los otros, o lo que es igual, en orden a la vida en la ciudad. Hablamos, pues, de una serie de normas que, tanto en lo que atañe al cuidado de nuestra persona y aspecto externo, como en lo tocante a los modales y otras cuestiones relativas a la forma de nuestro obrar, hacen posible que el trato con los demás no constituya una auténtica pesadilla; y si bien no llegaría yo al extremo de afirmar que sin ellas la vida en sociedad resultaría imposible (de hecho, parece que se estén perdiendo paulatinamente, y aquí seguimos), sí es seguro que la harían profundamente desagradable. Y utilizar este término no es casual ni deja de tener su importancia, porque sucede (o al menos eso es lo que yo entiendo) que más que con la esfera del bien o de lo bueno, tienen que ver tales normas con la de lo agradable, e incluso lo bello. Normas, pues, no propiamente éticas, sino estéticas o de gusto. De hecho, cuando un determinado acto atenta contra ellas, no solemos decir que es malo, sino que está feo o que es de mal gusto. Así, por ejemplo, informar al prójimo mediante un eructo de cuál ha sido nuestro menú, no es, en rigor, una acción perversa o mala, sino una guarrada, que no se halla perseguida ni por las leyes morales ni por las jurídicas. Y añadiré que por desgracia, porque deberían dictarse leyes contra los guarros, similares, siquiera, a las dictadas contra los fumadores. Pero cada momento histórico tiene sus aquéllos, y el que vivimos parece hallarse en la creencia de que desaparecido o reconvertido el último fumador (yo aún permanezco fiel), el mundo será un vergel. Como si no fuese obvio que la gente se continuará muriendo de cualquier otra cosa, porque la gente tiene la mala costumbre de morirse siempre de algo (...) y, entre otras alternativas, cabe la posibilidad de acabar convertido en número de una estadística de accidentes de tráfico, efecto colateral de un bombardeo o víctima de una contaminación que avanza por tierra, mar y aire. (...) ¿Qué lo que digo es mera demagogia? No del todo, y estaría dispuesto a discutirlo con mayor detención, y hasta a probar que el momento presente le ha convertido en una suerte de chivo expiatorio (por utilizar la expresión de Girard), al punto que los niños acabarán por rehuirle y temerle, y acaso, con el tiempo, lleguen a denunciar al padre que fuma a escondidas en el baño. Pero ahora volvamos a nuestro asunto.
(...)
En cualquier caso, si bien es verdad que varían las costumbres, no lo es menos que, como señala el Manual, los principios son fijos, porque no hay, en realidad, más que un solo principio rector: combatir al guarro, cualquiera que sea el rostro con el que se presente. Y no es éste el único acierto del tratado al que me estoy refiriendo. También lo es la afirmación de que el decoro es efecto y causa de la civilización; y hasta alguna de sus normas concretas que presentan (creo yo) una validez universal, con independencia de modas y épocas. Por ejemplo, aquélla que aconseja que «si discutís con uno de esos sujetos poseídos de la manía de las disputas, que principian por contradecir sin haberse enterado, y que están siempre dispuestos á sostener el parecer contrario, cededle el terreno, pues nada puede conseguirse con él. Tened por cierto que el espíritu de contradicción sólo puede ser vencido con el silencio»;
precepto éste que desborda el ámbito del estricto civismo para ingresar en el de la sabiduría y el sentido común.
lunes, octubre 24, 2005
El aborto por parto parcial llega al cine con ‘Un trueno distante’
n tema tan controvertido, extremadamente cruel y, al mismo tiempo, desconocido para la opinión pública como el del aborto por parto parcial está a punto de llegar a las pantallas. Un trueno distante, el filme de Jonathan Flora que se estrenará en breve, afronta el desafío de mostrar en imágenes un caso de aborto de estas características, o sea, aquél que, practicado en el último trimestre del embarazo, se induce al parto y antes de acabar de extraer el cuerpo del bebé se le hace una incisión en la cabeza para succionar la masa cerebral.
En declaraciones reproducidas por LifeSiteNews.com, el director y guionista explicó que la cinta es “un thriller en una corte judicial que está generando conciencia y diálogo sobre un tema rodeado de mucha manipulación y controversia”.
Flora considera que hay una confusión total con respecto a este tipo de aborto por parte del público y espera que su película ayude a los legisladores a entender mejor la posición de los grupos provida.
En declaraciones reproducidas por LifeSiteNews.com, el director y guionista explicó que la cinta es “un thriller en una corte judicial que está generando conciencia y diálogo sobre un tema rodeado de mucha manipulación y controversia”.
Flora considera que hay una confusión total con respecto a este tipo de aborto por parte del público y espera que su película ayude a los legisladores a entender mejor la posición de los grupos provida.
CUANDO DEMASIADA AUTONOMÍA ROMPE LAS NACIONES
Jos�Mar�a Aznar en Il Messaggero
Un observador italiano podr�a creer que la demanda independentista proviene de alg�n tipo de avance electoral de los partidos nacionalistas catalanes. Sin embargo, �sta es una impresi�n enga�osa. La proporci�n entre partidos de implantaci�n nacional y partidos locales en Catalu�a no ha cambiado sustancialmente en los �ltimos diez a�os. Y en el Congreso de los Diputados del Parlamento espa�ol la suma de los dos grandes partidos (PSOE y PP) es la mayor desde las primeras elecciones democr�ticas de 1977. �Qu�ha cambiado entonces para que se cuestione de manera tan brutal tanto la realidad nacional espa�ola como el propio Estado? S�lo ha cambiado una cosa: la actitud de la izquierda. (...)
Lamentablemente en mi pa�s la izquierda ha seguido otros derroteros. Tras su llegada al gobierno el pasado a�o se marcaron una l�nea en primer lugar destructiva. Fue el caso de la paralizaci�n de la reforma de la educaci�n, de la anulaci�n de un plan vital para Espa�a como era el Plan Hidrol�gico Nacional o de la retirada de las tropas de Irak. La siguiente fase fue m�s all�. Consisti�en poner sobre la mesa proyectos divisivos. Se trataba de dibujar una franja lo m�s gruesa posible que separara lo supuestamente progresista de lo supuestamente anticuado. Daba igual que una mayor�a social no compartiera esos proyectos divisivos. El objetivo era dejar fuera del sistema a todos aquellos que no compartieran las alteraciones introducidas por el Gobierno. As�se explican los ataques gratuitos e innecesarios a la Iglesia cat�lica. As�se explican leyes como la que incluye en el concepto de matrimonio a la uni�n entre personas del mismo sexo, incluida la posibilidad de adopci�n. As�, en parte tambi�n, puede explicarse la propuesta presentada por el Gobierno en el Parlamento, que supon�a una oferta de negociaci�n a los terroristas de ETA.
Pero lo que sin duda debe de resultar m�s incomprensible para un observador no familiarizado con la vida pol�tica espa�ola es que el gobierno de una de las naciones m�s antiguas de Europa promueva su autodisoluci�n. (...)
Una reforma constitucional es algo que afecta a todos los ciudadanos del pa�s. Todos los espa�oles deber�an tener derecho a opinar y votar sobre un nuevo r�gimen que quiere implantarse. Pero la coalici�n de la izquierda y los nacionalistas no quieren permitirlo. En lugar de llevar a la C�mara un proyecto de reforma constitucional, que requiere una mayor�a parlamentaria muy amplia y un refer�ndum nacional, han presentado un proyecto de reforma de un Estatuto regional, que puede ser aprobado por una mayor�a parlamentaria ordinaria y en el que s�lo los ciudadanos catalanes son consultados. Es un fraude muy grave, que elimina el derecho de todos los espa�oles a opinar sobre su futuro com�n. (...)
Siempre he cre�do en las posibilidades de Espa�a para ser uno de los mejores pa�ses del mundo. Siempre he cre�do que bastaba con trabajar duro y permanecer unidos en lo esencial, en la estabilidad institucional y democr�tica. Hoy, con la m�s honda preocupaci�n, s�lo puedo esperar que la voz de la mayor�a obligue al Gobierno a retirar un proyecto que significa la divisi�n irreversible de Espa�a.
Un observador italiano podr�a creer que la demanda independentista proviene de alg�n tipo de avance electoral de los partidos nacionalistas catalanes. Sin embargo, �sta es una impresi�n enga�osa. La proporci�n entre partidos de implantaci�n nacional y partidos locales en Catalu�a no ha cambiado sustancialmente en los �ltimos diez a�os. Y en el Congreso de los Diputados del Parlamento espa�ol la suma de los dos grandes partidos (PSOE y PP) es la mayor desde las primeras elecciones democr�ticas de 1977. �Qu�ha cambiado entonces para que se cuestione de manera tan brutal tanto la realidad nacional espa�ola como el propio Estado? S�lo ha cambiado una cosa: la actitud de la izquierda. (...)
Lamentablemente en mi pa�s la izquierda ha seguido otros derroteros. Tras su llegada al gobierno el pasado a�o se marcaron una l�nea en primer lugar destructiva. Fue el caso de la paralizaci�n de la reforma de la educaci�n, de la anulaci�n de un plan vital para Espa�a como era el Plan Hidrol�gico Nacional o de la retirada de las tropas de Irak. La siguiente fase fue m�s all�. Consisti�en poner sobre la mesa proyectos divisivos. Se trataba de dibujar una franja lo m�s gruesa posible que separara lo supuestamente progresista de lo supuestamente anticuado. Daba igual que una mayor�a social no compartiera esos proyectos divisivos. El objetivo era dejar fuera del sistema a todos aquellos que no compartieran las alteraciones introducidas por el Gobierno. As�se explican los ataques gratuitos e innecesarios a la Iglesia cat�lica. As�se explican leyes como la que incluye en el concepto de matrimonio a la uni�n entre personas del mismo sexo, incluida la posibilidad de adopci�n. As�, en parte tambi�n, puede explicarse la propuesta presentada por el Gobierno en el Parlamento, que supon�a una oferta de negociaci�n a los terroristas de ETA.
Pero lo que sin duda debe de resultar m�s incomprensible para un observador no familiarizado con la vida pol�tica espa�ola es que el gobierno de una de las naciones m�s antiguas de Europa promueva su autodisoluci�n. (...)
Una reforma constitucional es algo que afecta a todos los ciudadanos del pa�s. Todos los espa�oles deber�an tener derecho a opinar y votar sobre un nuevo r�gimen que quiere implantarse. Pero la coalici�n de la izquierda y los nacionalistas no quieren permitirlo. En lugar de llevar a la C�mara un proyecto de reforma constitucional, que requiere una mayor�a parlamentaria muy amplia y un refer�ndum nacional, han presentado un proyecto de reforma de un Estatuto regional, que puede ser aprobado por una mayor�a parlamentaria ordinaria y en el que s�lo los ciudadanos catalanes son consultados. Es un fraude muy grave, que elimina el derecho de todos los espa�oles a opinar sobre su futuro com�n. (...)
Siempre he cre�do en las posibilidades de Espa�a para ser uno de los mejores pa�ses del mundo. Siempre he cre�do que bastaba con trabajar duro y permanecer unidos en lo esencial, en la estabilidad institucional y democr�tica. Hoy, con la m�s honda preocupaci�n, s�lo puedo esperar que la voz de la mayor�a obligue al Gobierno a retirar un proyecto que significa la divisi�n irreversible de Espa�a.
martes, octubre 18, 2005
Gripe aviar: Algunas claves para entender el alcance del peligro
Gripe aviar: Algunas claves para entender el alcance del peligro
Los epidemiólogos, en efecto, advierten de que cada siglo suelen producirse varias pandemias de gripe, aproximadamente cada 30 ó 40 años, y creen que es previsible que vuelva a ocurrir ahora. Se espera, pues, una epidemia de gripe humana a corto o medio plazo y el virus aviar podría ser candidato a ser el agente causal de esta posible pandemia.
Pero, ¿qué pasaría si mutara el virus? Los especialistas confirman que, en España, una epidemia de virus gripal ante el que no estaría inmunizada la población podría afectar a entre un 15 y un 35 por ciento de la población, con lo que entre aproximadamente 6 millones y 14,5 millones de ciudadanos se verían afectados. Cerca del 0,3 por ciento podrían llegar a fallecer como consecuencia de la gripe aviar, entre 18.000 y 42.000 personas.
Los epidemiólogos, en efecto, advierten de que cada siglo suelen producirse varias pandemias de gripe, aproximadamente cada 30 ó 40 años, y creen que es previsible que vuelva a ocurrir ahora. Se espera, pues, una epidemia de gripe humana a corto o medio plazo y el virus aviar podría ser candidato a ser el agente causal de esta posible pandemia.
Pero, ¿qué pasaría si mutara el virus? Los especialistas confirman que, en España, una epidemia de virus gripal ante el que no estaría inmunizada la población podría afectar a entre un 15 y un 35 por ciento de la población, con lo que entre aproximadamente 6 millones y 14,5 millones de ciudadanos se verían afectados. Cerca del 0,3 por ciento podrían llegar a fallecer como consecuencia de la gripe aviar, entre 18.000 y 42.000 personas.
TRAFALGAR y el conflicto naval Anglo-Español del siglo XVIII
Por parte de los aliados llegaron a siete mil bajas de los que más de cuatro mil eran franceses. Entre ellos puede considerarse como baja, aunque con posterioridad, el propio Villenueve que con su lamentable forma de mandar condujo al fracaso la operación. El almirante francés, tras ser liberado al poco tiempo de la batalla por los ingleses que le hicieron prisionero, en su traslado a París para ser juzgado en un consejo de Guerra por su penosa actuación en la campaña, apareció muerto con cinco puñaladas en Rennes. Napoleón dio por hecho que se había suicidado, abrumado por su responsabilidad. Él fue, en efecto, el verdadero artífice de la derrota de Trafalagar. Si en el fracaso estuvo el origen de la decadencia española, de importantes y decisivos cambios, es algo que queda al juicio de los historiadores y las conclusiones que el lector pueda sacar de esta obra donde se expone este planteamiento como constatación de un síntoma más de males mucho más profundos y complejos.
sábado, octubre 08, 2005
El odio a España
Pío Moa - Libertad Digital
La habitual desmemoria nos lleva a desconcertarnos y creer inédito lo que ahora contemplamos. Pero en realidad los intentos secesionistas no son nada nuevo en nuestra historia. En 1923 los separatistas vascos, catalanes y gallegos formaron una alianza declarando su propósito de recurrir a la lucha armada. Las historias suelen pasar por alto el hecho porque el golpe de Primo de Rivera cortó sus propósitos, pero la amenaza era muy real, y podía haberse desarrollado en concomitancia con la ola de terrorismo anarquista, la crisis de Marruecos y su utilización demagógica por las izquierdas, y la frívola ineptitud de los gobiernos de la época.
En los años 30 los separatismos vasco y catalán resurgieron, trataron de explotar el desconcierto al llegar la República, y en verano del 34 intentaron desestabilizar al gobierno legítimo de centro derecha. En octubre, Companys se lanzó a la guerra civil al lado del PSOE. Y durante la guerra ambos nacionalismos aprovecharon el desorden revolucionario para avanzar de golpe hacia la secesión, traicionando de paso a sus aliados del Frente Popular. Es curiosa, sobre todo, la postura del PNV, que, de tener relación inicialmente con una conjura militar antirrepublicana, pasó a apoyar a la ultraizquierda y a sabotear eficazmente a las derechas que querían frenar el proceso revolucionario. Esa actitud, en principio extraña y suicida, proviene de la peculiar concepción heredada de Sabino Arana: “Tanto nosotros podemos esperar más de cerca nuestro triunfo, cuanto España se encuentre más postrada y arruinada”.
La conducta del PNV nos explica tanto el tenaz esfuerzo de socavamiento de la unidad española como la colaboración de casi todas las izquierdas en ese esfuerzo. Lo expresó alguna vez Julián Marías en relación con el PSOE (pero es extensible al resto): “tienen una visión negativa de la historia de España”. Visión negativa unida a una especie de iluminismo que les hacía creer que ellas estaban llamadas a enmendar radicalmente la trayectoria, pretendidamente nefasta, del país. Este mesianismo les hizo elegir como enemigo principal a quienes deseaban una evolución apoyada en el pasado y no destructiva de las raíces históricas. Contra ese enemigo valía la alianza con los separatistas y con cualesquiera otras fuerzas. En 1917 el PSOE pactó con los secesionistas, los republicanos y los anarquistas para derribar violentamente al régimen liberal de la Restauración. Tanto él como los republicanos “comprendían” muy bien al terrorismo ácrata. En el 34 volvemos a verlos juntos a todos, más los comunistas, contra el gobierno democrático. Y durante la guerra volvieron a estar unidos (aunque asesinándose y traicionándose entre sí) contra el “enemigo principal”, al que identificaban con “la vieja España”, que unos querían desmembrar, otros “regenerar” a su gusto, y los terceros y más poderosos transformar en régimen soviético. Hecho repleto de significación: era normal el grito “Viva Rusia”, o “Viva la República”, o “Viva Euskadi”, pero se considerara subversivo gritar “Viva España”.
En 1998, centenario simbólico del “Desastre” y del despegue de los secesionismos vasco y catalán, los separatistas de Galicia, Vascongadas y Cataluña invocaron la mencionada alianza de 1923 y proclamaron su decisión de imponer lo que llamarían una “Segunda Transición”. Por el momento la izquierda estuvo al margen, pero en las últimas elecciones vascas el PSOE, el PNV, los comunistas y los terroristas marcharon juntos para aislar al PP. Y hoy vuelven a formar frente para esa segunda transición desde la democracia a la balcanización y la demagogia. Su táctica no ha variado: el descrédito, el insulto y el ataque sistemáticos a cuanto signifique o haya significado España en el pasado; la identificación –hecha por totalitarios– de la idea de España con la de atraso y dictadura; la vaga invocación de unas Españas “diferentes”, aunque no ciertamente mejores ni más democráticas.
¿Por qué han tenido estas tácticas tanto éxito, aun sin haber logrado nunca el suficiente para imponerse? Creo que básicamente por la desidia, la miopía o la incapacidad de la derecha para la “lucha ideológica”, como la llaman los comunistas. Durante treinta años hemos contemplado cómo la defensa de la realidad histórica y de las libertades en Cataluña, Vascongadas e incluso la Galicia de Fraga, apenas existía, o se realizaba con asombrosa flojera… cuando no se boicoteaba, como ocurrió desde Madrid con el caso de Jiménez Losantos, Amando de Miguel y sus compañeros del manifiesto de 1981 en defensa de la Constitución en Cataluña. La derecha ha dejado la enseñanza, la cultura y la ideología en manos de la izquierda y los separatistas, y por ello no puede sorprender lo que pasa. Lo sorprendente es que el mal no haya avanzado mucho más.
La habitual desmemoria nos lleva a desconcertarnos y creer inédito lo que ahora contemplamos. Pero en realidad los intentos secesionistas no son nada nuevo en nuestra historia. En 1923 los separatistas vascos, catalanes y gallegos formaron una alianza declarando su propósito de recurrir a la lucha armada. Las historias suelen pasar por alto el hecho porque el golpe de Primo de Rivera cortó sus propósitos, pero la amenaza era muy real, y podía haberse desarrollado en concomitancia con la ola de terrorismo anarquista, la crisis de Marruecos y su utilización demagógica por las izquierdas, y la frívola ineptitud de los gobiernos de la época.
En los años 30 los separatismos vasco y catalán resurgieron, trataron de explotar el desconcierto al llegar la República, y en verano del 34 intentaron desestabilizar al gobierno legítimo de centro derecha. En octubre, Companys se lanzó a la guerra civil al lado del PSOE. Y durante la guerra ambos nacionalismos aprovecharon el desorden revolucionario para avanzar de golpe hacia la secesión, traicionando de paso a sus aliados del Frente Popular. Es curiosa, sobre todo, la postura del PNV, que, de tener relación inicialmente con una conjura militar antirrepublicana, pasó a apoyar a la ultraizquierda y a sabotear eficazmente a las derechas que querían frenar el proceso revolucionario. Esa actitud, en principio extraña y suicida, proviene de la peculiar concepción heredada de Sabino Arana: “Tanto nosotros podemos esperar más de cerca nuestro triunfo, cuanto España se encuentre más postrada y arruinada”.
La conducta del PNV nos explica tanto el tenaz esfuerzo de socavamiento de la unidad española como la colaboración de casi todas las izquierdas en ese esfuerzo. Lo expresó alguna vez Julián Marías en relación con el PSOE (pero es extensible al resto): “tienen una visión negativa de la historia de España”. Visión negativa unida a una especie de iluminismo que les hacía creer que ellas estaban llamadas a enmendar radicalmente la trayectoria, pretendidamente nefasta, del país. Este mesianismo les hizo elegir como enemigo principal a quienes deseaban una evolución apoyada en el pasado y no destructiva de las raíces históricas. Contra ese enemigo valía la alianza con los separatistas y con cualesquiera otras fuerzas. En 1917 el PSOE pactó con los secesionistas, los republicanos y los anarquistas para derribar violentamente al régimen liberal de la Restauración. Tanto él como los republicanos “comprendían” muy bien al terrorismo ácrata. En el 34 volvemos a verlos juntos a todos, más los comunistas, contra el gobierno democrático. Y durante la guerra volvieron a estar unidos (aunque asesinándose y traicionándose entre sí) contra el “enemigo principal”, al que identificaban con “la vieja España”, que unos querían desmembrar, otros “regenerar” a su gusto, y los terceros y más poderosos transformar en régimen soviético. Hecho repleto de significación: era normal el grito “Viva Rusia”, o “Viva la República”, o “Viva Euskadi”, pero se considerara subversivo gritar “Viva España”.
En 1998, centenario simbólico del “Desastre” y del despegue de los secesionismos vasco y catalán, los separatistas de Galicia, Vascongadas y Cataluña invocaron la mencionada alianza de 1923 y proclamaron su decisión de imponer lo que llamarían una “Segunda Transición”. Por el momento la izquierda estuvo al margen, pero en las últimas elecciones vascas el PSOE, el PNV, los comunistas y los terroristas marcharon juntos para aislar al PP. Y hoy vuelven a formar frente para esa segunda transición desde la democracia a la balcanización y la demagogia. Su táctica no ha variado: el descrédito, el insulto y el ataque sistemáticos a cuanto signifique o haya significado España en el pasado; la identificación –hecha por totalitarios– de la idea de España con la de atraso y dictadura; la vaga invocación de unas Españas “diferentes”, aunque no ciertamente mejores ni más democráticas.
¿Por qué han tenido estas tácticas tanto éxito, aun sin haber logrado nunca el suficiente para imponerse? Creo que básicamente por la desidia, la miopía o la incapacidad de la derecha para la “lucha ideológica”, como la llaman los comunistas. Durante treinta años hemos contemplado cómo la defensa de la realidad histórica y de las libertades en Cataluña, Vascongadas e incluso la Galicia de Fraga, apenas existía, o se realizaba con asombrosa flojera… cuando no se boicoteaba, como ocurrió desde Madrid con el caso de Jiménez Losantos, Amando de Miguel y sus compañeros del manifiesto de 1981 en defensa de la Constitución en Cataluña. La derecha ha dejado la enseñanza, la cultura y la ideología en manos de la izquierda y los separatistas, y por ello no puede sorprender lo que pasa. Lo sorprendente es que el mal no haya avanzado mucho más.
Juan Carlos Girauta - Consenso - Libertad Digital
No hay que engañarse, toda esta crisis, de principio a fin, es resultado directo de la irresponsabilidad de Zapatero, de su falta de compromiso con las premisas de nuestra democracia, de su manía de entroncar con la Segunda República, de su incurable sectarismo y de una dinámica política que se remonta a la segunda legislatura de Aznar y que se traduce en fatídica ley: cuanto más maniqueo, simple, demagógico y cainita es el discurso socialista, más medra Zapatero.
Los ponentes catalanes del estatuto, incluyendo a los separatistas, no hubieran introducido el término “nación” en el articulado (hasta ellos comprendían que era flagrantemente inconstitucional) si no les hubiera animado el presidente del gobierno al exponer sus extemporáneas dudas sobre el concepto. Los convergentes no habrían apoyado el proyecto si él no hubiera convocado secretamente a Artur Mas el 19 de septiembre para darle carta blanca a un régimen financiero que exasperó al mismísimo conseller Castells. La prensa catalana y varios importantes empresarios no habrían apostado por la desmesura si él no se hubiera comprometido pública y reiteradamente a aceptar el Estatuto que llegara del Parlament. No se habría formado el tetrapartito de hecho, con sus embajadas y su concertada pedagogía capitalina, si él no hubiera dado tan sobradas muestras de inanidad, de falta de apego a la Constitución y a la propia idea de España.
Los ponentes catalanes del estatuto, incluyendo a los separatistas, no hubieran introducido el término “nación” en el articulado (hasta ellos comprendían que era flagrantemente inconstitucional) si no les hubiera animado el presidente del gobierno al exponer sus extemporáneas dudas sobre el concepto. Los convergentes no habrían apoyado el proyecto si él no hubiera convocado secretamente a Artur Mas el 19 de septiembre para darle carta blanca a un régimen financiero que exasperó al mismísimo conseller Castells. La prensa catalana y varios importantes empresarios no habrían apostado por la desmesura si él no se hubiera comprometido pública y reiteradamente a aceptar el Estatuto que llegara del Parlament. No se habría formado el tetrapartito de hecho, con sus embajadas y su concertada pedagogía capitalina, si él no hubiera dado tan sobradas muestras de inanidad, de falta de apego a la Constitución y a la propia idea de España.