jueves, diciembre 15, 2005

Tiempos difíciles, José María Aznar en la presentación del libro de Pedro J.

(...) "Hablemos en primer lugar de lo más grave. El Gobierno del Partido Socialista ha vuelto a crear una crisis nacional grave. En este caso, muy grave. Y otra vez, completamente innecesaria. Un país que podía marchar perfectamente por el simple procedimiento de cumplir las reglas constitucionales, se encuentra metido en un torbellino por el inconcebible hecho de que su Gobierno decide incumplirlas.

Entonces se trataba de corrupción y de delitos gravísimos. De escándalos que sobresaltaban cada mañana a esa inmensa mayoría de personas de bien que forman España, y a las que no les gusta nada sentir que su país marcha a la deriva en medio de los arrecifes.

Ahora volvemos a ver asuntos de créditos privilegiados a partidos, intentos de controlar empresas y cosas semejantes. Escándalos frente a los que, de nuevo, se recurre al procedimiento de no investigarlos, ocultarlos, e intentar decir que todo el mundo lleva barro encima. O sea, exactamente lo mismo que hace diez años. Y con idéntico resultado.

Pero más grave aún es que esa obsesión irremediable por el poder, que entonces se manifestaba en el abuso cotidiano, es que ahora se pone en juego la misma base del concepto de España y del pacto constitucional que le dio forma democrática y libre." (...)

"¿Qué es lo que pasa, que cada vez que gobierna el PSOE se recorta la libertad de opinión? ¿Cuándo va a llegar algún político socialista capaz de darse cuenta de que se pueden ganar elecciones sin atacar al que discrepa?" (...)

"Yo no quise perseguir al Gobierno que me precedió. No autoricé la desclasificación de los “papeles del CESID”. Es una de las decisiones de las que Pedro J. ha discrepado mucho de mí, y en términos muy duros. ¿Por qué lo hice? Pues porque creía que la misión de un Gobierno no era aplastar a la oposición.

Ahora, en cambio, lo que vemos es el intento permanente de que la oposición se calle o se quede fuera del circuito. Eso es lo que se lleva intentando -sin ningún éxito, por cierto- desde hace año y medio." (...)

"Si ahora podemos decir que se puede gobernar sin corrupción, es porque demostramos que se podía gobernar sin corrupción.

Si ahora se puede decir que al terrorismo se le puede vencer, en vez de pactar con él, es porque demostramos que la Ley es suficiente para derrotarlo, cuando está respaldada por la voluntad y la determinación de ganar esa lucha por la libertad y la democracia.

Si ahora se puede decir que España no tiene por qué ser un país exótico, amigo de dictadores y de regímenes sin libertad, es porque se demostró que podíamos ejercer un papel dirigente entre las principales naciones democráticas de todo el mundo.

Y, por cierto, si hoy puede decirse que un Gobierno decidido a no tirar la toalla a las primeras de cambio en una negociación complicada de fondos europeos no tiene por qué salir mal parado de ella, es porque hace seis años, en Berlín, se demostró que las negociaciones que se trabajan se pueden ganar. Y volvimos con 8.900 millones de euros anuales durante siete años." (...)

"Durante estos meses, me he preguntado mucho si en la España de hoy hay sitio para los valores, los principios, las ideas nobles, o para la grandeza política; o si por el contrario estamos condenados a naufragar en un mar de banalidad, o de falta de sentido político.

A veces he sentido la necesidad de preguntarme si hay españoles que sientan que merece la pena defender algo, creer en algo, o si por el contrario nos basta con flotar, con vivir, con aguantar, o con mirar hacia otro lado.

Muchas veces me he preguntado estos meses si existen voluntades y corazones dispuestos a seguir latiendo fuerte por una idea ambiciosa de España. Dispuestos a pensar que trabajar duro, que ser leales, que la honradez, el coraje, el patriotismo, o que ayudar a los demás, hacen mejor nuestro país. Y además, que no merece la pena que éste se pierda en las olas de la Historia, sino por el contrario, que haga Historia.

Todo eso me lo he preguntado, y al mismo tiempo que mi preocupación, he vuelto a sentir esperanza.

La esperanza en esos millones de ciudadanos que serena y democráticamente, están reafirmando su deseo de hacer de España un país que mire al futuro, y que no se deteriore mirando al pasado.


He visto que hay esperanza en ese conjunto sólido y fiable de convicciones que forman el centro reformista. Las convicciones que sirvieron para salir de una crisis y para dar pasos de modernización y desarrollo que deseábamos."

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