lunes, octubre 24, 2005

CUANDO DEMASIADA AUTONOMÍA ROMPE LAS NACIONES

Jos�Mar�a Aznar en Il Messaggero
Un observador italiano podr�a creer que la demanda independentista proviene de alg�n tipo de avance electoral de los partidos nacionalistas catalanes. Sin embargo, �sta es una impresi�n enga�osa. La proporci�n entre partidos de implantaci�n nacional y partidos locales en Catalu�a no ha cambiado sustancialmente en los �ltimos diez a�os. Y en el Congreso de los Diputados del Parlamento espa�ol la suma de los dos grandes partidos (PSOE y PP) es la mayor desde las primeras elecciones democr�ticas de 1977. �Qu�ha cambiado entonces para que se cuestione de manera tan brutal tanto la realidad nacional espa�ola como el propio Estado? S�lo ha cambiado una cosa: la actitud de la izquierda. (...)
Lamentablemente en mi pa�s la izquierda ha seguido otros derroteros. Tras su llegada al gobierno el pasado a�o se marcaron una l�nea en primer lugar destructiva. Fue el caso de la paralizaci�n de la reforma de la educaci�n, de la anulaci�n de un plan vital para Espa�a como era el Plan Hidrol�gico Nacional o de la retirada de las tropas de Irak. La siguiente fase fue m�s all�. Consisti�en poner sobre la mesa proyectos divisivos. Se trataba de dibujar una franja lo m�s gruesa posible que separara lo supuestamente progresista de lo supuestamente anticuado. Daba igual que una mayor�a social no compartiera esos proyectos divisivos. El objetivo era dejar fuera del sistema a todos aquellos que no compartieran las alteraciones introducidas por el Gobierno. As�se explican los ataques gratuitos e innecesarios a la Iglesia cat�lica. As�se explican leyes como la que incluye en el concepto de matrimonio a la uni�n entre personas del mismo sexo, incluida la posibilidad de adopci�n. As�, en parte tambi�n, puede explicarse la propuesta presentada por el Gobierno en el Parlamento, que supon�a una oferta de negociaci�n a los terroristas de ETA.
Pero lo que sin duda debe de resultar m�s incomprensible para un observador no familiarizado con la vida pol�tica espa�ola es que el gobierno de una de las naciones m�s antiguas de Europa promueva su autodisoluci�n. (...)
Una reforma constitucional es algo que afecta a todos los ciudadanos del pa�s. Todos los espa�oles deber�an tener derecho a opinar y votar sobre un nuevo r�gimen que quiere implantarse. Pero la coalici�n de la izquierda y los nacionalistas no quieren permitirlo. En lugar de llevar a la C�mara un proyecto de reforma constitucional, que requiere una mayor�a parlamentaria muy amplia y un refer�ndum nacional, han presentado un proyecto de reforma de un Estatuto regional, que puede ser aprobado por una mayor�a parlamentaria ordinaria y en el que s�lo los ciudadanos catalanes son consultados. Es un fraude muy grave, que elimina el derecho de todos los espa�oles a opinar sobre su futuro com�n. (...)
Siempre he cre�do en las posibilidades de Espa�a para ser uno de los mejores pa�ses del mundo. Siempre he cre�do que bastaba con trabajar duro y permanecer unidos en lo esencial, en la estabilidad institucional y democr�tica. Hoy, con la m�s honda preocupaci�n, s�lo puedo esperar que la voz de la mayor�a obligue al Gobierno a retirar un proyecto que significa la divisi�n irreversible de Espa�a.

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