sábado, enero 20, 2007

Mel Gibson roza la perfección con un poderío de imagen casi hipnótico

El Semanal Digital Fernando Alonso Barahona

Tan sublime en su fuerza expresiva como políticamente incorrecto, el polémico actor y director nos mete de bruces en la decadente cultura maya, a cuya crueldad sólo resiste una institución.

Va a ser sin duda una de las películas del año, y tal vez de esta primera década de siglo XXI. Apocalypto es una palabra griega que significa "nuevo comienzo o creación" y es el título de la nueva película de uno de los cineastas más brillantes, personales y políticamente incorrectos del último cuarto de siglo.

Mel Gibson, tras la magistral e impresionante La Pasión de Cristo, se ha sumergido en una nueva película que es un espectáculo total, una historia que prescinde de diálogos para potenciar la magia de la imagen y que evita vericuetos argumentales innecesarios para centrarse en lo más importante, en lo que se dirige al fondo del corazón: el sentimiento.

Apocalypto es una película épica al estilo grandioso de Cecil B. de Mille, algo que tras la mencionada La Pasión de Cristo y Braveheart, se ha convertido en un distintivo de su autor. La fotografía es soberbia y eso se lo debemos al australiano Deam Semler (ganador de un Oscar por Bailando con lobos), pero sobre todo a la maravillosa geografía mexicana. Apocalypto se filmó en Catemaco y Las Tuxtlas (Veracruz), en San Andrés Chicahuaxtla (Oaxaca) y otros lugares de México.

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