miércoles, marzo 29, 2006

El rector de la Sorbona critica con dureza a los estudiantes franceses

Jean-Robert Pitte (París, 1949), doctor en Geografía y rector de la mítica Sorbona desde el 2003, se ha convertido en la bestia negra de los estudiantes que combaten el contrato de primer empleo (CPE) del Gobierno de Villepin, a quienes critica sin piedad. "Me encolerizan la demagogia, la ignorancia y la estupidez de los jóvenes y de los franceses", declaró días atrás a Le Point,en un arranque de ira. Su análisis de la crisis que atraviesa Francia no puede ser más negativo.

- Usted se ha mostrado muy crítico con el movimiento anti-CPE.

- Sí, completamente. Se puede discutir políticamente sin alterar la vida universitaria. Estamos en un Estado de derecho y el CPE ha sido votado por el Parlamento. No se puede decir, como se dice, que una ley votada por el Parlamento no es democrática. Tenemos un problema con la democracia en Francia.

- Un problema que se manifiesta en el bloqueo de las universidades.

- El bloqueo de las universidades es profundamente antidemocrático. La libertad de estudiar, la libertad de enseñar, son libertades fundamentales. Una minoría de estudiantes no tiene ningún derecho a impedir a los demás asistir a clase. Son métodos de países totalitarios.

- Totalitarios, demagogos, ignorantes, les ha dicho usted de todo...

- He criticado la demagogia de quienes deberían decir la verdad y no la dicen. No se puede obligar a una empresa a contratar. No decir eso es confundir a los jóvenes. No se puede dejar creer a los jóvenes que tienen derecho a un empleo y a un contrato indefinido nada más salir de la universidad. Las cosas nunca han funcionado así. Es totalmente surrealista, está fuera de la realidad de la economía. Me asombra que ningún político lo diga claro.

- ¿Los políticos son particularmente responsables de que se haya instalado esta percepción de las cosas?

- La tienen los adultos en general.

- ¿Cree usted que los jóvenes esperan que se les dé todo hecho, que se ha perdido la cultura del esfuerzo?

- Completamente. Yno es un problema exclusivo de los jóvenes, sino de la mayor parte de los adultos. En Francia existe una mentalidad deplorable y catastrófica. Yo la he visto de cerca, con las 35 horas. Hay gente que trabaja mucho, claro, pero en general los franceses no trabajan lo bastante. Viven de ilusiones.

- ¿Es un problema común a otros países o lo ve exclusivo de Francia?

- Se da también en otros países. En África, por ejemplo. En Francia no tenemos recursos naturales, nuestro único recurso es el trabajo y la inteligencia. Por eso es fundamental la educación. Necesitamos una formación que dé a los jóvenes competencia, flexibilidad, capacidad de adaptación a lo nuevo.

- ¿El sistema educativo francés cumple con esta función?

- Nuestro sistema educativo es arcaico, inadecuado para las demandas del mercado de trabajo. En las aulas se impone una visión falsa de las cosas, una ilusión. Muchos profesores de secundaria, pero también de enseñanza superior, detestan la empresa, consideran que está ahí para explotar a los trabajadores y obtener beneficios escandalosos. Es una idea muy extendida en Francia.

- Hay quien ha comparado el actual movimiento estudiantil con el de Mayo del 68. En aquella época usted era estudiante en la Sorbona...

- Y decía lo mismo que digo hoy. Yo estaba contra el movimiento de Mayo del 68. Yo procedía de una familia modesta, que tuvo que hacer un gran esfuerzo para que yo estudiara. Aquello era un movimiento de niños bien, de hijos de la burguesía, para quienes era muy fácil hacer la revolución. La diferencia entre aquel momento y ahora es que entonces era muy fácil encontrar trabajo, y hoy es muy difícil.

- Los eslóganes de entonces y los de ahora no se paracen en nada.

- Los estudiantes tienen hoy un discurso ideológico de un arcaísmo increíble, un discurso arqueomarxista fuera del tiempo. Aspiran a que todo se lo dé resuelto el Estado. Rechazan el riesgo, todo lo que exige un esfuerzo de superación. Muchos de ellos tienen 20 años con una mentalidad de 60, y eso es triste.

- ¿Qué debería hacer Villepin?

- Es asunto suyo. Creo que hay que decir la verdad a la gente. No se puede hacer política pensando en cómo mantenerse en el Gobierno, sino pensando en lo que es bueno para la gente y para Francia.

lunes, marzo 27, 2006

CARTA ABIERTA AL CONSEJO DE EUROPA . PÍO MOA

CARTA ABIERTA AL CONSEJO DE EUROPA

Han propuesto ustedes hacer del 18 de julio de 2006 día internacional de repulsa al franquismo, erigir monumentos en memoria de sus víctimas y recordar que el Valle de los Caídos fue construido por presos republicanos. Inmediatamente se vienen a la cabeza las frases del gran filósofo español Ortega y Gasset dirigidas a Einstein y otros intelectuales, favorables al Frente Popular español: “Einstein se ha creído con derecho a opinar sobre la guerra civil española y tomar posición ante ella. Ahora bien, Albert Einstein usufructúa una ignorancia radical sobre lo que ha pasado en España ahora, hace siglos y siempre. El espíritu que le lleva a esta insolente intervención es el mismo que desde hace mucho tiempo viene causando el desprestigio universal del hombre intelectual, el cual, a su vez, hace que hoy vaya el mundo a la deriva, falto de pouvoir spirituel”.
Me temo que la información que ustedes manejan sobre el 18 de julio proviene del gobierno español, liderado por un autoproclamado “rojo”, el señor Zapatero. Se trata básicamente de la propaganda elaborada por la Comintern comunista, reproducida desde los años 60 por historiadores de la misma ideología, como Tuñón de Lara o Gabriel Jackson. Acerca de ella expresaba su indignación otro de los más distinguidos intelectuales liberales españoles del siglo XX, el doctor Gregorio Marañón: “Esa constante mentira comunista es lo más irritante de los rojos. Por no someterme a esa servidumbre estúpida de la credulidad, es por lo que estoy contento de mi actitud”. El reconocido historiador británico Paul Johnson ha señalado la guerra de España como uno de los episodios del siglo XX sobre los que más se ha mentido. Creo que ustedes debieran imitar a Ortega y a Marañón, y precaverse contra esa “constante mentira comunista”, hoy nuevamente tan en boga.
Según esa propaganda, la guerra de España enfrentó a la democracia y al fascismo. Pero si ustedes prestan atención a los integrantes del Frente Popular y sus aliados, verán cuán imposible es tal pretensión. Ni los anarquistas ni los comunistas ni los socialistas de entonces, en muchos aspectos más radicalizados que los comunistas, tenían nada de demócratas. Tampoco el racista Partido Nacionalista Vasco, ni los republicanos de izquierdas y nacionalistas catalanes, que habían intentado golpes de estado nada más perder las elecciones democráticas del 1933. Y, en fin, como no pueden ignorar ustedes, aquel Frente Popular estuvo dirigido, más que protegido, por Stalin, a quien, supongo, nadie calificará en serio de demócrata.
En la guerra de España la democracia no jugó ningún papel, pues la relativa democracia republicana había sido destruida previamente en dos golpes sucesivos. El primero fue el movimiento revolucionario de octubre de 1934, contra un gobierno de derecha plenamente legítimo y respetuoso con la ley. La revolución fue organizada, textualmente como guerra civil, por el PSOE con el fin explícito de imponer un régimen de tipo soviético; y por los nacionalistas catalanes, con fines separatistas. La apoyaron los comunistas, los anarquista (en parte) y los republicano de izquierda. El ataque a la legalidad fracasó en dos semanas, pero dejó 1.400 muertos y cuantiosas destrucciones.
El segundo golpe a la democracia fue el proceso revolucionario desatado tras las elecciones de febrero de 1936. Elecciones irregulares por sus violencias y sus fraudes, reconocidos por Azaña, el republicano de izquierda que pasó a gobernar entonces. Las izquierdas, agrupadas en el Frente Popular, ganaron en escaños, aunque empataron en votos, y de inmediato comenzó a imponerse la ley desde la calle, mientras el gobierno destituía ilegítimamente al Presidente de la República, Alcalá-Zamora, arrebataba despóticamente escaños parlamentarios a la derecha, depuraba el alto funcionariado, liquidaba la independencia del poder judicial y amparaba unas violencias callejeras que en sólo cinco meses causaron 300 muertos, centenares de incendios de iglesias, centros culturales y políticos de la derecha, periódicos, etc. Las izquierdas respondían con amenazas de muerte, en pleno Parlamento, a los líderes derechistas, el moderado Gil-Robles y el más extremista Calvo Sotelo, cuando éstos pedían al gobierno, simplemente, que cumpliese e hiciese cumplir la ley.
Al negarse a cumplir la ley y anularla activamente por medio de actos consumados, el gobierno del Frente Popular perdió una legitimidad ya dudosa de origen. El arrasamiento de la legalidad democrática por las izquierdas y la total descomposición del estado quedaron de relieve cuando una fuerza mixta de policías y milicianos socialistas secuestró en su casa y asesinó a Calvo Sotelo, después de haber fallado en el intento de hacer lo mismo con Gil-Robles. Aquel crimen colmó el vaso y empujó a la rebelión a una parte del ejército, que venía preparándose para ella ante el cariz de los sucesos, pero era muy renuente a emprenderla, entre otras cosas por la gran probabilidad de ser vencidos. Probabilidad que estuvo a punto de materializarse.
Y, cuando la ley cae por tierra, en todos los países vienen las atrocidades y las venganzas, cometidas en España por los dos bandos. Pero el gran responsable de haber llegado a ese extremo fue el Frente Popular, al cual una propaganda grotesca pretende identificar con la democracia. Contra la “irritante mentira roja”, el alzamiento derechista y la guerra no destruyeron la democracia, sino al revés: la destrucción de la democracia por aquellas radicalizadas izquierdas ocasionó la guerra. La cual no fue una pugna entre demócratas y fascistas, sino entre totalitarios de izquierda y autoritarios de derechas: la dictadura de Franco jamás llegó al absolutismo de las comunistas ensayadas en España e impuestas a la mitad de Europa después de 1945.
Cabe recordar, además, las numerosas atrocidades, con torturas y asesinatos, entre unos y otros partidos de izquierda. Y la represión franquista de posguerra no debe oscurecer el hecho de que los jefes del Frente Popular huyeron todos, sin la menor preocupación por el salvamento de miles de seguidores suyos comprometidos en el terror contra las derechas. Estos últimos, culpables de crímenes espeluznantes, fueron juzgados y ejecutados por el franquismo al lado de bastantes inocentes. Pero es un insulto a los inocentes equipararlos a todos bajo el título de “víctimas del franquismo”. En cuanto al Valle de los Caídos, también precisan ustedes información más fidedigna. Sólo un pequeño número de los trabajadores en esa obra, alrededor de una décima parte, fueron presos. Y trabajaron en régimen de “redención de penas por el trabajo”, a razón de cinco días de pena conmutados por cada uno trabajado. Nada parecido a los campos soviéticos o nazis.
Probablemente el gobierno del “rojo” Zapatero quiera hacerles creer a ustedes que lo aquí expuesto es una interpretación franquista. Para que se hagan una idea al respecto, añadiré a las citas de Ortega y de Marañón, el comentario de uno de los mayores novelistas españoles de la época, el liberal Pérez de Ayala, sobre el Frente Popular: “Cuanto se diga de los desalmados mentecatos que engendraron y luego nutrieron a sus pechos nuestra gran tragedia, todo me parecerá poco. Nunca pude concebir que hubieran sido capaces de tanto crimen, cobardía y bajeza”. Marañón observó “Todo es en ellos latrocinio, locura, estupidez”. Y las citas podrían alargarse mucho.
Pues bien, estos tres intelectuales, Ortega, Marañón y Pérez de Ayala, habían sido declarados “padres espirituales de la República”, por sus esfuerzos para traer a España una democracia liberal. La misma que fue echada abajo por las violencias revolucionarias: “Mi respeto y mi amor por la verdad me obligan a reconocer que la República española ha sido un fracaso trágico”, constató Marañón amargamente. Termino con una cita del propio Azaña, líder de las izquierdas burguesas, sobre la calidad de aquellos republicanos: “política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta”.
Nada, pues de versiones franquistas. Ustedes han sido víctimas de la “irritante mentira roja” difundida masivamente por el actual gobierno español, que les ha manipulado para convertirles en portavoces de ella, desacreditando una institución consagrada a la defensa de la democracia y los derechos parlamentarios. Un gobierno que está hundiendo la Constitución española mediante hechos consumados y en connivencia con el terrorismo etarra. No sé qué dirían de él los “padres espirituales de la República”, pero no me cuesta mucho imaginarlo.

viernes, marzo 24, 2006

Los enigmas del 11M - Luis del Pino

Los enigmas del 11M - Luis del Pino

Hace un rato me llamaba mi amigo X. Es un buen chico, aunque algo apresurado en sus análisis. Estaba enormemente excitado con la noticia:

- ¡ETA ha anunciado que declara un alto el fuego permanente!

- ¿Y qué?

- ¿Cómo que "y qué"? ¡Es una excelente noticia, hombre!

- ¿Por qué?

- ¡Pero bueno! ¡Pues porque ETA ya no va a matar a nadie más!

- ¿Y de dónde te sacas que lo de "alto el fuego permanente" significa que ETA no va a matar a nadie más?

- ¡Es que eso es lo que significa el término "alto el fuego permanente"!

- ¡Ah, bueno! Entonces, como ETA ya no va a matar nunca a nadie más, no hay ninguna necesidad de negociar nada con ellos.

- ¡Hombre, no! Se supone que ETA declara el alto el fuego permanente para que se abra una vía de negociación...

- ¡Ah! Entonces, es un alto el fuego "permanente", pero con condiciones. Por lo pronto, está condicionado a que se abra esa vía de negociación. Es decir, si no se negocia, no hay alto el fuego.

- ¡Hombre, sí! Pero si se inicia la negociación, ya no matarían más.

- ¿Y qué pasa si el resultado de la negociación no les satisface?

- ¿Qué quieres decir?

- Si en esa negociación ETA pide algo que ellos consideran irrenunciable y no se les da, ¿qué pasaría?

- ¡Caramba! Supongo que habría que llegar a un acuerdo.

- O sea, que ETA declara un alto el fuego que será "permanente" siempre y cuando se inicie con ETA una negociación y en esa negociación el Gobierno acepte todas las condiciones que ETA considere irrenunciables y que ETA ha incluido en su comunicado, ¿no? Y si no se inicia esa negociación o no se conceden esas pretensioens irrenunciables, ETA se reserva el derecho de volver a matar.

- Eh... bueno, visto así...

- Es decir, que antes del comunicado ETA se reservaba el derecho a matar si no conseguía sus objetivos y después del comunicado se sigue reservando el derecho a matar si no consigue sus objetivos.

- Bueno... supongo que sí.

- Luego el comunicado no cambia en absoluto la situación. Después de dos años de arduas "negociaciones" por parte de Zapatero, en las que ha cedido en todo lo que le han planteado, lo único que consigue de ETA es una declaración que no significa nada y que a ETA le sale gratis. No hay disolución, no hay entrega de las armas, ni tampoco abandono de las mismas. Ni siquiera se va a poner fin al chantaje a los empresarios. Tan sólo una frase grandilocuente que Zapatero pueda usar para tratar de legitimar las siguientes concesiones, ¿no?

- Bueno, tío, eres un aguafiestas. Si lo se, no te llamo.

jueves, marzo 23, 2006

Históricamente incorrecto. Para acabar con el pasado único (Jean Sévillia)

Ciudadela

Tras el intenso debate y la gran polémica que suscitó en Francia su libro Le terrorisme intellectuel, Jean Sevilla publica, por primera vez en español, otra gran obra, magníficamente documentada, desmantelando las imágenes tópicas que tenemos sobre ciertos episodios de la historia.

Lo históricamente correcto analiza e interpreta el pasado con una determinada mentalidad de hoy y, de esa forma, hace imposible comprender la historia. Desde la mentalidad de lo políticamente correcto se denuncia el oscurantismo, el imperialismo, el colonialismo, el racismo o el sexismo a lo largo de los siglos, sin preocuparse de si son inteligibles o no fuera de un contexto determinado.

Y esto es así porque su objetivo no es comprender el pasado, sino dar una versión conforme a la cultura actualmente dominante.

Los medios de comunicación se encargan de difundir esa ideología, que se imparte en la escuela formando parte de planes de estudio oficiales, y que propone una historia trucada, falsificada y manipulada.

En Históricamente incorrecto Jean Sevillia se apoya en los trabajos de importantes investigadores para, en contra de lo establecido, atreverse a revelar un punto de vista “incorrecto”. Repasa así algunos de los acontecimientos y etapas más controvertidos de la historia europea, rompiendo con el “pasado único” que tanto se esfuerzan en enseñarnos.

Contra lo históricamente correcto, este libro nos permite de nuevo mirar de frente a nuestra propia historia y a nuestra civilización, y nos enseña a volver a amarla.

miércoles, marzo 22, 2006

“La ley más democrática de todas es la ley natural” ::Aceprensa::

“La ley más democrática de todas es la ley natural” ::Aceprensa::

La ley natural no está escrita en un código, aunque por sí misma está llamada a inspirar las legislaciones positivas. Tanto la referencia a una ley natural como la referencia a los derechos humanos recogen una idea fundamental: hay criterios morales que preceden a nuestros acuerdos convencionales, incluso a nuestras diferencias de credo, cultura o nación.

Hablar de ley natural es hablar de unos principios morales básicos, cuya vigencia no depende de ninguna autoridad política o eclesiástica, pues precede a una y a otra. Podríamos decir que la ley natural la llevamos puesta, por el solo hecho de ser humanos. Precisamente por eso la ley natural es más democrática que la misma democracia, y constituye la base para un auténtico "diálogo de civilizaciones".

— ¿Por qué hay entonces tantas ideas distintas de la moral?

— La mayor parte de nuestros desacuerdos morales no se refieren a la ley natural sino a su materialización práctica en unas determinadas circunstancias. No discutimos acerca de si hemos de ser justos o no. Discutimos sobre la justicia de esta operación financiera, de esta reducción de plantilla. No discutimos sobre la necesidad de la seguridad ciudadana: discutimos sobre si se puede comprar la seguridad al precio de la injusticia. No discutimos sobre el derecho de ciudadanía; discutimos sobre los criterios que en un determinado momento histórico definen la condición de ciudadano... Entonces entramos en terrenos más complejos, y en los que, además, llevados por nuestros intereses, podemos engañarnos a nosotros mismos con bastante facilidad.

La ley natural no ofrece una fórmula mágica para solucionar todos estos problemas. Sencillamente nos instiga a obrar con rectitud, sin perder de vista los distintos bienes que quedan comprometidos en nuestros actos. Conviene advertir que en esa tarea no estamos solos, pues los demás, con sus críticas y objeciones, nos suelen llamar la atención acerca de las cosas que, por inclinación personal, tendemos a olvidar con más facilidad.

La ley natural no hace superflua –¡al contrario!– la discusión racional sobre los asuntos que nos conciernen a todos, porque afectan tarde o temprano a la calidad de la convivencia. (En este sentido, es muy de lamentar el bajo nivel del debate político y social, donde las razones quedan sistemáticamente sepultadas bajo la demagogia y las estrategias de manipulación).

domingo, marzo 19, 2006

Los intentos de las minorías dirigentes de modernizar el Estado tradicional español (1947-1956)

Gonzalo Redondo es una autoridad en la historiografía española contemporánea. Educado en la historiografía tradicionalista y el pensamiento de Menéndez Pelayo, escribió una impecable tesis doctoral sobre Las empresas políticas de José Ortega y Gasset. Pasa por ser uno de los mejores expertos en Historia de la Iglesia de España, y alcanza la excelencia en esta magna obra dedicada al régimen franquista, que comenzó con su estudio de la vida política, cultural y religiosa durante la II República y la Guerra Civil. (...)

viernes, marzo 17, 2006

La «expulsión de Cristo» de la historia

Acaba de salir en italiano el libro escrito por Rosa Alberoni: «La expulsión de Cristo» («La cacciata di Cristo», editorial Rizzoli) en el que se presentan los horrores creados por las ideologías que han querido rechazar a Cristo en la historia.

En concreto, la profesora Alberoni, profesora de Sociología General en la Universidad Libre de Lenguas y Comunicación (IULM) de Milán, describe el jacobinismo, el comunismo y el nazismo como tres consecuencias de esta animadversión contra el cristianismo.(...)

La profesora Alberoni, que también es periodista y escritora, publica semanalmente un artículo en «Il Corriere della Sera», el diario de mayor tirada de Italia.

--En su libro sostiene que la Ilustración y, sobre todo demagogos como Jean-Jacques Rousseau, han tenido por objetivo eliminar a Dios, negar a Cristo, legitimar la dictadura, anular a los individuos y difundir el paganismo. ¿Puede explicarnos por qué hace un juicio tan drástico?

--Rosa Alberoni: No es un juicio, es una constatación incontestable. Es historia. Y la historia es obstinada porque muestra los hechos: los campos de concentración, la arrogancia de los dictadores como Robespierre, Stalin y Hitler, no son más que la aplicación de los modelos de sociedad propuestos por Rousseau y por Marx. Por otra parte, basta leer todo lo que Rousseau escribe en sus obras políticas: «Discurso sobre el origen de la desigualdad» y en el «Contrato social» para verificar la monstruosidad de su pensamiento.

En la historia de la expulsión de Cristo de Europa, el puesto más eminente hay que dárselo a Rousseau, el cabeza de los anticristos. Con la idea del buen «salvaje», el filósofo francés niega la Creación hecha por Dios y la Redención del hombre por Cristo, y rechaza todo progreso histórico, porque sería expresión de corrupción y degeneración. Para Rousseau, las causas primeras de la degeneración del buen «salvaje» son nada menos que el uso de la libertad y la familia.

En su obra el «Contrato social», el filósofo francés diseña una sociedad inhumana, donde los hombres «ceden», sin posibilidad de vuelta atrás, toda su humanidad al «Cuerpo soberano», que gobierna mediante una divinidad abstracta que es la «Voluntad general». Así un pueblo debe inmolarse para tener en cambio la esclavitud más feroz. Una forma de esclavitud que nunca existió antes en la historia de la humanidad. Ni siquiera Moloch, el dios babilonio de los sacrificios humanos, pedía tanto. Hoy sabemos que el concepto de «Voluntad general» de Rousseau dio legitimidad al totalitarismo, un modelo tomado como ejemplo por las peores dictaduras del siglo XX: comunismo y nazismo.

La Revolución francesa no fue sólo una guerra entre aristocracia y burguesía naciente, sino también una guerra contra el cristianismo. Una guerra para apoyar las divinidades e ídolos de una nueva religión, llamada «de las luces», siempre con la intención de expulsar a Cristo y su mensaje revolucionario y redentor. Rousseau, Condorcet, Robespierre, negaron a Dios y expulsaron a Cristo, presentándonos primero un dios de los deístas, indeterminado, sin nombre, sin una historia sagrada, luego nos presentaron el dios de los masones, el Gran Arquitecto del Universo, con muchas divinidades. El cuerpo soberano, identificado con la República, la «Voluntad general» de Rousseau, por último, la «diosa razón» de los jacobinos, a quien incluso se le tributa culto público. Todos estos dioses tienen un solo adversario: la Iglesia de Cristo.

Querría recordar que el 6 de octubre de 1793, la Convención francesa abolió la datación cristiana y la sustituyó por la revolucionaria. Para los revolucionarios franceses, la historia no empieza con Cristo sino con la República Francesa y la diosa razón. En cuanto a la historia de la ciencia, quizá hoy se olvida que la ciencia moderna nació sobre los principios de la civilización cristiana. Y que Copérnico, Galileo, Kepler, Newton y Pascal eran todos creyentes cristianos. (...)

domingo, marzo 12, 2006

ETA asegura que Aznar rechazó negociar

Periodismo - ETA asegura que Aznar rechazó negociar

(Felipe Valdés, Periodista Digital).- “En plena ofensiva de ataques del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero y del PSOE, que aseguran que Aznar negoció con ETA cuando fue inquilino de La Moncloa, la propia banda parece interesada en replicar que el Gobierno del PP dejó claro desde un principio que no iba a negociar cuestiones políticas”.

El párrafo es parte de un extenso artículo que este domingo publica ABC y que titula: “En plenas acusaciones del PSOE, ETA dice que Aznar rechazó la negociación”

ABC informa del el tema según el acta de la banda terrorista que levantó sobre una reunión de la representación de Aznar con ETA, publicada recientemente por GARA. El periódico de Vocento asegura que:

“En los documentos que ahora recupera el periódico abertzale, ETA sitúa el inicio de aquel proceso de comunicaciones en la tregua que anunció el 18 de septiembre de 1998, y recuerda que fue el 3 de noviembre, es decir, mes y medio después, cuando Aznar autorizó, públicamente, las conversaciones”

Uno de cada tres internos en las cárceles españolas ya es extranjero

La Razon | Digital

El imparable aumento de la población extranjera que reside en España está repercutiendo en todos los ámbitos de la sociedad, y el carcelario no es ajeno a esta creciente tendencia. Si en el año 2000 había internados en las cárceles españolas 7.900 presos de otros países, que venían a representar un 17,87 por ciento del total de la población reclusa, tal cantidad se había elevado hasta los 18.616 a 31 de diciembre de 2005, lo que ha supuesto un aumento de 10.716 internos en números redondos, situando la tasa de presos foráneos en un 30,74 por ciento del total de los reclusos que hay en los centros penitenciarios españoles. Es decir, que uno de cada tres internos que hay en las cárceles españolas es de fuera, según los datos de un informe del sindicato de prisiones Acaip, mayoritario en el sector.

Denis Jeambar / Director de «L'Express»: «Aznar consiguió en España lo que ningún gobernante francés en 30 años»

La Razon | Digital

El tercer capítulo del libro, «Los matamoros de papel», es un alegato en defensa de Aznar. De sus ocho años de gestión, pero también de los últimos tres controvertidos días de su mandato. Ayer se cumplió el segundo aniversario de los atentados. Este libro fue escrito sólo meses después. Y a las entreveradas tramas sobre el 11-M, que unos siguen trenzando y otros desprecian, el ensayista contrapone preguntas simples: «¿Podemos acusar de manipulación a un Gobierno que en 48 horas reconoció haberse equivocado?».

– Pregunta: Esa visión unívoca de Aznar que ofreció Francia tras los atentados, ¿es un ejemplo del «pensamiento único» que usted denuncia?
– Respuesta: En Francia se produjo una auténtica unión nacional para demonizar a Aznar y acusarlo de manipulador. El 95 por ciento de la prensa gala mantuvo ese discurso, cuando días antes ensalzaba al español. Volvimos a querer darle una lección a los demás, con nuestra arrogancia, cuando, al margen de los errores de Aznar, éste puede estar orgulloso de un buen número de éxitos que ningún gobernante francés ha conseguido en los últimos 30 años.
– P: Usted sostiene que «todo convergía en señalar a ETA en primer lugar».
– R: El jueves 11 de marzo, por la mañana, en nuestra conferencia de redacción, todos pensábamos que había sido ETA. Y en Francia, también. Por el intento de atentado en un tren, en Navidad, y la camioneta interceptada con 500 kilos de explosivos. El sábado a media tarde, el Gobierno español rectifica. ¿Podemos acusar a un Gobierno de manipulación porque en 48 horas pasó de un indicio a otro? El sábado, Aznar reconoció su error y anunció la nueva línea de investigación. Los políticos galos saltaron a la palestra para machacarlo, cuando conocen la dificultad de gestionar esos problemas en tiempo real.
– P: «Francia intentó demostrar que Aznar era un mentiroso [...] Se fabricó una verdad francesa», escribe usted. ¿Quiere decir que hubo una campaña orquestada por dirigentes franceses?
– R: Hubo un rechazo francés a mirar los hechos como fueron y una intención de demonizar a Aznar. Días antes había dado una entrevista a «Le Monde» que fue portada. Los políticos galos interpretaron como un signo de petulancia ¡que el presidente español dijese que había que saber poner fin a una carrera política! «Le Monde», que le rindió un homenaje aquel día en un editorial, no dudó en colaborar luego en el ensañamiento.
– P: La entrevista no explica por sí sola el odio visceral de la mayoría de los dirigentes franceses, salvo Sarkozy, contra Aznar. ¿Cuál es la principal diferencia entre él y los políticos galos?
– R: Aznar fue el invitado estrella de la fundación de la UMP, en noviembre de 2002. Fue erigido en ídolo y modelo del centroderecha. Luego se le decapitó. Todo porque Aznar defendió legítimamente los intereses de España en la negociación sobre la Constitución Europea. Como hizo Francia. París no soportó que la voz española no se plegase, igual que cuando Chirac espetó a los países de Europa del Este que habrían hecho mejor callándose que apoyando a EE UU en la invasión de Irak. El resultado es la nula influencia de Francia hoy en Europa. Por no hablar de lo mal que sentó que Aznar apoyase a Bush en Irak.
–P: Precisamente, usted dice que, al margen de que pudiese ser una equivocación, Aznar se comprometió en Irak «como un demócrata sincero, decidido a combatir por la libertad, contra el terrorismo islamista que amenaza nuestra civilización». ¿Bush y Blair también?
– R: Sí. Fui de los pocos favorables a la intervención militar en Francia. Por la legitimidad del derecho de injerencia para salvar a un pueblo martirizado. Y porque, a pesar del vergonzoso escándalo de trucar pruebas contra Sadam, había un interés geoestratégico en derrocarle. En Francia, nadie ha reconocido que ha habido tres elecciones democráticas, a pesar de la violencia. Como estuvimos en desacuerdo, jamás aceptaremos otra respuesta que el simple fracaso.

viernes, marzo 03, 2006

Jean Sévillia: Históricamente incorrecto. Ciudadela, 2006

El mal del presente, Por Horacio Vázquez-Rial

El mal de la corrección política ha generado otros, paralelos y complementarios. Uno de ellos es la corrección histórica, expresión polisémica que remite a diferentes planos: la historia corregida que se enseña, cuando se enseña, en nuestras escuelas y la historia corregida del negacionismo, por una parte, y la permanente adaptación del pasado a las necesidades del presente, por otra.

(...)"Cuando hoy se quiere estigmatizar las costumbres de los talibanes o el oscurantismo de los mulás iraníes, se evoca el mundo medieval". "Una casta cruel que esclaviza a un pueblo embrutecido por el miedo, un universo de barbarie, ¿no era eso la Edad Media?", se pregunta al final. Claro que la Edad Media no tenía nada que ver con eso, ni era lo opuesto; sino otra cosa, que distaba mucho de la barbarie y que dio lugar, precisamente desde la resistencia al islam expansivo, al Occidente cristiano del Renacimiento. Y es que el hecho de que "las civilizaciones egipcia, griega y romana se hayan basado en la esclavitud, nadie lo recuerda", pero sí recuerdan todos al siervo medieval, que "sigue personificando el pasado más abominable: el nuestro".

(...) Jean Sévillia ha escrito Históricamente incorrecto con el propósito de desfacer precisamente ese entuerto, devolviendo a la historia lo que es de la historia y al presente lo que es del presente. El resultado es un libro claro, asombrosamente didáctico y lleno de sorpresas para aquellos de nosotros que cometemos el error de creer que sabemos: la verdad es que también los que creemos saber estamos llenos de prejuicios, de ideas recibidas que se han quedado ahí por falta de atención crítica, de lugares comunes aceptados.

Si la Edad Media no es "la edad oscura", ¿qué es? Jean Sévillia lo explica. Si las Cruzadas no fueron una explosión de intolerancia, que no lo fueron, ¿qué fueron? Si los cátaros no fueron bondadosas e inocentes víctimas de la brutalidad católica, ¿qué fueron? ¿Son comparables las guerras de religión europeas con los actuales enfrentamientos con el islam y entre islámicos? Si el fascismo no es una exacerbación de las derechas tradicionales, ¿qué es? Jean Sévillia lo explica. Y explica el Antiguo Régimen, la Revolución y el Terror, la Comuna de 1871, el papel del catolicismo en el desarrollo de las luchas obreras, el pacifismo y otros varios asuntos que nos han sido mal transmitidos, pervertidos y trastornados por los historiadores progresistas del siglo XX. Y que nadie piense que son cuestiones de importancia sólo relativa: por el contrario, son esenciales todas porque todas son utilizadas día tras día en el campo de la propaganda.

jueves, marzo 02, 2006

¿Qué tienen de malo los bancos privados de sangre del cordón umbilical?
En España se empieza a recurrir a ellos, y el Ministerio de Sanidad se opone


La sangre del cordón umbilical (SCU) es rica en células madre válidas para tratar distintas clases de cáncer como linfomas o leucemias. Cada vez se les descubren más aplicaciones en medicina regenerativa, como sucede con otras células madre, con la ventaja de que estas son de las más fáciles de obtener. Ya en 2004 se hicieron en Japón más trasplantes con ellas que con las de médula ósea.

Como las células madre de SCU duran congeladas quince años o quizá más, se pueden usar para tratar al mismo niño del que se obtuvieron si después desarrolla una enfermedad, como un cáncer infantil, a no ser que el mal sea hereditario (p.ej., la anemia de Falconi), pues en tal caso las células madre tendrían el mismo defecto genético. Y si las células valen pero el mismo niño no las necesita, pueden servir para otra persona genéticamente compatible, que puede ser incluso alguien sin relación de parentesco, aunque eso es mucho menos probable.

Se comprende, pues, que cada vez más padres quieran conservar la SCU para su mismo hijo o un familiar, aunque depositarla en un banco privado cuesta 1.500 euros o más. Podrían donarla a un banco público, pero entonces no la tendrían reservada para uso propio. Ciertamente, la probabilidad de que lleguen a necesitarla es muy pequeña; pero lo mismo ocurre con otras muchas eventualidades para las que la gente contrata pólizas de seguro: muerte en accidente, incendio…
En el caso de clientes españoles, tienen que trasladar la SCU al extranjero, porque en España solo están autorizados los bancos públicos.

Eso es lo que han hecho los Príncipes con la SCU de su hija la infanta Leonor, enviada a una empresa privada de Arizona, según se ha sabido ahora, decisión que contribuirá a respaldar esta técnica ante la opinión pública.

En España, un banco privado que empezó esta actividad fue cerrado por la autoridad en cuanto se divulgó el caso. Y es que a la Administración española le parece muy mal que la gente contrate esos servicios. El Ministerio de Sanidad se apresuró a asegurar que la Ley de Trasplantes no los permite, y por si hubiera dudas se ha puesto a preparar un decreto para prohibirlos expresamente. El Sistema Nacional de Trasplantes, dependiente del Ministerio, se opone porque contradicen los principios básicos de la donación, consignados en la Ley de Trasplantes: altruismo y que no haya ánimo de lucro.

Guardar la SCU del hijo no es una pura manifestación de altruismo, aunque no lo excluye: quien guarda células a sus expensas también podría donarlas si valieran para otro. En el sistema público español hay 20.000 muestras de SCU. Cuantas más muestras haya en bancos, públicos o privados, mayor es la probabilidad de encontrar células válidas para quien las necesite.
Donde sí hay ánimo de lucro

En todo caso, no se puede prohibir a nadie que conserve la SCU donde quiera, ni se ve cómo puede eso ser ilegal. La Ley de Trasplantes impone la gratuidad para impedir el tráfico de órganos; pero el depósito de SCU en un banco privado, aunque tenga precio, no es venta de células. Si al Ministerio le preocupa el posible tráfico de material biológico, haría mejor en mirar a otro sector, donde el riesgo es real y el ánimo de lucro evidente. Las clínicas de reproducción asistida recurren a la donación de gametos, que por ley ha de ser gratuita; pero se permite una compensación por las molestias, por donde se puede colar el tráfico.

En el caso de la donación de óvulos, las molestias de la estimulación ovárica son importantes. Entre el 0,3% y el 5% o más de las mujeres sometidas a ese procedimiento sufren complicaciones como dolor severo, fallo renal o riesgo de quedar infértiles, explica la Prof. Natalia López Moratalla en una entrevista para el semanario "Alba" (27 enero-2 febrero 2006). Por eso, añade la profesora, "las mismas molestias de la multiovulación para la mujer que quiere ser madre se consideran lo suficientemente fuertes para que las clínicas de fecundación "in vitro" congelen los embriones en vez de repetir el tratamiento y la punción". En el caso de una donante, hará falta una poderosa motivación o una satisfactoria compensación por las molestias.

El peligro de tráfico encubierto no sería para preocupar si la donación de óvulos fuera rara. Pero resulta que España es el país europeo donde más se practica, con gran diferencia: en casi el 11% de los ciclos de reproducción asistida, según muestran los datos recopilados por la ESHRE (Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología; cfr. "Assisted reproductive technology in Europe, 2000", en "Human Reproduction" 19 [2004]: 490-503). En España, que registra el 5% de los ciclos que se realizan en Europa, los ciclos con óvulos donados (cerca de 1.600 en 2000) son el 24% del total del continente.

El actual equipo del Ministerio de Sanidad ha redactado la última reforma de la ley de reproducción asistida, que da vía aún más libre a las clínicas del ramo. Permite la criba eugenésica de embriones para hallar "bebés medicamento", generar embriones sin finalidad de reproducción, la clonación "terapéutica", crear híbridos de humano y animal y casi cualquier uso de los embriones. Son prácticas por las que se cobra o que pueden reportar beneficio económico. Resulta paradójico que los mismos promotores de este "laissez-faire" se erijan en campeones del altruismo cuando algunos pagan para conservar sus células.
Rafael Serrano (ACEPRENSA)