Ignacio Villa - La historia según Zapatero - Libertad Digital
Con la aprobación de este proyecto de ley, durante los próximos meses asistiremos a un largo recorrido en el Congreso donde sólo se va a hablar de Franco, de la guerra, de las heridas, de los bandos, de los muertos, de los fantasmas, de los enfrentamientos y de la división. En resumen, es la búsqueda deliberada de recuperar el sectarismo y el odio de una época de nuestra historia que la izquierda ha reescrito y cuya falsa versión va a imponer por vía legislativa.
La estrategia del Gobierno es sencilla. Presentan una iniciativa rebajada en muchos de sus contenidos. De esta forma, y durante meses, en el Congreso se va a hablar de la historia. Dejarán que sean principalmente Esquerra Republicana e Izquierda Unida quienes azucen la identificación del Partido Popular con el franquismo y con la Guerra Civil. De este modo aparentarán una centralidad que no ocupan mientras reman junto a los demás en la misma dirección: expulsar del mapa político a los populares.
Según pasen los debates, los socialistas irán cediendo a las pretensiones de republicanos, nacionalistas y comunistas y, al final, verá la luz una ley mucho más falsa con la historia y mucho más agresiva con aquellos que no comulguen con las sectarias ruedas del molino de la izquierda.
Por cierto, en esta nueva historia de España que Moncloa se empeña en imponer, ¿que papel desempeña Santiago Carrillo? ¿Como justificarán la matanza de Paracuellos? ¿Como se explican los centenares de asesinatos de sacerdotes, monjas y frailes? ¿Qué razones se encontrarán tras la quema de iglesias? Seguramente pretenderán que esos pequeños detalles desaparezcan de la historia oficial. Aquí los únicos malos –terminarán diciendo– fueron los de la derecha. Es otra de las vías por las que Zapatero y los suyos intentan reducir la confrontación electoral a un problema de buenos y malos. La esperanza se encuentra en que los españoles decidamos mirar hacia delante, más allá del pobre horizonte que puede ofrecer Zapatero. Y es que lo único claro a estas alturas de la legislatura es que Zapatero no es eterno, aunque actúe como un ser diferente al "resto de los mortales".
sábado, julio 29, 2006
miércoles, julio 26, 2006
La gran lección que nos da Israel
Por RAFAEL L. BARDAJÍ, ABC.es
ISRAEL es un gran pueblo, pero tiene un liderazgo débil. Al menos hasta hace apenas dos semanas, cuando se decidiera por una intervención militar sobre el Líbano. La izquierda se rasgará las vestiduras, los diplomáticos correrán a imponer sus interminables conversaciones, la ONU intentará hacerse un hueco en tanto que valedora de una paz mundial que nunca ha sabido garantizar, pero es Israel, en verdad, quien nos enseña una vez más el camino que hay que seguir: frente al terror no cabe más opción que enfrentarse a él y derrotarlo.
Puede que esto no quiera entenderse en un país como el nuestro, donde el Gobierno anda enzarzado en negociaciones con los terroristas de ETA y donde se vende que la única solución a la violencia terrorista pasa por acordar una paz sobre chalaneos políticos. Pero el hecho de que un responsable de Hizboláh haya agradecido a Rodríguez Zapatero sus palabras de condena a Israel debería darnos mucho -demasiado- que pensar sobre los verdaderos amigos del actual inquilino de La Moncloa.
Israel, posiblemente muy a su pesar, ha tenido que decir una vez más basta ya. Los dirigentes de Hizboláh ahora se apresuran a decir que su incursión en suelo israelí, el asesinato de ocho soldados y el secuestro de dos «sólo» tenía como fin forzar a Tel Aviv a negociar la liberación de dos centenares de presos islamistas que cumplen sus condenas en las cárceles de Israel. Pero no es creíble. Su acción sucede poco después de que sus hermanos de Hamás hicieran lo mismo a través de un túnel por debajo de la frontera de Gaza. Pero aun así, lo que Hizboláh reconoce abiertamente es que aspiraba a rentabilizar su violencia terrorista para arrancar concesiones políticas por parte de Israel. Y sigue sin liberar a los dos soldados secuestrados.
Hizboláh posiblemente hubiera esperado otra reacción desde el Gobierno de coalición de centro-izquierda israelí. El pueblo de Israel había rechazado en las urnas opciones más firmes y parecía resignado a buscar una paz a través de concesiones unilaterales, pero concesiones al fin y al cabo. La retirada unilateral de Gaza -como ya avisara en su día Benjamín Netanyahu- fue interpretada por el extremismo islámico como un capítulo más hacia la derrota total de Israel. Hizboláh siempre creyó que la retirada de la IDF del sur del Líbano a comienzos de 2000 fue su victoria. Es más, siempre ha creído que esa retirada representó la primera vez que los árabes arrancaban una concesión a Israel por la fuerza. La osadía actual de Hamás se inspira enormemente en las imágenes que proyecta Hizboláh.
Al mismo tiempo, no se puede olvidar que Hizboláh sin Irán no sería nada. Ni siquiera existiría. Hamás posiblemente tampoco. Son dos grupos títeres de las ambiciones de los ayatolás en Teherán. Siria, que también les presta su apoyo, no es más que un actor interpuesto. El reto de los islamistas del Líbano, por tanto, sólo puede entenderse en toda su magnitud si se relaciona con la ola de extremismo que asuela a toda la región, de Egipto a Yemen, pasando por Jordania y los territorios palestinos.
Israel cuenta con un claro y legítimo casus belli -la violación de sus fronteras y los actos terroristas cometidos en su territorio-, pero su respuesta sólo tiene sentido, nos guste o no, si comprendemos que la lucha por liberar y recuperar a dos de sus ciudadanos es, también, la lucha por recuperar su seguridad global. Si entendemos que su guerra es nuestra guerra porque derrotando a Hizboláh en este momento se les inflige un severo castigo al islamismo y al terror islamista, la principal amenaza hoy contra la civilización occidental. La nuestra, aunque algunos no quieran verlo.
La respuesta de Israel era la única posible. Lo contrario, no hacer nada o sentarse a negociar con los terroristas, sólo podía incitar a más violencia, pues, para sus enemigos, los enemigos de la libertad, la democracia y la prosperidad, cualquier concesión es un signo inequívoco de debilidad, y cuanto más débil Israel, más apetitosa su eliminación. En las guerras, no lo olvidemos, es la debilidad lo que estimula la agresión, no la fuerza y la resistencia.
Los europeos, que no queremos entender el recurso a la fuerza ni en legítima defensa, se aprestan a lanzar su contraofensiva diplomática. Primero, las críticas a la acción militar por desproporcionada. Luego, la petición de un alto el fuego inmediato seguido de la sugerencia del despliegue de una fuerza internacional de interposición. Estupideces de mentes necias o cínicas.
Israel no está lanzando ataques discriminados, sino altamente selectivos. Hizboláh es un auténtico estado dentro del estado libanés y cuenta tanto con instalaciones claramente militares como con instalaciones civiles, si es que hay algo civil en manos de un terrorista presto al combate. ¿Daños colaterales? Desgraciadamente, como en toda acción bélica. Pero que no nos engañe la propaganda manipuladora favorable a la calle árabe: si uno esconde un misil en su casa para que otro lo use, que no se sorprenda si resulta atacado.
Es el terrorismo con su continuo camuflaje entre la población civil el que borra la frontera entre combatiente y no combatiente, no las bombas de Israel. Desplegar una fuerza de interposición no deja de ser otro sinsentido más. Para empezar, interposición entre quiénes. ¿Entre las fuerzas de la nación agredida y una banda de terroristas islámicos? ¿Desde cuando el terror tiene que ser defendido? Una franja en manos de la ONU sólo serviría para que los elementos de Hizboláh lanzaran sus ataques con la impunidad de estar mezclados no sólo entre civiles, sino también entre cascos azules. Se estaría atando las manos a la espalda al Gobierno israelí. Esa es la verdad.
Es más, detener la ofensiva en estos momentos significaría que se le estaría impidiendo a Israel dañar mortalmente a la banda terrorista. Israel necesita de más días para que sus acciones militares surtan efecto y diezmen la capacidad de Hizboláh. Un ataque a lo Clinton, más telegénico y vistoso que otra cosa, sólo serviría para que los terroristas se parapetaran ahora para volver a actuar con mayor contundencia mañana. Y esa no puede ser una opción. Ni para Israel ni para nosotros.
La guerra del Líbano es nuestra guerra también. Porque Israel la está librando por su interés de supervivencia -que no es poco-, pero contra un enemigo que nosotros compartimos, el extremismo islamista con Irán al fondo. Aún más, es nuestra guerra porque en buena medida somos responsables de ella. Si Hizboláh se ha atrevido a agredir a Israel es porque lo sentía débil, exhausto y aislado. Y a todo eso hemos contribuido los europeos durante muchos años, criticando las acciones de Israel y alineándonos no sólo con el pueblo palestino, sino, lo que es todavía peor, con la causa palestina, aunque ésta clamara por la destrucción del Estado de Israel. Israel es Occidente, y ya va siendo hora de que nosotros asumamos que también lo somos y que, cuando lasamenazas aumentan, tenemos que defendernos.
Ojalá sea la última vez que Israel vuelve a hacerlo, solo, por nosotros. En todo caso, lo que toca ahora es ayudarle, no maniatarle ni impedir su victoria.
ISRAEL es un gran pueblo, pero tiene un liderazgo débil. Al menos hasta hace apenas dos semanas, cuando se decidiera por una intervención militar sobre el Líbano. La izquierda se rasgará las vestiduras, los diplomáticos correrán a imponer sus interminables conversaciones, la ONU intentará hacerse un hueco en tanto que valedora de una paz mundial que nunca ha sabido garantizar, pero es Israel, en verdad, quien nos enseña una vez más el camino que hay que seguir: frente al terror no cabe más opción que enfrentarse a él y derrotarlo.
Puede que esto no quiera entenderse en un país como el nuestro, donde el Gobierno anda enzarzado en negociaciones con los terroristas de ETA y donde se vende que la única solución a la violencia terrorista pasa por acordar una paz sobre chalaneos políticos. Pero el hecho de que un responsable de Hizboláh haya agradecido a Rodríguez Zapatero sus palabras de condena a Israel debería darnos mucho -demasiado- que pensar sobre los verdaderos amigos del actual inquilino de La Moncloa.
Israel, posiblemente muy a su pesar, ha tenido que decir una vez más basta ya. Los dirigentes de Hizboláh ahora se apresuran a decir que su incursión en suelo israelí, el asesinato de ocho soldados y el secuestro de dos «sólo» tenía como fin forzar a Tel Aviv a negociar la liberación de dos centenares de presos islamistas que cumplen sus condenas en las cárceles de Israel. Pero no es creíble. Su acción sucede poco después de que sus hermanos de Hamás hicieran lo mismo a través de un túnel por debajo de la frontera de Gaza. Pero aun así, lo que Hizboláh reconoce abiertamente es que aspiraba a rentabilizar su violencia terrorista para arrancar concesiones políticas por parte de Israel. Y sigue sin liberar a los dos soldados secuestrados.
Hizboláh posiblemente hubiera esperado otra reacción desde el Gobierno de coalición de centro-izquierda israelí. El pueblo de Israel había rechazado en las urnas opciones más firmes y parecía resignado a buscar una paz a través de concesiones unilaterales, pero concesiones al fin y al cabo. La retirada unilateral de Gaza -como ya avisara en su día Benjamín Netanyahu- fue interpretada por el extremismo islámico como un capítulo más hacia la derrota total de Israel. Hizboláh siempre creyó que la retirada de la IDF del sur del Líbano a comienzos de 2000 fue su victoria. Es más, siempre ha creído que esa retirada representó la primera vez que los árabes arrancaban una concesión a Israel por la fuerza. La osadía actual de Hamás se inspira enormemente en las imágenes que proyecta Hizboláh.
Al mismo tiempo, no se puede olvidar que Hizboláh sin Irán no sería nada. Ni siquiera existiría. Hamás posiblemente tampoco. Son dos grupos títeres de las ambiciones de los ayatolás en Teherán. Siria, que también les presta su apoyo, no es más que un actor interpuesto. El reto de los islamistas del Líbano, por tanto, sólo puede entenderse en toda su magnitud si se relaciona con la ola de extremismo que asuela a toda la región, de Egipto a Yemen, pasando por Jordania y los territorios palestinos.
Israel cuenta con un claro y legítimo casus belli -la violación de sus fronteras y los actos terroristas cometidos en su territorio-, pero su respuesta sólo tiene sentido, nos guste o no, si comprendemos que la lucha por liberar y recuperar a dos de sus ciudadanos es, también, la lucha por recuperar su seguridad global. Si entendemos que su guerra es nuestra guerra porque derrotando a Hizboláh en este momento se les inflige un severo castigo al islamismo y al terror islamista, la principal amenaza hoy contra la civilización occidental. La nuestra, aunque algunos no quieran verlo.
La respuesta de Israel era la única posible. Lo contrario, no hacer nada o sentarse a negociar con los terroristas, sólo podía incitar a más violencia, pues, para sus enemigos, los enemigos de la libertad, la democracia y la prosperidad, cualquier concesión es un signo inequívoco de debilidad, y cuanto más débil Israel, más apetitosa su eliminación. En las guerras, no lo olvidemos, es la debilidad lo que estimula la agresión, no la fuerza y la resistencia.
Los europeos, que no queremos entender el recurso a la fuerza ni en legítima defensa, se aprestan a lanzar su contraofensiva diplomática. Primero, las críticas a la acción militar por desproporcionada. Luego, la petición de un alto el fuego inmediato seguido de la sugerencia del despliegue de una fuerza internacional de interposición. Estupideces de mentes necias o cínicas.
Israel no está lanzando ataques discriminados, sino altamente selectivos. Hizboláh es un auténtico estado dentro del estado libanés y cuenta tanto con instalaciones claramente militares como con instalaciones civiles, si es que hay algo civil en manos de un terrorista presto al combate. ¿Daños colaterales? Desgraciadamente, como en toda acción bélica. Pero que no nos engañe la propaganda manipuladora favorable a la calle árabe: si uno esconde un misil en su casa para que otro lo use, que no se sorprenda si resulta atacado.
Es el terrorismo con su continuo camuflaje entre la población civil el que borra la frontera entre combatiente y no combatiente, no las bombas de Israel. Desplegar una fuerza de interposición no deja de ser otro sinsentido más. Para empezar, interposición entre quiénes. ¿Entre las fuerzas de la nación agredida y una banda de terroristas islámicos? ¿Desde cuando el terror tiene que ser defendido? Una franja en manos de la ONU sólo serviría para que los elementos de Hizboláh lanzaran sus ataques con la impunidad de estar mezclados no sólo entre civiles, sino también entre cascos azules. Se estaría atando las manos a la espalda al Gobierno israelí. Esa es la verdad.
Es más, detener la ofensiva en estos momentos significaría que se le estaría impidiendo a Israel dañar mortalmente a la banda terrorista. Israel necesita de más días para que sus acciones militares surtan efecto y diezmen la capacidad de Hizboláh. Un ataque a lo Clinton, más telegénico y vistoso que otra cosa, sólo serviría para que los terroristas se parapetaran ahora para volver a actuar con mayor contundencia mañana. Y esa no puede ser una opción. Ni para Israel ni para nosotros.
La guerra del Líbano es nuestra guerra también. Porque Israel la está librando por su interés de supervivencia -que no es poco-, pero contra un enemigo que nosotros compartimos, el extremismo islamista con Irán al fondo. Aún más, es nuestra guerra porque en buena medida somos responsables de ella. Si Hizboláh se ha atrevido a agredir a Israel es porque lo sentía débil, exhausto y aislado. Y a todo eso hemos contribuido los europeos durante muchos años, criticando las acciones de Israel y alineándonos no sólo con el pueblo palestino, sino, lo que es todavía peor, con la causa palestina, aunque ésta clamara por la destrucción del Estado de Israel. Israel es Occidente, y ya va siendo hora de que nosotros asumamos que también lo somos y que, cuando lasamenazas aumentan, tenemos que defendernos.
Ojalá sea la última vez que Israel vuelve a hacerlo, solo, por nosotros. En todo caso, lo que toca ahora es ayudarle, no maniatarle ni impedir su victoria.
viernes, julio 21, 2006
MINUTO DIGITAL Las claves del día en un minuto
LOS CRISTIANOS LIBANESES PIDEN A ISRAEL QUE LES PERMITA LUCHAR PARA LIBERAR LIBANO DEL TERRORISMO ISLÁMICO
Texto de la carta que ha enviado la Fundación Libanesa por la Paz al primer ministro de Israel, Ehud Olmert. La versión en inglés ha corrido a cargo de Walid Phares, de la Fundación por un Líbano Libre.
Gracias Israel
Te animamos a golpearles duro y a destruir su infraestructura terrorista. No es sólo Israel quien está harto de esta situación, sino la mayoría silenciosa de los libaneses, harta de Hezbolá pero incapaz de hacer algo por miedo a las represalias de los terroristas.
En representación de miles de libaneses, te pedimos que abras las puertas del Aeropuerto Internacional Ben Gurión de Tel Aviv a los miles de voluntarios de la diáspora que están dispuestos a coger las armas y liberar su patria del fundamentalismo islámico.
Te pedimos apoyo, facilidades y logística para ganar esta batalla y lograr juntos los mismos objetivos: la paz y la seguridad para el Líbano, para Israel y para las generaciones futuras.
Los una vez predominantes libaneses cristianos, responsables de brindar al mundo "el París de Oriente Medio", como solía ser conocido el Líbano, han sido asesinados, masacrados, expulsados de sus hogares y dispersados por el mundo, mientras el Islam radical declaraba la guerra santa y tomaba el control del país, en los años 70. Los cristianos libaneses manifiestan la opinión de que ellos e Israel han aprendido de la experiencia, que ahora descubre a regañadientes el resto del mundo.
Mientras el mundo protegía a aquella OLP que se retiraba del Líbano en 1983, con Israel pisándole los talones, nacía otra organización con una ideología más volátil y religiosa: Hezbolá, "el Partido de Alá", fundado por el ayatolá Jomeini y financiado por Irán. Fue Hezbolá quien voló por los aires los barracones de los marines norteamericanos en el Líbano, en octubre de 1983, matando a 241 americanos y a 67 paracaidistas franceses. El presidente Reagan ordenó en febrero de 1984 la retirada de las unidades de la Fuerza Multilateral de EEUU, y pasó página tanto a la matanza de los marines como a la implicación norteamericana en el Líbano.
El mundo civilizado, que erróneamente vilipendió entonces a los cristianos y a Israel y que hoy sigue vilipendiando a Israel, no prestaba atención a los acontecimientos. Mientras Estados Unidos y el resto del mundo andaban preocupados por el conflicto Israel-OLP, los regímenes terroristas de Siria e Irán alimentaron el fundamentalismo islámico en el Líbano y en todo el planeta.
Los extremistas chiíes de Hezbolá comenzaron a reproducirse como conejos, desbordando a los cristianos y a los sunníes moderados. Veinticinco años después, han producido el suficiente número de gente como para hacerse electoralmente con 24 escaños del Parlamento libanés. Desde la retirada israelí, en el año 2000, el Líbano se ha convertido en una base terrorista gestionada y controlada por Siria, con su presidente local marioneta, Lahoud, y el "Estado dentro del Estado" de Hezbolá.
El Ejército libanés dispone de menos de 10.000 efectivos. Hezbolá cuenta con más de 4.000 milicianos entrenados, y en el sur del Líbano y el Valle de la Bekaa hay alrededor de 700 miembros de la Guardia Revolucionaria iraní. ¿Por qué, pues, no se ocupa de solventar la situación el Ejército? Porque una mayoría de libaneses musulmanes supone que se dividirá y que una parte se unirá, siguiendo patrones religiosos, con las fuerzas islámicas, tal y como ocurrió en 1976, al inicio de la guerra civil libanesa.
Todo se reduce a una guerra que enfrenta a la ideología yihadista con el occidentalismo judeocristiano. Los musulmanes, que hoy son mayoritarios en el Líbano, apoyan a Hezbolá porque forman parte de la Umma, la nación islámica. He aquí el tabú que todo el mundo pretende pasar por alto.
Los recientes ataques contra Israel han sido orquestados por Irán y Siria, si bien ambos países tienen intereses distintos. Damasco considera el Líbano parte de la "Gran Siria". El joven presidente sirio, Bachar Asad, y sus lugartenientes en la Inteligencia militar baazista se sirven de este último estallido de violencia para demostrar a los libaneses que necesitan de la presencia siria para protegerse de la agresión israelí y estabilizar el país. Irán utiliza convenientemente a su ejército títere libanés, Hezbolá, para distraer la atención de los líderes mundiales en la cumbre del G-8 de sus intentos de hacerse con armamento nuclear. El apocalíptico presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, y los mulás de Teherán pretenden hacerse con el dominio hegemónico del mundo islámico bajo el demencial estandarte del chiísmo mahdista. Ahmadineyad quiere consolidar su posición como principal yihadista de Alá cumpliendo con su promesa de "borrar a Israel del mapa".
Por mucho que quiera evitar hacer frente a la realidad del extremismo islámico en Oriente Medio, Occidente no puede ocultar que Hamás y Hezbolá, contra los cuales lucha Israel, comparten la misma ideología islámica radical que ha fomentado el terrorismo contra el que luchan América y el mundo. Es el mismo Hezbolá con el que Irán amenaza a América, en forma de atentados suicidas, si ésta le impide desarrollar armamento nuclear. Mantiene células en más de diez ciudades de Estados Unidos. Hamás, por su parte, cuenta con la mayor infraestructura terrorista en suelo americano. Esto es lo que pasa cuando cierras los ojos ante el mal durante décadas, con la esperanza de que desaparezca.
El jeque Nasralá, líder de Hezbolá, es un agente iraní. No es un actor independiente en esta pantomima. Lleva implicado en el terrorismo más de 25 años. Irán, con su visión islámica de un Oriente Medio chií, tiene agentes, tropas y dinero en Gaza, los territorios palestinos, el Líbano, Siria e Irak. Detrás de esto se encuentra la concepción que impulsa al presidente iraní, que se cree "el instrumento y el catalizador" de Alá para poner fin al mundo tal y como lo conocemos y abrir el camino a la era del Mahdi. Ahmadineyad tiene una fe ciega (y mesiánica) en la tradición chií del duodécimo, u "oculto", salvador islámico, que emergerá de un pozo de la ciudad sagrada de Qum (Irán), después del caos, las catástrofes y las matanzas globales, y establecerá la era de la Justicia Islámica y la paz duradera.
El presidente Ahmadineyad ha declinado responder a las propuestas de Estados Unidos, la UE, Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU para que Irán detenga su programa de armamento y enriquecimiento de uranio hasta el 22 de agosto. ¿Por qué esta fecha? Porque el 22 de agosto coincide con el 28 de Rajab del calendario islámico, el día en que el gran Saladino conquistó Jerusalén.
Existe una enorme preocupación en la comunidad de Inteligencia por el Armagedón que podría desencadenar la ideología extremista de Ahmadineyad.
El mundo civilizado debe unirse en la lucha contra quienes anegan Israel y el mundo en terrorismo. Tenemos que dejar de analizar lo que distingue al Hamás sunní del Hezbolá chií y comenzar a poner el énfasis en lo que los une en su lucha contra nosotros: el Islam radical.
Texto de la carta que ha enviado la Fundación Libanesa por la Paz al primer ministro de Israel, Ehud Olmert. La versión en inglés ha corrido a cargo de Walid Phares, de la Fundación por un Líbano Libre.
Gracias Israel
Te animamos a golpearles duro y a destruir su infraestructura terrorista. No es sólo Israel quien está harto de esta situación, sino la mayoría silenciosa de los libaneses, harta de Hezbolá pero incapaz de hacer algo por miedo a las represalias de los terroristas.
En representación de miles de libaneses, te pedimos que abras las puertas del Aeropuerto Internacional Ben Gurión de Tel Aviv a los miles de voluntarios de la diáspora que están dispuestos a coger las armas y liberar su patria del fundamentalismo islámico.
Te pedimos apoyo, facilidades y logística para ganar esta batalla y lograr juntos los mismos objetivos: la paz y la seguridad para el Líbano, para Israel y para las generaciones futuras.
Los una vez predominantes libaneses cristianos, responsables de brindar al mundo "el París de Oriente Medio", como solía ser conocido el Líbano, han sido asesinados, masacrados, expulsados de sus hogares y dispersados por el mundo, mientras el Islam radical declaraba la guerra santa y tomaba el control del país, en los años 70. Los cristianos libaneses manifiestan la opinión de que ellos e Israel han aprendido de la experiencia, que ahora descubre a regañadientes el resto del mundo.
Mientras el mundo protegía a aquella OLP que se retiraba del Líbano en 1983, con Israel pisándole los talones, nacía otra organización con una ideología más volátil y religiosa: Hezbolá, "el Partido de Alá", fundado por el ayatolá Jomeini y financiado por Irán. Fue Hezbolá quien voló por los aires los barracones de los marines norteamericanos en el Líbano, en octubre de 1983, matando a 241 americanos y a 67 paracaidistas franceses. El presidente Reagan ordenó en febrero de 1984 la retirada de las unidades de la Fuerza Multilateral de EEUU, y pasó página tanto a la matanza de los marines como a la implicación norteamericana en el Líbano.
El mundo civilizado, que erróneamente vilipendió entonces a los cristianos y a Israel y que hoy sigue vilipendiando a Israel, no prestaba atención a los acontecimientos. Mientras Estados Unidos y el resto del mundo andaban preocupados por el conflicto Israel-OLP, los regímenes terroristas de Siria e Irán alimentaron el fundamentalismo islámico en el Líbano y en todo el planeta.
Los extremistas chiíes de Hezbolá comenzaron a reproducirse como conejos, desbordando a los cristianos y a los sunníes moderados. Veinticinco años después, han producido el suficiente número de gente como para hacerse electoralmente con 24 escaños del Parlamento libanés. Desde la retirada israelí, en el año 2000, el Líbano se ha convertido en una base terrorista gestionada y controlada por Siria, con su presidente local marioneta, Lahoud, y el "Estado dentro del Estado" de Hezbolá.
El Ejército libanés dispone de menos de 10.000 efectivos. Hezbolá cuenta con más de 4.000 milicianos entrenados, y en el sur del Líbano y el Valle de la Bekaa hay alrededor de 700 miembros de la Guardia Revolucionaria iraní. ¿Por qué, pues, no se ocupa de solventar la situación el Ejército? Porque una mayoría de libaneses musulmanes supone que se dividirá y que una parte se unirá, siguiendo patrones religiosos, con las fuerzas islámicas, tal y como ocurrió en 1976, al inicio de la guerra civil libanesa.
Todo se reduce a una guerra que enfrenta a la ideología yihadista con el occidentalismo judeocristiano. Los musulmanes, que hoy son mayoritarios en el Líbano, apoyan a Hezbolá porque forman parte de la Umma, la nación islámica. He aquí el tabú que todo el mundo pretende pasar por alto.
Los recientes ataques contra Israel han sido orquestados por Irán y Siria, si bien ambos países tienen intereses distintos. Damasco considera el Líbano parte de la "Gran Siria". El joven presidente sirio, Bachar Asad, y sus lugartenientes en la Inteligencia militar baazista se sirven de este último estallido de violencia para demostrar a los libaneses que necesitan de la presencia siria para protegerse de la agresión israelí y estabilizar el país. Irán utiliza convenientemente a su ejército títere libanés, Hezbolá, para distraer la atención de los líderes mundiales en la cumbre del G-8 de sus intentos de hacerse con armamento nuclear. El apocalíptico presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, y los mulás de Teherán pretenden hacerse con el dominio hegemónico del mundo islámico bajo el demencial estandarte del chiísmo mahdista. Ahmadineyad quiere consolidar su posición como principal yihadista de Alá cumpliendo con su promesa de "borrar a Israel del mapa".
Por mucho que quiera evitar hacer frente a la realidad del extremismo islámico en Oriente Medio, Occidente no puede ocultar que Hamás y Hezbolá, contra los cuales lucha Israel, comparten la misma ideología islámica radical que ha fomentado el terrorismo contra el que luchan América y el mundo. Es el mismo Hezbolá con el que Irán amenaza a América, en forma de atentados suicidas, si ésta le impide desarrollar armamento nuclear. Mantiene células en más de diez ciudades de Estados Unidos. Hamás, por su parte, cuenta con la mayor infraestructura terrorista en suelo americano. Esto es lo que pasa cuando cierras los ojos ante el mal durante décadas, con la esperanza de que desaparezca.
El jeque Nasralá, líder de Hezbolá, es un agente iraní. No es un actor independiente en esta pantomima. Lleva implicado en el terrorismo más de 25 años. Irán, con su visión islámica de un Oriente Medio chií, tiene agentes, tropas y dinero en Gaza, los territorios palestinos, el Líbano, Siria e Irak. Detrás de esto se encuentra la concepción que impulsa al presidente iraní, que se cree "el instrumento y el catalizador" de Alá para poner fin al mundo tal y como lo conocemos y abrir el camino a la era del Mahdi. Ahmadineyad tiene una fe ciega (y mesiánica) en la tradición chií del duodécimo, u "oculto", salvador islámico, que emergerá de un pozo de la ciudad sagrada de Qum (Irán), después del caos, las catástrofes y las matanzas globales, y establecerá la era de la Justicia Islámica y la paz duradera.
El presidente Ahmadineyad ha declinado responder a las propuestas de Estados Unidos, la UE, Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU para que Irán detenga su programa de armamento y enriquecimiento de uranio hasta el 22 de agosto. ¿Por qué esta fecha? Porque el 22 de agosto coincide con el 28 de Rajab del calendario islámico, el día en que el gran Saladino conquistó Jerusalén.
Existe una enorme preocupación en la comunidad de Inteligencia por el Armagedón que podría desencadenar la ideología extremista de Ahmadineyad.
El mundo civilizado debe unirse en la lucha contra quienes anegan Israel y el mundo en terrorismo. Tenemos que dejar de analizar lo que distingue al Hamás sunní del Hezbolá chií y comenzar a poner el énfasis en lo que los une en su lucha contra nosotros: el Islam radical.
martes, julio 18, 2006
Gustavo D. Perednik - Cuando Europa supere a Zaratustra - Exteriores
Gustavo D. Perednik - Cuando Europa supere a Zaratustra - Exteriores
Hay pasos promisorios en esa dirección. Uno lo dio el presidente egipcio, Hosni Mubarak, cuando pidió a su colega sirio Asad (11-7-06) que expulsara de su territorio al jefe islamista Khaled Mashal, porque "Hamás sólo traerá destrucción al Oriente Medio, incluido el régimen sirio".
La afirmación es revolucionaria: pareciera sugerir, por primera vez en un millón, que Israel no es culpable de la escalada bélica. Sorprendentemente, un líder árabe observa el fragor de la batalla entre el ejército hebreo y la Autoridad Palestina regida por el Hamás y, en lugar de endilgarle todos los males al "monstruo sionista", ha optado en esta ocasión por dirigir su dedo acusador contra las fuerzas del terror islamista que vienen jaqueando al mundo entero con Israel como blanco predilecto. Incluso la versión oficial saudí criticaba "las improvisadas aventuras" de Hezbolá.
Hay pasos promisorios en esa dirección. Uno lo dio el presidente egipcio, Hosni Mubarak, cuando pidió a su colega sirio Asad (11-7-06) que expulsara de su territorio al jefe islamista Khaled Mashal, porque "Hamás sólo traerá destrucción al Oriente Medio, incluido el régimen sirio".
La afirmación es revolucionaria: pareciera sugerir, por primera vez en un millón, que Israel no es culpable de la escalada bélica. Sorprendentemente, un líder árabe observa el fragor de la batalla entre el ejército hebreo y la Autoridad Palestina regida por el Hamás y, en lugar de endilgarle todos los males al "monstruo sionista", ha optado en esta ocasión por dirigir su dedo acusador contra las fuerzas del terror islamista que vienen jaqueando al mundo entero con Israel como blanco predilecto. Incluso la versión oficial saudí criticaba "las improvisadas aventuras" de Hezbolá.
miércoles, julio 05, 2006
El blog de Alejo Vidal-Quadras - Tres acciones urgentes
El blog de Alejo Vidal-Quadras - Tres acciones urgentes
Ante la crisis de sistema que estamos viviendo, fruto de la liquidación de la Constitución de 1978 por el nuevo Estatuto de Cataluña y de la rendición del Estado de Derecho ante el crimen organizado, el Partido Popular ha de llevar a cabo de inmediato tres acciones para despertar a la ciudadanía del letargo en el que está sumida por la combinación de una situación económica todavía satisfactoria y de la hegemonía de los medios de comunicación afines al Gobierno:
1) La paralización inmediata de todas las reformas de los Estatutos de Autonomía en aquellas Comunidades donde cuenta con la mayoría absoluta o con el suficiente número de escaños, y su desvinculación total de estos procesos en aquellas en las que carece del peso necesario para influir de manera decisiva. El motivo de tan drástica medida radica en el hecho de que no se puede reclamar una reforma constitucional en profundidad que refuerce la unidad nacional y cohesione el Estado y simultáneamente impulsar normas autonómicas que avancen en sentido contrario.
2) La elaboración de una propuesta de reforma constitucional que devuelva al Estado competencias que nunca debió ceder, que asegure la igualdad de derechos y deberes de los españoles en todo el territorio nacional, que garantice su libre movilidad, que preserve la solidaridad y la gestión común de los recursos naturales y que ponga las bases de un sistema electoral e institucional que impida en el futuro la toma como rehén por parte de los nacionalistas del gran partido nacional que se encuentre en mayoría relativa en el Congreso. Esta propuesta, ampliamente publicitada, debe ser el eje de la oferta electoral del PP en las próximas generales. Obviamente, el complemento de este planteamiento es la promesa de que si el PP obtiene la victoria en las urnas, cerrará de inmediato con el PSOE regenerado que surja tras los comicios un pacto de Estado o un gobierno de gran coalición para llevar adelante la mencionada reforma.
3) El anuncio solemne de que en caso de que el Presidente del Gobierno en su negociación con ETA le otorgue contrapartidas políticas en los campos de la autodeterminación, de la anexión de Navarra al País Vasco o de la liberación de presos condenados por delitos de sangre, el Partido Popular invocará el artículo 102 de la Constitución y presentará en el Congreso acusación de alta traición contra José Luis Rodríguez Zapatero.
Cualquier otra línea estratégica equivale en las presentes y extremas circunstancias a marear la perdiz y perder miserablemente el tiempo.
Ante la crisis de sistema que estamos viviendo, fruto de la liquidación de la Constitución de 1978 por el nuevo Estatuto de Cataluña y de la rendición del Estado de Derecho ante el crimen organizado, el Partido Popular ha de llevar a cabo de inmediato tres acciones para despertar a la ciudadanía del letargo en el que está sumida por la combinación de una situación económica todavía satisfactoria y de la hegemonía de los medios de comunicación afines al Gobierno:
1) La paralización inmediata de todas las reformas de los Estatutos de Autonomía en aquellas Comunidades donde cuenta con la mayoría absoluta o con el suficiente número de escaños, y su desvinculación total de estos procesos en aquellas en las que carece del peso necesario para influir de manera decisiva. El motivo de tan drástica medida radica en el hecho de que no se puede reclamar una reforma constitucional en profundidad que refuerce la unidad nacional y cohesione el Estado y simultáneamente impulsar normas autonómicas que avancen en sentido contrario.
2) La elaboración de una propuesta de reforma constitucional que devuelva al Estado competencias que nunca debió ceder, que asegure la igualdad de derechos y deberes de los españoles en todo el territorio nacional, que garantice su libre movilidad, que preserve la solidaridad y la gestión común de los recursos naturales y que ponga las bases de un sistema electoral e institucional que impida en el futuro la toma como rehén por parte de los nacionalistas del gran partido nacional que se encuentre en mayoría relativa en el Congreso. Esta propuesta, ampliamente publicitada, debe ser el eje de la oferta electoral del PP en las próximas generales. Obviamente, el complemento de este planteamiento es la promesa de que si el PP obtiene la victoria en las urnas, cerrará de inmediato con el PSOE regenerado que surja tras los comicios un pacto de Estado o un gobierno de gran coalición para llevar adelante la mencionada reforma.
3) El anuncio solemne de que en caso de que el Presidente del Gobierno en su negociación con ETA le otorgue contrapartidas políticas en los campos de la autodeterminación, de la anexión de Navarra al País Vasco o de la liberación de presos condenados por delitos de sangre, el Partido Popular invocará el artículo 102 de la Constitución y presentará en el Congreso acusación de alta traición contra José Luis Rodríguez Zapatero.
Cualquier otra línea estratégica equivale en las presentes y extremas circunstancias a marear la perdiz y perder miserablemente el tiempo.
martes, julio 04, 2006
Carta al Sr. Rodríguez Zapatero:
Cartas al director - Libertad Digital
Quiero dirigirme a ustedes, ya que siento la necesidad de contar y transmitir a aquellas personas de bien, que puedan o quieran leer este artículo, como me siento en estos tristes momentos que estamos viviendo en nuestro país.
Soy Toñi Santiago, madre de Silvia, asesinada en Santa Pola (Alicante) el día 4 de agosto de 2002 por la banda terrorista ETA.
Sr. Zapatero, quiero que sepa que con su cobardía, con su desvergüenza, con su indignidad, con su maldito talante, con su pacto con los etarras, con su declaración del día 29 de junio para iniciar el proceso de dialogo, usted, transcurridos casi cuatro años, ha vuelto a asesinar a Silvia.
Usted sólo ha conseguido que los sentimientos que tuve que vivir aquella tarde del atentado, vuelvan a resurgir hoy en mí. Sentimientos que todavía trato de canalizar, después de casi tres años de ayuda psicológica y de un tratamiento médico contra la ansiedad.
Con su gestión en la política antiterrorista, ha conseguido que tenga el mismo desprecio por usted que siento por los asesinos de mi hija, de sus colaboradores y de quienes aplauden y festejan los atentados y que, para mí, son tan asesinos como aquellos que colocaron el coche bomba, cargado con 50 kgs. de explosivo, debajo del balcón de mi casa.
Usted se ha puesto de rodillas ante esos asesinos, usted y su gobierno han claudicado ante esos canallas, pero por favor no nos pida a las víctimas comprensión. Sr. Zapatero, usted no cuenta con mi autorización para negociar con la sangre de mi hija.
Usted que fue tan cobarde el pasado día 28 de junio de no querer mirarme a los ojos en el Congreso de los Diputados, usted que dio las ordenes oportunas para impedir que accediéramos a las proximidades del recinto con una corona de flores, humillándonos y tratándonos como si fuésemos delincuentes, usted no conseguirá silenciar mi voz.
En su anuncio de negociación, tan esperado por la banda terrorista ETA, usted nombra a las víctimas del terrorismo, a su memoria, a su dignidad y a su honor. Casualmente siempre olvida usted mencionar la palabra “justicia”. En los dos años y medio que lleva en el poder, nunca le he escuchado mencionar esta palabra cuando se refiere a las víctimas. Justicia es lo que espero conseguir contra los miserables que asesinaron a mi hija, aunque pacte usted con ellos o con el mismísimo demonio …
Por último le rogaría que no hable usted tan alegremente del dolor de las personas que hemos sufrido un atentado terrorista. A mí, como madre de Silvia, me ha demostrado que no le importa lo más mínimo el asesinato de una niña inocente. Sr. Zapatero, desgraciadamente para mí, todos los días 4 de agosto que me queden por vivir tengo que recordar que, ese fatídico día mi hija fue brutalmente asesinada.
En mi memoria quedará, que mientras usted celebra alegremente su cumpleaños ese día, en unión de sus dos hijas y de su esposa; a mi hija, con seis añitos no le permitieron cumplir ninguno más esos individuos con lo que usted ahora negocia. A Ella y a todas las personas que fueron asesinadas les va a tener que agradecer su continuidad en el gobierno. No me queda la menor duda de que esas ansías de poder es lo que le lleva a usted a traicionar la memoria de las víctimas inocentes.
Señor Zapatero, “NEGOCIACION EN MI NOMBRE NO”.
Toñy Santiago - Alicante
Quiero dirigirme a ustedes, ya que siento la necesidad de contar y transmitir a aquellas personas de bien, que puedan o quieran leer este artículo, como me siento en estos tristes momentos que estamos viviendo en nuestro país.
Soy Toñi Santiago, madre de Silvia, asesinada en Santa Pola (Alicante) el día 4 de agosto de 2002 por la banda terrorista ETA.
Sr. Zapatero, quiero que sepa que con su cobardía, con su desvergüenza, con su indignidad, con su maldito talante, con su pacto con los etarras, con su declaración del día 29 de junio para iniciar el proceso de dialogo, usted, transcurridos casi cuatro años, ha vuelto a asesinar a Silvia.
Usted sólo ha conseguido que los sentimientos que tuve que vivir aquella tarde del atentado, vuelvan a resurgir hoy en mí. Sentimientos que todavía trato de canalizar, después de casi tres años de ayuda psicológica y de un tratamiento médico contra la ansiedad.
Con su gestión en la política antiterrorista, ha conseguido que tenga el mismo desprecio por usted que siento por los asesinos de mi hija, de sus colaboradores y de quienes aplauden y festejan los atentados y que, para mí, son tan asesinos como aquellos que colocaron el coche bomba, cargado con 50 kgs. de explosivo, debajo del balcón de mi casa.
Usted se ha puesto de rodillas ante esos asesinos, usted y su gobierno han claudicado ante esos canallas, pero por favor no nos pida a las víctimas comprensión. Sr. Zapatero, usted no cuenta con mi autorización para negociar con la sangre de mi hija.
Usted que fue tan cobarde el pasado día 28 de junio de no querer mirarme a los ojos en el Congreso de los Diputados, usted que dio las ordenes oportunas para impedir que accediéramos a las proximidades del recinto con una corona de flores, humillándonos y tratándonos como si fuésemos delincuentes, usted no conseguirá silenciar mi voz.
En su anuncio de negociación, tan esperado por la banda terrorista ETA, usted nombra a las víctimas del terrorismo, a su memoria, a su dignidad y a su honor. Casualmente siempre olvida usted mencionar la palabra “justicia”. En los dos años y medio que lleva en el poder, nunca le he escuchado mencionar esta palabra cuando se refiere a las víctimas. Justicia es lo que espero conseguir contra los miserables que asesinaron a mi hija, aunque pacte usted con ellos o con el mismísimo demonio …
Por último le rogaría que no hable usted tan alegremente del dolor de las personas que hemos sufrido un atentado terrorista. A mí, como madre de Silvia, me ha demostrado que no le importa lo más mínimo el asesinato de una niña inocente. Sr. Zapatero, desgraciadamente para mí, todos los días 4 de agosto que me queden por vivir tengo que recordar que, ese fatídico día mi hija fue brutalmente asesinada.
En mi memoria quedará, que mientras usted celebra alegremente su cumpleaños ese día, en unión de sus dos hijas y de su esposa; a mi hija, con seis añitos no le permitieron cumplir ninguno más esos individuos con lo que usted ahora negocia. A Ella y a todas las personas que fueron asesinadas les va a tener que agradecer su continuidad en el gobierno. No me queda la menor duda de que esas ansías de poder es lo que le lleva a usted a traicionar la memoria de las víctimas inocentes.
Señor Zapatero, “NEGOCIACION EN MI NOMBRE NO”.
Toñy Santiago - Alicante
Carta al Sr. Rodríguez Zapatero
Cartas al director - Libertad Digital:
Quiero dirigirme a ustedes, ya que siento la necesidad de contar y transmitir a aquellas personas de bien, que puedan o quieran leer este artículo, como me siento en estos tristes momentos que estamos viviendo en nuestro país.
Soy Toñi Santiago, madre de Silvia, asesinada en Santa Pola (Alicante) el día 4 de agosto de 2002 por la banda terrorista ETA.
Sr. Zapatero, quiero que sepa que con su cobardía, con su desvergüenza, con su indignidad, con su maldito talante, con su pacto con los etarras, con su declaración del día 29 de junio para iniciar el proceso de dialogo, usted, transcurridos casi cuatro años, ha vuelto a asesinar a Silvia.
Usted sólo ha conseguido que los sentimientos que tuve que vivir aquella tarde del atentado, vuelvan a resurgir hoy en mí. Sentimientos que todavía trato de canalizar, después de casi tres años de ayuda psicológica y de un tratamiento médico contra la ansiedad.
Con su gestión en la política antiterrorista, ha conseguido que tenga el mismo desprecio por usted que siento por los asesinos de mi hija, de sus colaboradores y de quienes aplauden y festejan los atentados y que, para mí, son tan asesinos como aquellos que colocaron el coche bomba, cargado con 50 kgs. de explosivo, debajo
Quiero dirigirme a ustedes, ya que siento la necesidad de contar y transmitir a aquellas personas de bien, que puedan o quieran leer este artículo, como me siento en estos tristes momentos que estamos viviendo en nuestro país.
Soy Toñi Santiago, madre de Silvia, asesinada en Santa Pola (Alicante) el día 4 de agosto de 2002 por la banda terrorista ETA.
Sr. Zapatero, quiero que sepa que con su cobardía, con su desvergüenza, con su indignidad, con su maldito talante, con su pacto con los etarras, con su declaración del día 29 de junio para iniciar el proceso de dialogo, usted, transcurridos casi cuatro años, ha vuelto a asesinar a Silvia.
Usted sólo ha conseguido que los sentimientos que tuve que vivir aquella tarde del atentado, vuelvan a resurgir hoy en mí. Sentimientos que todavía trato de canalizar, después de casi tres años de ayuda psicológica y de un tratamiento médico contra la ansiedad.
Con su gestión en la política antiterrorista, ha conseguido que tenga el mismo desprecio por usted que siento por los asesinos de mi hija, de sus colaboradores y de quienes aplauden y festejan los atentados y que, para mí, son tan asesinos como aquellos que colocaron el coche bomba, cargado con 50 kgs. de explosivo, debajo
sábado, julio 01, 2006
Lo que hacen los nazis
ABC.es: Por JUAN MANUEL DE PRADA.
El ascenso al poder del partido nazi en Alemania se produce cuando Ratzinger es todavía un niño; las consecuencias se notarán enseguida en la reforma educativa que impulsan los nuevos gobernantes. Antes de dicha reforma, nos cuenta Ratzinger, «el latín era la asignatura base de toda la enseñanza escolar y se estudiaba con gran severidad y rigor»; en el nuevo modelo impulsado por los jerarcas nazis, «desapareció por completo la enseñanza del griego, el latín quedó considerablemente reducido y adquirieron gran relieve las ciencias naturales». Ratzinger, que acababa de ingresar en el instituto de Traunstein, aún llegó a estudiar el bachillerato conforme a los planes antiguos; pero muchos profesores de griego y latín fueron expulsados del instituto, por no mostrarse demasiado entusiastas con las consignas de los nuevos patronos. «Rememorando aquellos años de estudio -prosigue Ratzinger-, encuentro que la formación cultural basada en el espíritu de la antigüedad griega y latina creaba una actitud espiritual que se oponía a la seducción ejercida por la ideología totalitaria». Quizá la falta de esa formación cultural explique la risueña mansedumbre con que las nuevas generaciones acatan el pienso ideológico que se les administra desde el poder.
Otra disciplina que el nacionalsocialismo no tardó en desterrar de las aulas fue la religión católica. La narración que nos ofrece Ratzinger del paulatino desalojo de la religión en la Alemania de los años treinta y su sustitución por una religión de Estado disfrazada de educación ciudadana bien podría servir para describir el estado de la situación en España, setenta años después. «Al principio -observa Ratzinger-, parecía que esto (la enseñanza de la religión) podía ser garantizado por el Concordato, pero bien pronto se pudo comprobar que para los nuevos patrones la fidelidad a los convenios no contaba para nada. Primero se produjo la lucha contra la escuela confesional: hacía falta liquidar el todavía existente vínculo entre Iglesia y escuela y que el fundamento espiritual de esta última no fuera la fe cristiana, sino la ideología del Führer. Los obispos llevaron a cabo con dureza la lucha en defensa de la escuela confesional, la lucha por la observancia del Concordato: han quedado muy grabadas en mi memoria las cartas pastorales sobre este asunto que el párroco leía durante las celebraciones dominicales. Ya entonces empecé a darme cuenta de que con la lucha en defensa de las instituciones desconocían en parte la realidad. Porque, en efecto, la sola garantía institucional no sirve para nada, si no existen las personas que la sostengan con sus propias convicciones». Por supuesto, a la vez que los jerarcas nazis se dedicaban a conculcar de facto el Concordato, pisoteando las garantías institucionales de la Iglesia, se aumentaron las horas lectivas dedicadas al deporte. «Esta circunstancia llegó a ser para mí un verdadero suplicio -comenta Ratzinger, con pudorosa ironía-, ya que no estoy lo que se dice especialmente dotado para el deporte».
No es preciso forzar la memoria para recordar a cierto político autóctono que, en plena campaña electoral, formuló un eslogan que postulaba un modelo escolar calcadito del que propugnaban los nazis: «Más educación física y menos religión». Quizá alguna de las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan sepa ya su nombre.
El ascenso al poder del partido nazi en Alemania se produce cuando Ratzinger es todavía un niño; las consecuencias se notarán enseguida en la reforma educativa que impulsan los nuevos gobernantes. Antes de dicha reforma, nos cuenta Ratzinger, «el latín era la asignatura base de toda la enseñanza escolar y se estudiaba con gran severidad y rigor»; en el nuevo modelo impulsado por los jerarcas nazis, «desapareció por completo la enseñanza del griego, el latín quedó considerablemente reducido y adquirieron gran relieve las ciencias naturales». Ratzinger, que acababa de ingresar en el instituto de Traunstein, aún llegó a estudiar el bachillerato conforme a los planes antiguos; pero muchos profesores de griego y latín fueron expulsados del instituto, por no mostrarse demasiado entusiastas con las consignas de los nuevos patronos. «Rememorando aquellos años de estudio -prosigue Ratzinger-, encuentro que la formación cultural basada en el espíritu de la antigüedad griega y latina creaba una actitud espiritual que se oponía a la seducción ejercida por la ideología totalitaria». Quizá la falta de esa formación cultural explique la risueña mansedumbre con que las nuevas generaciones acatan el pienso ideológico que se les administra desde el poder.
Otra disciplina que el nacionalsocialismo no tardó en desterrar de las aulas fue la religión católica. La narración que nos ofrece Ratzinger del paulatino desalojo de la religión en la Alemania de los años treinta y su sustitución por una religión de Estado disfrazada de educación ciudadana bien podría servir para describir el estado de la situación en España, setenta años después. «Al principio -observa Ratzinger-, parecía que esto (la enseñanza de la religión) podía ser garantizado por el Concordato, pero bien pronto se pudo comprobar que para los nuevos patrones la fidelidad a los convenios no contaba para nada. Primero se produjo la lucha contra la escuela confesional: hacía falta liquidar el todavía existente vínculo entre Iglesia y escuela y que el fundamento espiritual de esta última no fuera la fe cristiana, sino la ideología del Führer. Los obispos llevaron a cabo con dureza la lucha en defensa de la escuela confesional, la lucha por la observancia del Concordato: han quedado muy grabadas en mi memoria las cartas pastorales sobre este asunto que el párroco leía durante las celebraciones dominicales. Ya entonces empecé a darme cuenta de que con la lucha en defensa de las instituciones desconocían en parte la realidad. Porque, en efecto, la sola garantía institucional no sirve para nada, si no existen las personas que la sostengan con sus propias convicciones». Por supuesto, a la vez que los jerarcas nazis se dedicaban a conculcar de facto el Concordato, pisoteando las garantías institucionales de la Iglesia, se aumentaron las horas lectivas dedicadas al deporte. «Esta circunstancia llegó a ser para mí un verdadero suplicio -comenta Ratzinger, con pudorosa ironía-, ya que no estoy lo que se dice especialmente dotado para el deporte».
No es preciso forzar la memoria para recordar a cierto político autóctono que, en plena campaña electoral, formuló un eslogan que postulaba un modelo escolar calcadito del que propugnaban los nazis: «Más educación física y menos religión». Quizá alguna de las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan sepa ya su nombre.
Las mentiras de la “Salud Reproductiva”
Desde Ginebra, la OMS y y el Fondo para la Población de la ONU diseñan las estrategias de actuación en todo el mundo. Lo que hay detrás de todo, se analiza en este excelente artículo.
Cifras del fracaso
A pesar de la presión sobre los gobiernos y las ingentes sumas de dinero invertidas para imponer las llamadas políticas de "sexo seguro y educación sexual", la OMS estima que anualmente se producen 340 millones de nuevos casos de enfermedades de trasmisión sexual, como la clamidia y la gonorrea. La edad de los nuevos infectados oscila entre los 15 a los 49 años.
Según la OMS "los jóvenes son particularmente vulnerables". Entre los "adolescentes sexualmente activos entre los 10 a 19 años" aumentan los embarazos inesperados, los abortos inseguros y la violencia sexual -lógicas consecuencias de la animalización del sexo-. "Una gran proporción de los 4.1 millones de nuevas infecciones de HIV-SIDA, ocurren entre los 15 a 24 años", declaró la OMS que también reconoció que 490.000 mujeres al año se contagian del virus del papiloma humano (siglas en inglés; HPU), que está íntimamente asociado con el cáncer cervical.
El Fondo para la Población repitió su cantinela: "anualmente se estima que 529.000 mujeres mueren en el mundo por causas relacionadas por el embarazo y el pauperio, la mayoría de ellas en los países en desarrollo", para justificar su empeño a favor del "aborto seguro".
Profundizar el fracaso
La decisión del encuentro de expertos fue la esperable: "mejorar" los servicios de salud reproductiva (aborto encubierto), extender la educación sexual, insistir en el "sexo seguro" en base a la divulgación del preservativo e impulsar todas las otras las medidas que ya han fracasado. La OMS, el PNUD, el FNUAP, el Banco Mundial, etc. se proponen estimularlas a través de la aplicación de la Estrategia Global de Salud Reproductiva incorporada oficialmente a todas las políticas de la Organización Mundial de la Salud por resolucion de su 57ª Asamblea Mundial. Esas políticas incluyen todos los acuerdos internacionales de salud y las Metas del Milenio para el Desarrollo, que involucran a todo el sistema de Naciones Unidas.
Es prioritaria la salud reproductiva
A modo de ejemplo, Antonio Pagés Piñeiro, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Argentina, declaraba en Córdoba, "sigue constituyendo una prioridad la salud de la mujer, particularmente la salud reproductiva (...) Se deben incorporar contenidos educativos desde edades tempranas de la vida" y como no podía ser menos Piñeiro recalcó que dentro de ese marco es prioritario también evitar "la violencia contra la mujer". Recordemos que violencia contra la mujer es el nuevo nombre del aborto, ya que la ONU considera que constituye una agresión contra ella cualquier límite -legal, familiar, social- a su autonomía reproductiva, es decir el pseudo derecho a elegir -aborto, anticoncepción, esterilización- (vid. La Voz del Interior, 15-06-06). Recordemos que la OPS está dirigida por la médica abortista argentina Mirta Roses Periago (vid. NG 528, 534, 701, 746).
De castidad: ni hablar
Priscilla Smith, representante del Centro para los Derechos Reproductivos (Center for Reproductive Rights), una de las ONG's del sistema de la ONU que actúa con más eficacia para imponer el llamado derecho al aborto en Iberoamérica, arremetió en marzo pasado, contra Estados Unidos en la última reunión de la Comisión de Derechos Humanos. En la desaparecida Comisión, que ha sido sustituida por el Consejo de Derechos Humanos, Smith declaró que los programas de educación sexual norteamericanos que promueven la abstinencia aumentan el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual. "Los Estados Unidos exportan estos programas dañinos a países como Uganda, con una alta tasa HIV-SIDA", afirmó. Lo cierto es, sin embargo, que gracias a estos programas, ese país pasó de una tasa de infección del 15% en 1991 al 4% registrado al final de 2003.
Cifras del fracaso
A pesar de la presión sobre los gobiernos y las ingentes sumas de dinero invertidas para imponer las llamadas políticas de "sexo seguro y educación sexual", la OMS estima que anualmente se producen 340 millones de nuevos casos de enfermedades de trasmisión sexual, como la clamidia y la gonorrea. La edad de los nuevos infectados oscila entre los 15 a los 49 años.
Según la OMS "los jóvenes son particularmente vulnerables". Entre los "adolescentes sexualmente activos entre los 10 a 19 años" aumentan los embarazos inesperados, los abortos inseguros y la violencia sexual -lógicas consecuencias de la animalización del sexo-. "Una gran proporción de los 4.1 millones de nuevas infecciones de HIV-SIDA, ocurren entre los 15 a 24 años", declaró la OMS que también reconoció que 490.000 mujeres al año se contagian del virus del papiloma humano (siglas en inglés; HPU), que está íntimamente asociado con el cáncer cervical.
El Fondo para la Población repitió su cantinela: "anualmente se estima que 529.000 mujeres mueren en el mundo por causas relacionadas por el embarazo y el pauperio, la mayoría de ellas en los países en desarrollo", para justificar su empeño a favor del "aborto seguro".
Profundizar el fracaso
La decisión del encuentro de expertos fue la esperable: "mejorar" los servicios de salud reproductiva (aborto encubierto), extender la educación sexual, insistir en el "sexo seguro" en base a la divulgación del preservativo e impulsar todas las otras las medidas que ya han fracasado. La OMS, el PNUD, el FNUAP, el Banco Mundial, etc. se proponen estimularlas a través de la aplicación de la Estrategia Global de Salud Reproductiva incorporada oficialmente a todas las políticas de la Organización Mundial de la Salud por resolucion de su 57ª Asamblea Mundial. Esas políticas incluyen todos los acuerdos internacionales de salud y las Metas del Milenio para el Desarrollo, que involucran a todo el sistema de Naciones Unidas.
Es prioritaria la salud reproductiva
A modo de ejemplo, Antonio Pagés Piñeiro, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Argentina, declaraba en Córdoba, "sigue constituyendo una prioridad la salud de la mujer, particularmente la salud reproductiva (...) Se deben incorporar contenidos educativos desde edades tempranas de la vida" y como no podía ser menos Piñeiro recalcó que dentro de ese marco es prioritario también evitar "la violencia contra la mujer". Recordemos que violencia contra la mujer es el nuevo nombre del aborto, ya que la ONU considera que constituye una agresión contra ella cualquier límite -legal, familiar, social- a su autonomía reproductiva, es decir el pseudo derecho a elegir -aborto, anticoncepción, esterilización- (vid. La Voz del Interior, 15-06-06). Recordemos que la OPS está dirigida por la médica abortista argentina Mirta Roses Periago (vid. NG 528, 534, 701, 746).
De castidad: ni hablar
Priscilla Smith, representante del Centro para los Derechos Reproductivos (Center for Reproductive Rights), una de las ONG's del sistema de la ONU que actúa con más eficacia para imponer el llamado derecho al aborto en Iberoamérica, arremetió en marzo pasado, contra Estados Unidos en la última reunión de la Comisión de Derechos Humanos. En la desaparecida Comisión, que ha sido sustituida por el Consejo de Derechos Humanos, Smith declaró que los programas de educación sexual norteamericanos que promueven la abstinencia aumentan el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual. "Los Estados Unidos exportan estos programas dañinos a países como Uganda, con una alta tasa HIV-SIDA", afirmó. Lo cierto es, sin embargo, que gracias a estos programas, ese país pasó de una tasa de infección del 15% en 1991 al 4% registrado al final de 2003.
El presidente del odio, la cobardía y la traición
Alberto Recarte - El presidente del odio, la cobardía y la traición - Libertad Digital
El presidente del Gobierno es un traidor. No respeta la Constitución, las leyes, ni los acuerdos básicos que nos permitieron hacer una transición democrática modélica, imitada en todo el mundo que salía del autoritarismo o de las dictaduras marxistas.
El presidente del Gobierno es un mentiroso. No respeta siquiera sus propios compromisos y declaraciones. Ni comunicación previa al PP, ni debate y comunicación parlamentaria, ni cumplimiento de las condiciones que él mismo puso a ETA-Batasuna.
El presidente del Gobierno es un cobarde. En los momentos clave se esconde del debate político, habla sólo ante periodistas y no permite preguntas a las que le resultaría difícil responder.
El presidente del Gobierno añora los enfrentamientos guerracivilistas. No persigue el acuerdo y el diálogo con todos. Busca el enfrentamiento con una media España que había desaparecido, como la otra media, en la transición.
El presidente del Gobierno no busca la paz. Prefiere intentar ganar un enfrentamiento civil, donde él se sitúa con el entramado ETA-Batasuna y contra las víctimas, el PP y los españoles que no se sienten nacionalistas.
El presidente del Gobierno odia España. La unidad política española le parece tan negativa como nuestras tradiciones. Prefiere una confederación, que dé paso a la independencia de las regiones, como el País Vasco, en las que los nacionalistas se han enquistado en las instituciones democráticas para imponer un modelo totalitario, intervencionista y antiespañol.
El presidente del Gobierno no comete errores. El presidente del Gobierno actúa por resentimiento y por interés, creyendo que la rendición ante ETA, disfrazada de acuerdo de paz, le permitirá ganar las próximas elecciones.
Pero los españoles no le van a perdonar. Y lo veremos tanto en las próximas elecciones generales como en las anteriores, autonómicas y locales, en las que sea posible que los ciudadanos elijan, con libertad, sin ser agredidos ni coaccionados por iniciativa del Gobierno del PSOE de Rodríguez Zapatero, al partido político que quieren que les represente en los distintos parlamentos para revisar la actual política de ruptura y enfrentamientos.
El presidente del Gobierno es un traidor. No respeta la Constitución, las leyes, ni los acuerdos básicos que nos permitieron hacer una transición democrática modélica, imitada en todo el mundo que salía del autoritarismo o de las dictaduras marxistas.
El presidente del Gobierno es un mentiroso. No respeta siquiera sus propios compromisos y declaraciones. Ni comunicación previa al PP, ni debate y comunicación parlamentaria, ni cumplimiento de las condiciones que él mismo puso a ETA-Batasuna.
El presidente del Gobierno es un cobarde. En los momentos clave se esconde del debate político, habla sólo ante periodistas y no permite preguntas a las que le resultaría difícil responder.
El presidente del Gobierno añora los enfrentamientos guerracivilistas. No persigue el acuerdo y el diálogo con todos. Busca el enfrentamiento con una media España que había desaparecido, como la otra media, en la transición.
El presidente del Gobierno no busca la paz. Prefiere intentar ganar un enfrentamiento civil, donde él se sitúa con el entramado ETA-Batasuna y contra las víctimas, el PP y los españoles que no se sienten nacionalistas.
El presidente del Gobierno odia España. La unidad política española le parece tan negativa como nuestras tradiciones. Prefiere una confederación, que dé paso a la independencia de las regiones, como el País Vasco, en las que los nacionalistas se han enquistado en las instituciones democráticas para imponer un modelo totalitario, intervencionista y antiespañol.
El presidente del Gobierno no comete errores. El presidente del Gobierno actúa por resentimiento y por interés, creyendo que la rendición ante ETA, disfrazada de acuerdo de paz, le permitirá ganar las próximas elecciones.
Pero los españoles no le van a perdonar. Y lo veremos tanto en las próximas elecciones generales como en las anteriores, autonómicas y locales, en las que sea posible que los ciudadanos elijan, con libertad, sin ser agredidos ni coaccionados por iniciativa del Gobierno del PSOE de Rodríguez Zapatero, al partido político que quieren que les represente en los distintos parlamentos para revisar la actual política de ruptura y enfrentamientos.
Más feminicidios que nunca: No se combate la ruptura, causa profunda de las agresiones
Más feminicidios que nunca: No se combate la ruptura, causa profunda de las agresiones
Las tres principales causas
Por otra parte, tal como señala Una aportación al Estudio de las Causas del Feminicidio de Pareja, informe elaborado por el Instituto de Estudios del Capital Social (INCAS), del Centro de Investigación y Desarrollo Empresarial (CIDE) de la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona, las principales causas del feminicidio en España son tres: las parejas de hecho, la desestructuración social y la ruptura del vínculo, origen central del feminicidio.
El principal caldo de cultivo de esta lacra social, la ruptura del vínculo, tiene un común denominador: son situaciones sociales en las que la mujer se siente absolutamente frágil y desprotegida, y se da principalmente en las parejas de hecho y en la inmigración desestructurada.
Por lo que respecta a las parejas de hecho, las cifras estadísticas que refleja el estudio del INCAS es concluyente: Mientras que en 2005 los feminicidios por cada cien mil parejas de hecho fueron de 3 mujeres asesinadas, en el caso de matrimonios se sitúa en 0,26 por cada cien mil vínculos, es decir, diez veces más en el primer tipo de relación.
En cuanto a la desestructuración social, quizás convendría más hablar de inmigración, tal como indica el estudio de Abat Oliba: “En realidad, ateniéndonos a los datos estrictos, deberíamos hablar de inmigración, es decir, hay un elevado número de mujeres inmigradas en los casos de feminicidio”, dice el informe.
Ruptura, eje central de violencia
Por último, el estudio de Abat Oliba concluye que “la ruptura del vínculo es la causa central del feminicidio. Las muertes tienden a producirse justo antes –ya anunciada-, durante, o tras la ruptura”. El informe destaca “la estrecha relación que existe entre ruptura, pareja de hecho y homicidio”.
“Dado que las parejas de hecho presentan una duración menor que la de los matrimonios y una mayor frecuencia de cambio de compañero, las rupturas también son más frecuentes”, dice el estudio, que también insiste en que “a un vínculo débil –la pareja de hecho- se le une una causa de conflicto, la ruptura, que constituyen dos factores de riesgo”.
Las tres principales causas
Por otra parte, tal como señala Una aportación al Estudio de las Causas del Feminicidio de Pareja, informe elaborado por el Instituto de Estudios del Capital Social (INCAS), del Centro de Investigación y Desarrollo Empresarial (CIDE) de la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona, las principales causas del feminicidio en España son tres: las parejas de hecho, la desestructuración social y la ruptura del vínculo, origen central del feminicidio.
El principal caldo de cultivo de esta lacra social, la ruptura del vínculo, tiene un común denominador: son situaciones sociales en las que la mujer se siente absolutamente frágil y desprotegida, y se da principalmente en las parejas de hecho y en la inmigración desestructurada.
Por lo que respecta a las parejas de hecho, las cifras estadísticas que refleja el estudio del INCAS es concluyente: Mientras que en 2005 los feminicidios por cada cien mil parejas de hecho fueron de 3 mujeres asesinadas, en el caso de matrimonios se sitúa en 0,26 por cada cien mil vínculos, es decir, diez veces más en el primer tipo de relación.
En cuanto a la desestructuración social, quizás convendría más hablar de inmigración, tal como indica el estudio de Abat Oliba: “En realidad, ateniéndonos a los datos estrictos, deberíamos hablar de inmigración, es decir, hay un elevado número de mujeres inmigradas en los casos de feminicidio”, dice el informe.
Ruptura, eje central de violencia
Por último, el estudio de Abat Oliba concluye que “la ruptura del vínculo es la causa central del feminicidio. Las muertes tienden a producirse justo antes –ya anunciada-, durante, o tras la ruptura”. El informe destaca “la estrecha relación que existe entre ruptura, pareja de hecho y homicidio”.
“Dado que las parejas de hecho presentan una duración menor que la de los matrimonios y una mayor frecuencia de cambio de compañero, las rupturas también son más frecuentes”, dice el estudio, que también insiste en que “a un vínculo débil –la pareja de hecho- se le une una causa de conflicto, la ruptura, que constituyen dos factores de riesgo”.
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