El país donde estaba prohibido nacer, una crónica en el año 2107
Había un país donde, a pesar de tener condenada su riqueza futura por la falta de nacimientos, estaba prohibido nacer. Se llamaba España y su población autóctona quedó prácticamente extinguida en la segunda mitad del siglo XXI. No fue ninguna sorpresa porque la inercia del movimiento demográfico es muy grande. Fue la noticia de una extinción anticipada, pero se empecinaron en pelearse por muchos motivos, aunque olvidaron el fundamental: sin niños no hay paraíso, tampoco en la tierra.
Los españoles tenían una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo. Se situaba en torno al 1,1, cuando para mantener la población equilibrada se necesitaba casi el doble, el 2,1. Durante una temporada se engañaron estadísticamente –hecho bastante frecuente- porque una fuerte oleada inmigratoria, que se detuvo primero por la crisis y después por los largos años de estancamiento económico, les inducía a creer que había rebrotado algo la natalidad aunque el conjunto de autóctonas más las venidas de fuera estaba en el 1,4. En realidad, las inmigrantes latinoamericanas y especialmente musulmanas que tenían muchos hijos eran quienes habían empujado un alza insuficiente y transitoria.
En esta caída de la natalidad influían muchos factores: la tardía edad en que se casaban, el trabajo de la mujer fuera de casa y la persecución empresarial que sufrían las embarazadas, la ausencia de una legislación integral favorable a la maternidad, y también el descenso de la práctica religiosa.
En el grupo de población de mujeres agnósticas y ateas los hijos no llegaban ni a un hijo por cada mujer fértil, el 0,9; mientras que las católicas practicantes, sin alcanzar todavía al objetivo del equilibrio demográfico, estaban más cerca. Era extraño que el país con mayor problema demográfico de Europa fuera el que menos recursos aportaba –y además con diferencia- para ayudar a las familias con hijos. La legislación era tan salvaje que una mujer embarazada, soltera o casada, sin recursos económicos que deseara tener a su hijo no podía acogerse a ninguna ayuda pública (en algún territorio como el llamado Comunidad Valenciana parece que si existían algunos apoyos). Por el contrario, el aborto les salía casi gratuito en una clínica privada y gratis total en la sanidad pública. Todo estaba pensado para evitar los nacimientos.
Los políticos y técnicos sabían que la caída de la población a plazo fijo comportaba el hundimiento del PIB. La Societe General, una entidad financiera nada sospechosa de filantropía, en un estudio realizado a principios del siglo XXI, determinó que en el 2040 los españoles serían un 27% más pobres que en el 2005 debido a su baja natalidad. A los gobernantes de aquel tiempo, la ahora vituperada generación Zapatero, el 'arrasador', y a los grandes líderes sociales empresariales y mediáticos, no parecía importarles este tipo de datos. También sabían que la base del estado del bienestar, el sistema público de pensiones era insostenible, precisamente por la misma causa de falta de niños, asunto que empeoró con la aguda crisis que vivieron en el período 2008-2010, y el estancamiento que la siguió. La quiebra de la llamada Seguridad Social se anticipó una decena de años. El resultado condenaba a la gente joven a un futuro de pobreza, ausencia de seguridad económica y a pagar la deuda elevadísima generada por sus padres y abuelos. Pero lo más curioso del caso es que una mayoría de estos mismos jóvenes condenados de antemano a vivir muy mal, aplaudían las medidas que les condenaban.
El aborto se fue convirtiendo en un factor determinante en la caída demográfica a inicios del siglo XXI, representando ya uno de cada cinco nacimientos. A inicios de la segunda década, la cifra ya representaba uno de cada cuatro, y después ya era uno de cada tres. Fue una hecatombe provocada y deseada.
La mala ley
La situación empeoró con una ley que permitía abortar con total libertad en cualquier momento del embarazo, con diversos artilugios legales. Lo peor de la anterior situación, el fraude sistemático que cometían las clínicas privadas, se legalizó. España era el único país de Occidente donde se despenalizó totalmente el aborto y se implantó, como en los años 30 en otros lugares de Europa de ingrato recuerdo y después en la Alemania nazi, la práctica sistemática del aborto eugenésico. Se dedicaron más recursos públicos para que abortar fuera gratuito y siguieron sin dedicar ni un euro adicional a ayudar a las familias que querían tener hijos.
También se implantó a partir de los 11 años la llamada educación sexual, que en realidad consistía en explicarles como convertir la relación sexual en un deporte de contacto y que abortar no era nada. Una de las ideólogas del régimen, según textos recogidos, era una intelectual con un gran conocimiento del arte andaluz, y de unas llamadas 'cajas de ahorro' que debía ser un adminículo que no ha dejado huella, donde por lo visto ocupó lugares de magna importancia, bajo el titulo de 'becaria'. Todo según los fragmentos de textos oficiales. Esta gran pensadora definió la importancia del aborto. “Es como ponerse tetas”. Se llamaba líder Bibiana Aído, y su escultura y culto fue pasado a fuego en el periodo de la 'Gran Devastación'. Con este bagaje se enfocó la educación sexual de niños y niñas, complementada por la introducción a la teoría del género, que consistía en enseñarles a que aprendieran a saber si eran niños, niñas o qué. También les contaban cuentos donde el príncipe besaba a otro príncipe dormido, éste se despertaba, se casaban y eran felices.
Asimismo, se introdujo como obligatorio en la medicina, el estudio y práctica del aborto. Quien no se hubiera familiarizado y lo hubiera practicado se quedaba sin el título de médico. La objeción de conciencia, que la Constitución de entonces reconocía, se limitaba al máximo, de manera que el anestesista, por ejemplo, no podía objetar, sólo el médico o la enfermera, y estos pasaban a engrosar un registro público de objetores. Ahí se acababa su carrera profesional en la sanidad pública.
Lo más curioso de la historia de esta extraña sociedad es que sus jueces magnos se habían reunido años antes en un foro llamado Tribunal Constitucional estableciendo que el nasciturus era un bien jurídico protegido, que el Estado debía de velar por su protección y que los derechos de la madre no podían imponerse al de la vida del hijo. Seguramente deben faltar otras sentencias de los augures judiciales porque si no no se explica como podían hacer una ley tan contraria a lo establecido por los magistrados máximos.
Se invirtieron cientos de millones de euros en anticonceptivos de todo tipo, incluidos los abortivos, que se repartieron a espuertas sin ningún tipo de control médico. El resultado sobre la salud de las mujeres fue trágico. Un 15% de la población femenina fue víctima de anomalías graves; otro 40% sufrió de síndrome post-aborto, una forma específica de síndrome traumático; y un 15% arrastró graves problemas de salud mental a lo largo de su vida. Todo esto estimuló todavía más la idea de que lo bueno era no tener hijos.
Se observó que en relación a sus madres la esperanza de vida disminuyó, y en relación a sus abuelas se estancó. Claro que también influyó que las mujeres en España, según la llamada OCDE en su estudio 2009, se emborrachaban (sic) y fumaban más que los hombres. Era otra especificidad española.
El primer grupo cultural en extinguirse fue uno que ya era pequeño a inicios del 2000, el llamado Pueblo Vasco. Es curioso, porque a pesar de su debilidad demográfica fueron muy empecinados en mantener su especificidad, pero el aborto y la baja natalidad por otras causas los dejaron reducidos a la mínima expresión en el año 2030, algunos caseríos de interesantes caracteres antropológicos. Lo que investigan los historiadores es el por qué sus diputados en el parlamento, los que se llamaban PNV, votaron en bloque a favor de la ley que prohibía nacer, que se aprobó en el año VI de la era Zapatero, es decir en 2010, llamada Ley Orgánica sobre Salud Reproductiva y muchas cosas más. En algunos textos se dice que fue a cambio de un plato de lentejas, pero no queda claro el significado de tal expresión ¿cómo podían cambiar lentejas por la continuidad de su propio pueblo quienes se decían únicos defensores del mismo?
Los catalanes, que eran más, prolongaron un poco su presencia demográfica, pero culturalmente se puede decir que dejaron de existir en el 2025. La nueva cultura surgió de los grandes grupos latinoamericanos, rumanos y, con un papel cada vez más hegemónico, los musulmanes. De la lengua catalana quedaban vestigios hablados por la población mayor de 65 años, que utilizaba continuamente la expresión 'Renaixença' para referirse a un pasado quizás mítico que surgió en el siglo XIX. Pero lo acaecido en los tiempos de la Gran Desolación, especialmente dura en los campos cataláunicos, ha destruido la mayoría de documentos históricos.
Ninguno de los grandes hombres de la sociedad española, los más ricos y poderosos que eran amos de cosas que se llamaban CEOE, Banco de Santander, BBVA, la élite económica, nunca levantó la voz ante la ley que impedía nacer. Algunos historiadores lo consideran lógico porque dicen que tales ilustres patricios nunca contaban personas, sólo euros.
Año 47 después de la Gran Desolación y 2107 del Nacimiento de Jesucristo.
viernes, diciembre 11, 2009
Copenhague y el negocio del cambio climático. HENRY KAMEN
EN TODO momento los desastres han sido un buen negocio. Si hay alguien que lo duda sólo tiene que mirar las cifras de ventas de la nueva película 2012, que para deleite nuestro presenta una historia sobre la destrucción de toda la Humanidad. En la película cada centro político y religioso del mundo es destruido sin piedad alguna. Parece que las emociones humanas para prosperar requieren de algún desastre. Algo semejante ocurre con la historia del cambio climático.
En toda la prensa mundial -y, por supuesto, también en España- la noción de cambio climático ha sido presentada como una especie de 2012. Este mes, a medida que nos acercamos al clímax de la gran cumbre en Copenhague, donde los líderes mundiales tienen que decidir una política para con el fenómeno, la histeria ha llegado a proporciones atemorizantes. En España, se interpretan canciones como: La Tierra se calienta. Los hielos se derriten. Y no es ciencia ficción. Bien, tal vez no sea ciencia ficción, pero por supuesto es ficción, creada a propósito por gente desinformada. Cuando este verano se remontaron las temperaturas, un destacado periódico de Madrid afirmó que el cambio climático había golpeado España. No explicaba por qué el cambio no había alcanzado el norte de Europa, donde las temperaturas seguían frías.
Y ya que es una historia de desastre, hay que sacarle beneficio. Abran cualquier periódico y verán anuncios de productos para protegernos contra el cambio climático, como si el cambio climático fuera la gripe A. Por toda España, las instituciones que necesitan hacer dinero están ofreciendo cursos sobre cambio climático. Tengo ante mí un anuncio de una institución que está ofreciendo diplomas para crear «expertos en cambio climático». Uno a bien seguro se pregunta: ¿y estos expertos qué capacidades tendrán cuando el cambio finalmente llegue?
Estas instituciones necesitadas de dinero están explotando al Gobierno para financiar cursos sobre el cambio. Esto por supuesto también es verdad para otros países. El cambio climático es una de las industrias más prósperas de hoy en día. Si alguien lo duda, deberían considerar la carrera del ex vicepresidente Al Gore, quien se ha convertido en el primer súperbillonario del cambio climático, con propiedades personales que pasan de once cifras de dólares. Solo en octubre, una de sus compañías en California consiguió un contrato valorado en 560 millones de dólares para construir dispositivos ahorradores de energía. El cambio climático es por supuesto un muy buen negocio.
No es de sorprender que nos aseguren cada día que el cambio climático realmente existe. ¿Pero ya está aquí el desastre? ¿Podemos creer un informe respaldado por el anterior Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, alegando que «cada año el cambio climático representa más de 300.000 personas muertas, 325 millones de personas gravemente afectadas, pérdidas económicas de 125 mil millones de dólares»? La verdad es que hay suficiente incertidumbre sobre el alcance del cambio climático como para permitirnos dudar. Hay una gran variedad de opiniones entre los científicos, como siempre ha ocurrido con tales asuntos en las últimas décadas. Por cada artículo publicado sobre un desastre latente, hay otros sobre la falsedad de las alarmas. La prensa a menudo quiere desastres, porque vive del sensacionalismo. En una entrevista reciente en el Reino Unido, el jefe del Centro Internacional de Investigación del Ártico, Syun-Ichi Akasofu, afirmó: «El Ártico siempre se ha expandido y contraído. Pero la prensa siempre viene aquí y nos pregunta: ¿Dirá algo sobre el desastre invernadero? Y yo digo: no hay desastre».
Hace poco en la revista Science, un científico argüía que las alarmas sobre el aumento del nivel del océano Atlántico eran falsas. La Coalición Nuevazelandesa de la Ciencia del Clima, que está formada por 13 científicos, afirma que la temperatura de Nueva Zelanda no es más alta ahora que lo fue en los años de 1800. Dicen que ha habido años calurosos y años fríos desde mediados de los años 1800, y que la temperatura ha experimentado un aumento anual casi imperceptible. Podemos así seguir citando muchos testimonios, que demuestran que hay suficientes diferencias de opinión, como para llegar a tener dudas, no necesariamente sobre el cambio sino sobre su grado y su significado.
La semana pasada, un informe en la revista Nature, citado en EL MUNDO, dijo que «aunque las consecuencias del cambio climático podrían llevar a pensar que atravesamos la época más cálida de los últimos milenios, la temperatura del Polo Sur fue alrededor de seis grados centígrados superior a la actual durante el último periodo cálido, que tuvo lugar hace 125.000 años». La larga «lista de científicos oponiéndose a la tendencia general de la valoración científica del calentamiento global», que se puede consultar (en inglés) en internet, debería motivar a cualquiera a detenerse a pensar. En EEUU, 31.000 científicos han puesto sus nombres en una declaración que está en desacuerdo con la ortodoxia oficial.
Sin embargo, como señala un científico en el Daily Telegraph de Londres, «los científicos están bajo una intensa presión para ajustarse al imperante paradigma del alarmismo climático si desean recibir fondos para su investigación». Esto significa que incluso los científicos se convierten en víctimas del negocio. Esta semana una serie de acontecimientos asombrosos han revelado cómo algunos científicos parecen estar retocando los resultados de sus investigaciones para coincidir con los puntos de vista de aquellos que les financian. Como informa el New York Times esta semana: «Cientos de e-mails privados y documentos robados de un servidor en una universidad británica han conducido a afirmar que científicos del clima conspiraban para exagerar la influencia humana en el cambio climático». Uno de ellos confiesa en uno de los e-mails: «De momento, lo que falta es el calentamiento global».
LA MAYORÍA de científicos están de acuerdo en que se ha producido un aumento de la concentración de CO2 en la atmosfera de la tierra, y que este aumento puede tener graves consecuencias. Pero no es tan fácil tratar el asunto con eficacia. Ese es el principal problema al que se enfrentan las naciones que estarán representadas en la conferencia de Copenhague. Haciéndole justicia, Obama se da cuenta de que la acción debe ser real y no ficticia. Durante la histórica visita a China en noviembre, tanto Barack Obama como el presidente de China, Hu Jintao, dejaron claro que no podrán alcanzar un acuerdo en Copenhague para reducir las emisiones de gases invernadero. EEUU y China son los dos mayores contaminadores. Sin ellos no es posible acuerdo alguno.
Sin embargo, habrá violentas protestas en Copenhague, dirigidas en contra de los Estados Unidos y China. Eso es porque la campaña por el control climático ha alcanzado ahora el nivel de una nueva religión apocalíptica. Al Gore se ve a sí mismo como un profeta de la nueva religión. Miles de otras personas, que han perdido la fe en el cristianismo y el marxismo, han abrazado con entusiasmo la nueva religión, y afirman que solo ellos pueden salvar el planeta. Descartan como irrelevantes las opiniones de los científicos. Hace algunos años, un destacado ecologista estadounidense afirmaba: «los científicos pueden no estar de acuerdo, pero podemos oír a la Madre Tierra, y está llorando». Este tipo de entusiasmo religioso no debería afectar el hecho de que cualquier cosa que se consiga en Copenhague, aunque sea pequeña, será un importante avance. Algunos países han ofrecido cifras optimistas para la posible reducción de la contaminación, pero no se pueden tomar las cifras en serio y lo único importante es que se está realizando un esfuerzo.
Más allá de Copenhague, por supuesto, hay todavía muchos temas concernientes a la supervivencia humana. Las exageraciones sobre el calentamiento global pueden por desgracia desviar la atención de tales temas, que atañen a otras formas de contaminación y degradación ambiental que todavía son vitales y no se pueden ignorar. La lista de problemas es en verdad larga, desde la deforestación al consumo de carne y la contaminación de los ríos y mares. El camino hacia delante será difícil, pero la contribución de aquellos que anhelan el desastre en el grado de la película 2012 solo servirá para impedir el progreso.
En toda la prensa mundial -y, por supuesto, también en España- la noción de cambio climático ha sido presentada como una especie de 2012. Este mes, a medida que nos acercamos al clímax de la gran cumbre en Copenhague, donde los líderes mundiales tienen que decidir una política para con el fenómeno, la histeria ha llegado a proporciones atemorizantes. En España, se interpretan canciones como: La Tierra se calienta. Los hielos se derriten. Y no es ciencia ficción. Bien, tal vez no sea ciencia ficción, pero por supuesto es ficción, creada a propósito por gente desinformada. Cuando este verano se remontaron las temperaturas, un destacado periódico de Madrid afirmó que el cambio climático había golpeado España. No explicaba por qué el cambio no había alcanzado el norte de Europa, donde las temperaturas seguían frías.
Y ya que es una historia de desastre, hay que sacarle beneficio. Abran cualquier periódico y verán anuncios de productos para protegernos contra el cambio climático, como si el cambio climático fuera la gripe A. Por toda España, las instituciones que necesitan hacer dinero están ofreciendo cursos sobre cambio climático. Tengo ante mí un anuncio de una institución que está ofreciendo diplomas para crear «expertos en cambio climático». Uno a bien seguro se pregunta: ¿y estos expertos qué capacidades tendrán cuando el cambio finalmente llegue?
Estas instituciones necesitadas de dinero están explotando al Gobierno para financiar cursos sobre el cambio. Esto por supuesto también es verdad para otros países. El cambio climático es una de las industrias más prósperas de hoy en día. Si alguien lo duda, deberían considerar la carrera del ex vicepresidente Al Gore, quien se ha convertido en el primer súperbillonario del cambio climático, con propiedades personales que pasan de once cifras de dólares. Solo en octubre, una de sus compañías en California consiguió un contrato valorado en 560 millones de dólares para construir dispositivos ahorradores de energía. El cambio climático es por supuesto un muy buen negocio.
No es de sorprender que nos aseguren cada día que el cambio climático realmente existe. ¿Pero ya está aquí el desastre? ¿Podemos creer un informe respaldado por el anterior Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, alegando que «cada año el cambio climático representa más de 300.000 personas muertas, 325 millones de personas gravemente afectadas, pérdidas económicas de 125 mil millones de dólares»? La verdad es que hay suficiente incertidumbre sobre el alcance del cambio climático como para permitirnos dudar. Hay una gran variedad de opiniones entre los científicos, como siempre ha ocurrido con tales asuntos en las últimas décadas. Por cada artículo publicado sobre un desastre latente, hay otros sobre la falsedad de las alarmas. La prensa a menudo quiere desastres, porque vive del sensacionalismo. En una entrevista reciente en el Reino Unido, el jefe del Centro Internacional de Investigación del Ártico, Syun-Ichi Akasofu, afirmó: «El Ártico siempre se ha expandido y contraído. Pero la prensa siempre viene aquí y nos pregunta: ¿Dirá algo sobre el desastre invernadero? Y yo digo: no hay desastre».
Hace poco en la revista Science, un científico argüía que las alarmas sobre el aumento del nivel del océano Atlántico eran falsas. La Coalición Nuevazelandesa de la Ciencia del Clima, que está formada por 13 científicos, afirma que la temperatura de Nueva Zelanda no es más alta ahora que lo fue en los años de 1800. Dicen que ha habido años calurosos y años fríos desde mediados de los años 1800, y que la temperatura ha experimentado un aumento anual casi imperceptible. Podemos así seguir citando muchos testimonios, que demuestran que hay suficientes diferencias de opinión, como para llegar a tener dudas, no necesariamente sobre el cambio sino sobre su grado y su significado.
La semana pasada, un informe en la revista Nature, citado en EL MUNDO, dijo que «aunque las consecuencias del cambio climático podrían llevar a pensar que atravesamos la época más cálida de los últimos milenios, la temperatura del Polo Sur fue alrededor de seis grados centígrados superior a la actual durante el último periodo cálido, que tuvo lugar hace 125.000 años». La larga «lista de científicos oponiéndose a la tendencia general de la valoración científica del calentamiento global», que se puede consultar (en inglés) en internet, debería motivar a cualquiera a detenerse a pensar. En EEUU, 31.000 científicos han puesto sus nombres en una declaración que está en desacuerdo con la ortodoxia oficial.
Sin embargo, como señala un científico en el Daily Telegraph de Londres, «los científicos están bajo una intensa presión para ajustarse al imperante paradigma del alarmismo climático si desean recibir fondos para su investigación». Esto significa que incluso los científicos se convierten en víctimas del negocio. Esta semana una serie de acontecimientos asombrosos han revelado cómo algunos científicos parecen estar retocando los resultados de sus investigaciones para coincidir con los puntos de vista de aquellos que les financian. Como informa el New York Times esta semana: «Cientos de e-mails privados y documentos robados de un servidor en una universidad británica han conducido a afirmar que científicos del clima conspiraban para exagerar la influencia humana en el cambio climático». Uno de ellos confiesa en uno de los e-mails: «De momento, lo que falta es el calentamiento global».
LA MAYORÍA de científicos están de acuerdo en que se ha producido un aumento de la concentración de CO2 en la atmosfera de la tierra, y que este aumento puede tener graves consecuencias. Pero no es tan fácil tratar el asunto con eficacia. Ese es el principal problema al que se enfrentan las naciones que estarán representadas en la conferencia de Copenhague. Haciéndole justicia, Obama se da cuenta de que la acción debe ser real y no ficticia. Durante la histórica visita a China en noviembre, tanto Barack Obama como el presidente de China, Hu Jintao, dejaron claro que no podrán alcanzar un acuerdo en Copenhague para reducir las emisiones de gases invernadero. EEUU y China son los dos mayores contaminadores. Sin ellos no es posible acuerdo alguno.
Sin embargo, habrá violentas protestas en Copenhague, dirigidas en contra de los Estados Unidos y China. Eso es porque la campaña por el control climático ha alcanzado ahora el nivel de una nueva religión apocalíptica. Al Gore se ve a sí mismo como un profeta de la nueva religión. Miles de otras personas, que han perdido la fe en el cristianismo y el marxismo, han abrazado con entusiasmo la nueva religión, y afirman que solo ellos pueden salvar el planeta. Descartan como irrelevantes las opiniones de los científicos. Hace algunos años, un destacado ecologista estadounidense afirmaba: «los científicos pueden no estar de acuerdo, pero podemos oír a la Madre Tierra, y está llorando». Este tipo de entusiasmo religioso no debería afectar el hecho de que cualquier cosa que se consiga en Copenhague, aunque sea pequeña, será un importante avance. Algunos países han ofrecido cifras optimistas para la posible reducción de la contaminación, pero no se pueden tomar las cifras en serio y lo único importante es que se está realizando un esfuerzo.
Más allá de Copenhague, por supuesto, hay todavía muchos temas concernientes a la supervivencia humana. Las exageraciones sobre el calentamiento global pueden por desgracia desviar la atención de tales temas, que atañen a otras formas de contaminación y degradación ambiental que todavía son vitales y no se pueden ignorar. La lista de problemas es en verdad larga, desde la deforestación al consumo de carne y la contaminación de los ríos y mares. El camino hacia delante será difícil, pero la contribución de aquellos que anhelan el desastre en el grado de la película 2012 solo servirá para impedir el progreso.
domingo, octubre 18, 2009
Nadadores a contracorriente. JUAN MANUEL DE PRADA. Sábado, 17-10-09
Escribía Chesterton que sólo quien nada a contracorriente sabe con certeza que está vivo. Se trata, desde luego, de un ejercicio nada plácido, pues la energía que el nadador a contracorriente emplea en cada brazada no se corresponde con un avance proporcional; y basta con que flojee en su ímpetu para que la tentación del desistimiento haga mella en él. Quien nada a favor de la corriente, en cambio, no tiene que molestarse en bracear; y ni siquiera es preciso que esté vivo, pues la corriente seguiría arrastrándolo como si tal cosa. Las grandes batallas del pensamiento, las conquistas que han ensanchado el horizonte humano, siempre se han librado a contracorriente; y, con frecuencia, quienes se atrevieron a protagonizarlas fueron contemplados por sus contemporáneos como retrógrados, incluso como peligrosos delincuentes. Pero, junto al rechazo o incomprensión de su época, estos pioneros que osaron contrariar el «espíritu de los tiempos» pudieron proclamar con orgullo que estaban vivos; y con su sacrificio irradiaron vida en un mundo acechado por la muerte, convocaron a la vida a quienes por cobardía, por estolidez, por conformidad con las ideas establecidas nadaban a favor de la corriente.
Así debió ocurrir con los primeros patricios que, en la época de máximo esplendor del Imperio Romano, empezaron a manumitir esclavos, como aquel Filemón que, siguiendo las instrucciones de San Pablo, decidió acoger a su esclavo Onésimo como si de un «hermano querido» se tratase. Cuando Filemón manumite a Onésimo, la esclavitud no era tan sólo una institución jurídica plenamente reconocida, auspiciada y protegida por la ley; era también el cimiento de la organización económica romana. Según establecía el derecho de gentes de la época, los esclavos eran individuos que, aun perteneciendo a la especie humana, no eran «personas» en el sentido jurídico de la palabra, sino «bienes» sobre los que sus amos podían ejercer un «derecho» de libre disposición. Los nadadores a contracorriente como Filemón alegaron entonces que, más allá de los preceptos legales, existía un estado de naturaleza que permitía reconocer en cualquier ser humano una dignidad inalienable; y que tal dignidad era previa a su consideración de ciudadano romano. Aquella subversión del sistema legal establecido ponía en peligro el progreso material de Roma; y quienes entonces nadaban a favor de la corriente se emplearon a fondo en el mantenimiento de un orden legal que favorecía sus intereses. Tan a fondo se emplearon que la abolición de la esclavitud aún tardaría muchos siglos en imponerse; y no lo hizo hasta que el ímpetu pionero de nadadores a contracorriente como Filemón propició una metanoia social, un cambio de mente que antepuso ese meollo irrenunciable de humanidad que nos permite distinguir la dignidad inalienable de cualquier persona sobre los indudables beneficios económicos de la esclavitud. Y en el largo camino que condujo a esa conquista muchos Filemones fueron señalados como retrógrados, perseguidos y condenados al ostracismo.
Como ocurriera hace dos mil años a los primeros patricios romanos que empezaron a manumitir esclavos, ocurre hoy a quienes se oponen al aborto. Los nadadores a favor de la corriente los anatemizan y escarnecen, los calumnian presentándolos como detractores de los «derechos de la mujer», los caracterizan como sombríos «retrógrados» que amenazan el progreso social. Pero, como aquellos primeros patricios romanos que reconocieron en cualquier persona una dignidad inalienable, quienes hoy se oponen al aborto no hacen sino velar por ese meollo irrenunciable de humanidad que nos constituye, que nos permite reconocer como miembro de la familia humana a quien aún no tiene voz para proclamarlo, que nos impone proteger la vida gestante, la más desvalida e inerme, como garantía de nuestra propia supervivencia moral, para que no nos ocurra lo que Marcel Proust denunciaba, al describir el clima de corrupción en el que se desenvolvían sus personajes: «Desde hacía tiempo ya no se daban cuenta de lo que podía tener de moral o inmoral la vida que llevaban, porque era la de su ambiente. Nuestra época, para quien lea su historia dentro de dos mil años, parecerá que hubiese hundido estas conciencias tiernas y puras en un ambiente vital que se mostrará entonces como monstruosamente pernicioso y donde, sin embargo, ellas se encontraban a gusto».
El día en que nos encontremos a gusto en un ambiente vital que consagra el aborto como «derecho» habremos dejado de merecer el calificativo de humanos; porque simplemente habremos dimitido de la razón, que es -según nos enseñaba Aristóteles- capacidad de discernimiento sobre lo que es justo y lo que es injusto. Y cuando el hombre se desprende de la razón es como cuando las ramas se desprenden del árbol, que no les aguarda otro destino sino amustiarse. Cuando el aborto se acepta como una conquista de la libertad o del progreso, cuando se niega o restringe el derecho a la vida de las generaciones venideras, nuestra propia condición humana se debilita hasta perecer; y entonces nos convertimos, irrevocablemente, en esos nadadores a favor de la corriente que, sin advertirlo, aceptan su propia muerte con tal de no bracear. Porque muertos están quienes por cobardía, por estolidez, por conformidad con las ideas establecidas defienden el aborto; y también quienes con su silencio o indiferencia lo amparan, quienes con su anuencia sorda respiran sus miasmas, fingiendo que no les contagian.
A los soldados aliados que, en su avance hacia Berlín, liberaban los campos de concentración donde durante años se habían hacinado prisioneros famélicos, puras radiografías de hombre despojadas de su dignidad, no les estremecía tanto el espectáculo dantesco que se desplegaba ante sus ojos como la pretendida ignorancia de los lugareños vecinos, que habían visto llegar trenes abarrotados de presos al apeadero de su pueblo, que habían visto humear las chimeneas de los hornos crematorios, que habían visto descender la ceniza de los cadáveres incinerados sobre sus tierras de labranza y, sin embargo, habían fingido no enterarse de lo que estaba sucediendo ante sus narices. Con esta nueva forma de holocausto que es el aborto ocurre lo mismo: llegará el día en que las generaciones venideras, al asomarse a los cementerios del aborto, se estremezcan de horror, como hoy nos estremecemos ante las matanzas que ampararon los totalitarismos de hace un siglo (sólo que, para entonces, las cifras del aborto serán mucho más abultadas, vertiginosas de tan abultadas); pero se estremecerán, sobre todo, ante la complicidad tácita de una sociedad que, dimitiendo de su humanidad, prefirió volver el rostro hacia otro lado cuando se trataba de defender la vida más inerme, que incluso aceptó el aborto como un instrumento benéfico, entronizándolo en la categoría de «derecho». A esas generaciones futuras les consolará, sin embargo, saber que, mientras muchos de sus antepasados renegaba de su condición humana, acatando la barbarie y bendiciéndola legalmente, hubo unos cientos de miles de españoles que el sábado 17 de octubre de 2009 salieron a la calle para gritarle a una sociedad que yacía agusanada en la tumba: «Levántate y anda». Y, agradecidos, comprobarán que, con su gustoso sacrificio de nadadores a contracorriente, aquellos cientos de miles de españoles irradiaron vida en un mundo acechado por la muerte
Así debió ocurrir con los primeros patricios que, en la época de máximo esplendor del Imperio Romano, empezaron a manumitir esclavos, como aquel Filemón que, siguiendo las instrucciones de San Pablo, decidió acoger a su esclavo Onésimo como si de un «hermano querido» se tratase. Cuando Filemón manumite a Onésimo, la esclavitud no era tan sólo una institución jurídica plenamente reconocida, auspiciada y protegida por la ley; era también el cimiento de la organización económica romana. Según establecía el derecho de gentes de la época, los esclavos eran individuos que, aun perteneciendo a la especie humana, no eran «personas» en el sentido jurídico de la palabra, sino «bienes» sobre los que sus amos podían ejercer un «derecho» de libre disposición. Los nadadores a contracorriente como Filemón alegaron entonces que, más allá de los preceptos legales, existía un estado de naturaleza que permitía reconocer en cualquier ser humano una dignidad inalienable; y que tal dignidad era previa a su consideración de ciudadano romano. Aquella subversión del sistema legal establecido ponía en peligro el progreso material de Roma; y quienes entonces nadaban a favor de la corriente se emplearon a fondo en el mantenimiento de un orden legal que favorecía sus intereses. Tan a fondo se emplearon que la abolición de la esclavitud aún tardaría muchos siglos en imponerse; y no lo hizo hasta que el ímpetu pionero de nadadores a contracorriente como Filemón propició una metanoia social, un cambio de mente que antepuso ese meollo irrenunciable de humanidad que nos permite distinguir la dignidad inalienable de cualquier persona sobre los indudables beneficios económicos de la esclavitud. Y en el largo camino que condujo a esa conquista muchos Filemones fueron señalados como retrógrados, perseguidos y condenados al ostracismo.
Como ocurriera hace dos mil años a los primeros patricios romanos que empezaron a manumitir esclavos, ocurre hoy a quienes se oponen al aborto. Los nadadores a favor de la corriente los anatemizan y escarnecen, los calumnian presentándolos como detractores de los «derechos de la mujer», los caracterizan como sombríos «retrógrados» que amenazan el progreso social. Pero, como aquellos primeros patricios romanos que reconocieron en cualquier persona una dignidad inalienable, quienes hoy se oponen al aborto no hacen sino velar por ese meollo irrenunciable de humanidad que nos constituye, que nos permite reconocer como miembro de la familia humana a quien aún no tiene voz para proclamarlo, que nos impone proteger la vida gestante, la más desvalida e inerme, como garantía de nuestra propia supervivencia moral, para que no nos ocurra lo que Marcel Proust denunciaba, al describir el clima de corrupción en el que se desenvolvían sus personajes: «Desde hacía tiempo ya no se daban cuenta de lo que podía tener de moral o inmoral la vida que llevaban, porque era la de su ambiente. Nuestra época, para quien lea su historia dentro de dos mil años, parecerá que hubiese hundido estas conciencias tiernas y puras en un ambiente vital que se mostrará entonces como monstruosamente pernicioso y donde, sin embargo, ellas se encontraban a gusto».
El día en que nos encontremos a gusto en un ambiente vital que consagra el aborto como «derecho» habremos dejado de merecer el calificativo de humanos; porque simplemente habremos dimitido de la razón, que es -según nos enseñaba Aristóteles- capacidad de discernimiento sobre lo que es justo y lo que es injusto. Y cuando el hombre se desprende de la razón es como cuando las ramas se desprenden del árbol, que no les aguarda otro destino sino amustiarse. Cuando el aborto se acepta como una conquista de la libertad o del progreso, cuando se niega o restringe el derecho a la vida de las generaciones venideras, nuestra propia condición humana se debilita hasta perecer; y entonces nos convertimos, irrevocablemente, en esos nadadores a favor de la corriente que, sin advertirlo, aceptan su propia muerte con tal de no bracear. Porque muertos están quienes por cobardía, por estolidez, por conformidad con las ideas establecidas defienden el aborto; y también quienes con su silencio o indiferencia lo amparan, quienes con su anuencia sorda respiran sus miasmas, fingiendo que no les contagian.
A los soldados aliados que, en su avance hacia Berlín, liberaban los campos de concentración donde durante años se habían hacinado prisioneros famélicos, puras radiografías de hombre despojadas de su dignidad, no les estremecía tanto el espectáculo dantesco que se desplegaba ante sus ojos como la pretendida ignorancia de los lugareños vecinos, que habían visto llegar trenes abarrotados de presos al apeadero de su pueblo, que habían visto humear las chimeneas de los hornos crematorios, que habían visto descender la ceniza de los cadáveres incinerados sobre sus tierras de labranza y, sin embargo, habían fingido no enterarse de lo que estaba sucediendo ante sus narices. Con esta nueva forma de holocausto que es el aborto ocurre lo mismo: llegará el día en que las generaciones venideras, al asomarse a los cementerios del aborto, se estremezcan de horror, como hoy nos estremecemos ante las matanzas que ampararon los totalitarismos de hace un siglo (sólo que, para entonces, las cifras del aborto serán mucho más abultadas, vertiginosas de tan abultadas); pero se estremecerán, sobre todo, ante la complicidad tácita de una sociedad que, dimitiendo de su humanidad, prefirió volver el rostro hacia otro lado cuando se trataba de defender la vida más inerme, que incluso aceptó el aborto como un instrumento benéfico, entronizándolo en la categoría de «derecho». A esas generaciones futuras les consolará, sin embargo, saber que, mientras muchos de sus antepasados renegaba de su condición humana, acatando la barbarie y bendiciéndola legalmente, hubo unos cientos de miles de españoles que el sábado 17 de octubre de 2009 salieron a la calle para gritarle a una sociedad que yacía agusanada en la tumba: «Levántate y anda». Y, agradecidos, comprobarán que, con su gustoso sacrificio de nadadores a contracorriente, aquellos cientos de miles de españoles irradiaron vida en un mundo acechado por la muerte
viernes, octubre 16, 2009
martes, octubre 06, 2009
Las Mentiras de Zapatero y su Gobierno
25 de abril de 2007
Solbes: "Yo no veo afectado para nada el sector de la construcción. Específicamente, sigue funcionando igual, con una ligera desaceleración que permite ajustarse a una realidad que lógicamente va a exigir una demanda ligeramente inferior".
3 de julio de 2007
Zapatero: "Lo enunciaré de forma sencilla pero ambiciosa: la próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España. No lo quiero con carácter coyuntural, lo quiero definitivo".
17 de agosto de 2007
Solbes: "Los efectos de la crisis hipotecaria estadounidense tendrán un impacto relativamente pequeño en la economía española".
21 de agosto de 2007
Zapatero: "España está a salvo de la crisis financiera".
6 de septiembre de 2007
Zapatero: "Tenemos la tasa de paro más baja de la historia. El modelo económico español es un modelo internacional de solvencia y eficiencia".
11 de septiembre de 2007
Zapatero: "Haciendo uso de un símil futbolístico, se podría decir que España ha entrado en la Champions League de la economía mundial".
16 de octubre de 2007
Zapatero: "No hay atisbo de recesión económica. La economía española tiene muy buenos fundamentos".
24 de octubre de 2007
Solbes: "Rajoy tiene una visión apocalíptica de la economía. Incluso en un entorno exterior hipotéticamente menos favorable, pensamos que el 3,3% de crecimiento en España es una cifra razonable".
11 de diciembre de 2007
Solbes: "La economía española crecerá a velocidad de crucero durante los dos próximos años, en los que avanzará en torno a un 3%".
9 de enero de 2008
Zapatero: "Crear un alarmismo injustificado en torno a la economía de un país puede dañar las expectativas. Permítanme que diga que es lo menos patriótico que conozco".
10 de enero de 2008
Solbes: "Estamos ante una gradual desaceleración. Se trata de una evolución natural y un fenómeno saludable. Si llegaran las vacas flacas, las afrontaríamos con gran tranquilidad gracias al superávit de las cuentas públicas".
14 de enero de 2008
Zapatero: "La crisis es una falacia, puro catastrofismo. Estamos creciendo por encima del 3%. Aunque mañana crezcamos al 3% o al 2,8%, que es un crecimiento bueno, vamos a seguir creando empleo y teniendo superávit".
4 de febrero de 2008
Propaganda electoral del PSOE: "Por el pleno empleo". "Soñar con los pies en la tierra". "Motivos para creer".
11 de febrero de 2008
Solbes: "Los que auguran el riesgo de recesión no saben nada de economía. Estoy harto y agotado por la cantidad de tonterías que oigo últimamente sobre el mundo económico. La economía española crecerá en la próxima legislatura a un ritmo cercano al 3% , lo que permitirá crear 1,6 millones de nuevos empleos y mantener la tasa de paro en torno al 8% de la población activa.
25 de febrero de 2008
Zapatero: "Las cuentas públicas han tenido superávit todos los años, 70.000 millones de euros de superávit, que nos permiten tener una garantía, una fortaleza para atender cualquier necesidad. La desaceleración no va a ser ni profunda ni prolongada. Va a ser una desaceleración para la cual nuestro país está más preparado que nadie. Debería haber tomado nota del debate entre el señor Solbes y el señor Pizarro, para darse cuenta de que no vale la demagogia en la economía".
3 de marzo de 2008
Zapatero: "Prometo crear 2 millones de nuevos empleos".
7 de marzo de 2008
Zapatero: "España está en condiciones para llegar al pleno empleo".
26 de abril de 2008
Zapatero: "La peor previsión de paro que podamos tener por delante será siempre una previsión de paro mejor que la que mejor tuvo el PP".
28 de abril de 2008
Zapatero: "La actitud de quienes exageran sobre el alcance de la actual situación económica es antipatriótica, inaceptable y demagógica".
8 de mayo de 2008
Solbes: "De hecho, nuestras previsiones apuntan a una recuperación de las tasas de crecimiento de la economía ya en el segundo semestre del 2009, que en 2010 nos permitirán crecer a un ritmo medio cercano al 3%".
12 de junio de 2008
Solbes: "El Estado tendrá superávit presupuestario, a pesar de una coyuntura económica desfavorable".
3 de junio de 2008
Solbes: "El Producto Interior Bruto podría crecer en el actual ejercicio en el entorno del 2%. España está capeando el temporal".
29 de junio de 2008
Zapatero: "Como todo, es opinable y depende de lo que entendamos por crisis. [...] Por un concepto como el de crisis habría que preguntar a los economistas, y seguramente no se pondrían de acuerdo".
"Más allá de baches como el de ahora, España tiene condiciones para ambicionar llegar a los niveles de empleo de la media europea y de pleno empleo técnico. Vamos a trabajar por ello. El Gobierno ha sido el que más ha acertado en sus previsiones".
2 de julio de 2008
Zapatero: "La economía vive una situación difícil y complicada".
4 de Julio de 2008
Zapatero: "Ser optimistas es algo más que un acto de racionalidad, es una exigencia moral. [...] A trabajar, y también conviene que consumáis".
8 de julio de 2008
Zapatero dice por primera vez la palabra crisis: "En esta crisis, como ustedes quieren que diga, hay gente que no va a pasar ninguna dificultad".
16 de julio de 2008
Solbes: "Para mí, que he vivido la crisis del 93-94 y algunas otras indirectamente, ésta es posiblemente la crisis más compleja por la cantidad de factores que están encima de la mesa".
21 de julio de 2008
Solbes: "Si el crecimiento es claramente por debajo de 2,3%, vamos a ver un ligero déficit, pero no me preocupa".
24 de julio de 2008
Solbes: "A recesión no llegaremos en ningún caso, y a crecimiento negativo espero que tampoco. No es esa nuestra hipótesis de trabajo, sino que el comportamiento de la economía será de un crecimiento próximo a cero, pero no por debajo. La situación es la más compleja de las últimas décadas. No es que hayan fallado nuestras previsiones, es que han fallado las de todo el mundo".
27 de agosto de 2008
Zapatero: "Sería absurdo pensar que la crisis originada en EEUU no afecte a la economía internacional en general y a la española en particular".
23 de septiembre de 2008
Solbes: "Yo no sé si es la peor; pero, sin duda alguna, desde que yo tengo uso de razón, y tengo sesenta y seis años, sí es la peor crisis de la que yo tengo conocimiento".
24 de septiembre de 2008
Solbes: "Nosotros no hemos negado nunca la crisis".
19 de octubre de 2008
Zapatero: "Yo creo que el segundo semestre del año que viene estaremos ya con una actividad económica de crecimiento intertrimestral".
13 de diciembre de 2008
Zapatero: "Nadie quedará a su suerte ante el drama del desempleo. Mi prioridad, es que no haya una sola familia en este país que pueda tener una situación de grave angustia o preocupación por la pérdida del puesto de trabajo".
18 de diciembre de 2008
Zapatero: "No; nadie lo sabía". En cuanto hemos entrado en una situación objetiva de crisis, he sido el primero en hablar de una crisis del sistema financiero internacional y de una crisis económica. En marzo comenzará a crearse empleo de manera intensa".
18 de enero de 2009
Solbes: "Hemos utilizado todo el margen que teníamos contra la crisis".
23 de febrero de 2009
Solbes: "Envidio a Bermejo porque es ex ministro".
16 de marzo de 2009
El Premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, durante la celebración del Foro Económico Innovae y, en presencia de José Luis Rodríguez Zapatero, opina sobre la situación de la crisis en España: "Las perspectivas económicas de España son aterradoras. La situación económica es especialmente difícil en España. Los próximos años van a ser muy difíciles para los españoles. El camino de salida de la crisis para España será doloroso o extremadamente doloroso".
29 de abril de 2009
Zapatero: "Es probable que lo peor de la crisis económica haya pasado ya".
Y la mejor de todas, la de Rubalcaba:
"NECESITAMOS UN GOBIERNO QUE NO NOS MIENTA"
Solbes: "Yo no veo afectado para nada el sector de la construcción. Específicamente, sigue funcionando igual, con una ligera desaceleración que permite ajustarse a una realidad que lógicamente va a exigir una demanda ligeramente inferior".
3 de julio de 2007
Zapatero: "Lo enunciaré de forma sencilla pero ambiciosa: la próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España. No lo quiero con carácter coyuntural, lo quiero definitivo".
17 de agosto de 2007
Solbes: "Los efectos de la crisis hipotecaria estadounidense tendrán un impacto relativamente pequeño en la economía española".
21 de agosto de 2007
Zapatero: "España está a salvo de la crisis financiera".
6 de septiembre de 2007
Zapatero: "Tenemos la tasa de paro más baja de la historia. El modelo económico español es un modelo internacional de solvencia y eficiencia".
11 de septiembre de 2007
Zapatero: "Haciendo uso de un símil futbolístico, se podría decir que España ha entrado en la Champions League de la economía mundial".
16 de octubre de 2007
Zapatero: "No hay atisbo de recesión económica. La economía española tiene muy buenos fundamentos".
24 de octubre de 2007
Solbes: "Rajoy tiene una visión apocalíptica de la economía. Incluso en un entorno exterior hipotéticamente menos favorable, pensamos que el 3,3% de crecimiento en España es una cifra razonable".
11 de diciembre de 2007
Solbes: "La economía española crecerá a velocidad de crucero durante los dos próximos años, en los que avanzará en torno a un 3%".
9 de enero de 2008
Zapatero: "Crear un alarmismo injustificado en torno a la economía de un país puede dañar las expectativas. Permítanme que diga que es lo menos patriótico que conozco".
10 de enero de 2008
Solbes: "Estamos ante una gradual desaceleración. Se trata de una evolución natural y un fenómeno saludable. Si llegaran las vacas flacas, las afrontaríamos con gran tranquilidad gracias al superávit de las cuentas públicas".
14 de enero de 2008
Zapatero: "La crisis es una falacia, puro catastrofismo. Estamos creciendo por encima del 3%. Aunque mañana crezcamos al 3% o al 2,8%, que es un crecimiento bueno, vamos a seguir creando empleo y teniendo superávit".
4 de febrero de 2008
Propaganda electoral del PSOE: "Por el pleno empleo". "Soñar con los pies en la tierra". "Motivos para creer".
11 de febrero de 2008
Solbes: "Los que auguran el riesgo de recesión no saben nada de economía. Estoy harto y agotado por la cantidad de tonterías que oigo últimamente sobre el mundo económico. La economía española crecerá en la próxima legislatura a un ritmo cercano al 3% , lo que permitirá crear 1,6 millones de nuevos empleos y mantener la tasa de paro en torno al 8% de la población activa.
25 de febrero de 2008
Zapatero: "Las cuentas públicas han tenido superávit todos los años, 70.000 millones de euros de superávit, que nos permiten tener una garantía, una fortaleza para atender cualquier necesidad. La desaceleración no va a ser ni profunda ni prolongada. Va a ser una desaceleración para la cual nuestro país está más preparado que nadie. Debería haber tomado nota del debate entre el señor Solbes y el señor Pizarro, para darse cuenta de que no vale la demagogia en la economía".
3 de marzo de 2008
Zapatero: "Prometo crear 2 millones de nuevos empleos".
7 de marzo de 2008
Zapatero: "España está en condiciones para llegar al pleno empleo".
26 de abril de 2008
Zapatero: "La peor previsión de paro que podamos tener por delante será siempre una previsión de paro mejor que la que mejor tuvo el PP".
28 de abril de 2008
Zapatero: "La actitud de quienes exageran sobre el alcance de la actual situación económica es antipatriótica, inaceptable y demagógica".
8 de mayo de 2008
Solbes: "De hecho, nuestras previsiones apuntan a una recuperación de las tasas de crecimiento de la economía ya en el segundo semestre del 2009, que en 2010 nos permitirán crecer a un ritmo medio cercano al 3%".
12 de junio de 2008
Solbes: "El Estado tendrá superávit presupuestario, a pesar de una coyuntura económica desfavorable".
3 de junio de 2008
Solbes: "El Producto Interior Bruto podría crecer en el actual ejercicio en el entorno del 2%. España está capeando el temporal".
29 de junio de 2008
Zapatero: "Como todo, es opinable y depende de lo que entendamos por crisis. [...] Por un concepto como el de crisis habría que preguntar a los economistas, y seguramente no se pondrían de acuerdo".
"Más allá de baches como el de ahora, España tiene condiciones para ambicionar llegar a los niveles de empleo de la media europea y de pleno empleo técnico. Vamos a trabajar por ello. El Gobierno ha sido el que más ha acertado en sus previsiones".
2 de julio de 2008
Zapatero: "La economía vive una situación difícil y complicada".
4 de Julio de 2008
Zapatero: "Ser optimistas es algo más que un acto de racionalidad, es una exigencia moral. [...] A trabajar, y también conviene que consumáis".
8 de julio de 2008
Zapatero dice por primera vez la palabra crisis: "En esta crisis, como ustedes quieren que diga, hay gente que no va a pasar ninguna dificultad".
16 de julio de 2008
Solbes: "Para mí, que he vivido la crisis del 93-94 y algunas otras indirectamente, ésta es posiblemente la crisis más compleja por la cantidad de factores que están encima de la mesa".
21 de julio de 2008
Solbes: "Si el crecimiento es claramente por debajo de 2,3%, vamos a ver un ligero déficit, pero no me preocupa".
24 de julio de 2008
Solbes: "A recesión no llegaremos en ningún caso, y a crecimiento negativo espero que tampoco. No es esa nuestra hipótesis de trabajo, sino que el comportamiento de la economía será de un crecimiento próximo a cero, pero no por debajo. La situación es la más compleja de las últimas décadas. No es que hayan fallado nuestras previsiones, es que han fallado las de todo el mundo".
27 de agosto de 2008
Zapatero: "Sería absurdo pensar que la crisis originada en EEUU no afecte a la economía internacional en general y a la española en particular".
23 de septiembre de 2008
Solbes: "Yo no sé si es la peor; pero, sin duda alguna, desde que yo tengo uso de razón, y tengo sesenta y seis años, sí es la peor crisis de la que yo tengo conocimiento".
24 de septiembre de 2008
Solbes: "Nosotros no hemos negado nunca la crisis".
19 de octubre de 2008
Zapatero: "Yo creo que el segundo semestre del año que viene estaremos ya con una actividad económica de crecimiento intertrimestral".
13 de diciembre de 2008
Zapatero: "Nadie quedará a su suerte ante el drama del desempleo. Mi prioridad, es que no haya una sola familia en este país que pueda tener una situación de grave angustia o preocupación por la pérdida del puesto de trabajo".
18 de diciembre de 2008
Zapatero: "No; nadie lo sabía". En cuanto hemos entrado en una situación objetiva de crisis, he sido el primero en hablar de una crisis del sistema financiero internacional y de una crisis económica. En marzo comenzará a crearse empleo de manera intensa".
18 de enero de 2009
Solbes: "Hemos utilizado todo el margen que teníamos contra la crisis".
23 de febrero de 2009
Solbes: "Envidio a Bermejo porque es ex ministro".
16 de marzo de 2009
El Premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, durante la celebración del Foro Económico Innovae y, en presencia de José Luis Rodríguez Zapatero, opina sobre la situación de la crisis en España: "Las perspectivas económicas de España son aterradoras. La situación económica es especialmente difícil en España. Los próximos años van a ser muy difíciles para los españoles. El camino de salida de la crisis para España será doloroso o extremadamente doloroso".
29 de abril de 2009
Zapatero: "Es probable que lo peor de la crisis económica haya pasado ya".
Y la mejor de todas, la de Rubalcaba:
"NECESITAMOS UN GOBIERNO QUE NO NOS MIENTA"
miércoles, septiembre 16, 2009
El PSOE tiene que librarse de la tutela de los pedagogos
Ricardo Moreno Castillo, profesor de Matemáticas de la UCM y autor del 'Panfleto Antipedagógico'
Por Adrián Arcos (adrian@magisnet.com)
Ricardo Moreno ha reabierto el debate sobre la calidad de nuestro sistema educativo. Después del éxito de su Panfleto Antipedagógico, este profesor de Matemáticas de la Complutense regresa con un nuevo libro, De la buena y la mala Educación, donde vuelve a cargar contra la Logse y contra toda la pedagogía que, según él, ha sido culpable de la grave situación educativa que vive nuestro país.
Han pasado algunos años desde la publicación de su Panfleto Antipedagógico, pero parece que la situación no ha cambiado mucho.
No ha cambiado y, además, las autoridades académicas hacen oídos sordos a una situación que ya nadie niega. Hay que tener mala fe o ser corto de luces para negar que el sistema se está deteriorando a pasos agigantados. El Panfleto tuvo mucho éxito y críticas muy buenas, pero a veces, en las críticas negativas no había ninguna que fuera razonada, como llamarme fascista o nostálgico. Entonces quise hacer un nuevo libro como mera continuación, analizando muchos tópicos que se pronuncian como frases solemnes pero que no significan nada.
¿Qué tópicos?
Por ejemplo, cuando dicen que no podemos enseñar como hace 100 años. Pues hacemos el amor como hace un millón años y tan mal no nos va. O que la escuela es el reflejo de la sociedad. Pues yo creo que la sociedad es el reflejo de la escuela que han tenido los ciudadanos. Y mejorando la escuela, mejoraremos la sociedad. Es muy fácil decir estos tópicos y levantar un aplauso. Otro es el de la diversidad, la variedad, la multiculturalidad. Pero es que un niño inmigrante o nativo, o un hombre y mujer, un cristiano y un musulmán, necesitan lo mismo, una explicación clara, amena en lo posible, haciendo ejercicios, un profesor que conteste a las dudas. No hay ninguna pedagogía que sirva para unos y no para otros.
Pero la sociedad no es la misma. Ahora el niño tiene más información a su alcance.
Internet es una enciclopedia mucho más grande, más accesible, pero no distinta a las otras enciclopedias. Sólo consultas cuando tienes una laguna de algo que ya sabes. Nadie aprende historia leyendo una enciclopedia. Estudiarás historia, y cuando hay un dato que te falte, vas a la enciclopedia.
¿Cree que con la nueva ley la situación empeora?
Es más de lo mismo. Además, no han tenido la humildad de contar con quienes realmente saben. Hay muchos profesores de universidad que han sido profesores de instituto. Latinistas como García Calvo, filólogos como Gregorio Salvador, escritores como Méndez Ferrín. Esa es la gente a la que habría que consultar y no a los pedagogos, que no tienen ni idea.
¿Por qué dice que es “más de lo mismo”?
Los chicos siguen pasando de curso con ocho asignaturas pendientes. Pasan sin ninguna base, y quedan anulados académicamente para siempre. El Bachillerato es una ridiculez. Tenemos que enseñar en dos años lo que antes en cuatro a unos niños peor preparados y con menos hábito de estudio.
¿Cree que hay que recuperar la cultura del esfuerzo?
Lo que hay que hacer es restablecer la autoridad del profesor y el que se empeñe en no estudiar no tenerlo encerrado en el aula y darle otras posibilidades. Y no tratarlo como un problema psicológico, porque la vagancia no es una patología.
¿Le gusta que el nuevo ministro reclame una cultura del esfuerzo?
Precisamente la izquierda lo que tiene que conseguir es que los pobres dejen de ser pobres. Y la solución es darles una buena formación, pero a través de un esfuerzo muy grande del que quiere salir de la pobreza. Yo no creo que la cultura del esfuerzo sea de la derecha, sino todo lo contrario. Lo que se ha montado es algo que le gustaría mucho a la derecha, una enseñanza existencial para pobres, es decir, quien quiera saber que vaya a la Privada, empezando por algunos que cantan las excelencias de nuestro sistema educativo, las bondades de la Logse y la pedagogía. Pero, por si acaso, éstos mandan a sus niños a la Privada, porque los experimentos son muy divertidos con los hijos de los demás, pero con los propios mejor incluirlos en el sistema que siempre ha funcionado de trabajo y de esfuerzo.
¿Cree que se puede alcanzar un Pacto por la Educación?
Para llegar a un Pacto, el PSOE tiene que liberarse de la tutela de los pedagogos y el PP de la tutela de los obispos. Y entonces crear una comisión por parte de ambos partidos a la luz del sentido común. Una comisión formada por profesores, no por pedagogos ni sindicalistas, designados por su valía y no por su fidelidad política.
¿Cree que esta situación es la que está provocando desmotivación en el profesorado?
Por supuesto. Hoy un alumno puede estar acosando al profesor, no dejando aprender a sus compañeros, y eso es un delito, porque si la enseñanza es un derecho, su conculcación tiene que ser un delito. Y no les pasa nada, les llevan al psicólogo. ¡No! Si un niño es un grosero y no deja estudiar a los demás tiene que estar fuera del aula hasta que cambie de actitud. Pretender una serie de técnicas pedagógicas de cambio de conducta son memeces.
¿Hay también menos implicación de los padres?
Se implican poco porque la jerga pedagógica ha calado también en ellos, y ves a padres decirle a los profesores que no motivan a sus hijos. Pero sus hijos vienen aquí por obligación, usted va a trabajar por obligación y yo vengo aquí por obligación, con lo cual se hacen cómplices del niño y se creen todo lo que les dicen.
Es decir, que, según usted, mientras siga esta forma de entender la Educación por parte de los pedagagogos, no vamos a salir de esta situación.
Claro que va a continuar. Una nueva ley de Educación debe estar elaborada por profesores, salvo los aspectos legislativos y jurídicos. Nadie ha hecho caso a helenistas como Rodríguez Adrados, que desde principio ha dicho que se estaba haciendo una barbaridad. Y sí a psicólogos como Marchesi que usan la jerga pedagógica con un desparpajo propio de los ignorantes. Y que es capaz de hacer el artículo en una página con una sintaxis perfecta y sin decir nada. Los que viven de esa jerga son los que se han cargado la enseñanza pública.
Y la LOCE, ¿podría haber cambiado la situación?
Ponía algún parche, pero el PP tampoco tuvo las agallas de realizar una reforma a fondo. La primera legislatura, porque dependía de CiU que era muy prologse, y la segunda no supo enfrentar lo que se había hecho mal. Y además, miopes políticamente, porque votantes del PSOE desilusionados por la política educativa les hubieran votado, por lo menos un par de legislaturas más, hasta que se consolidara un sistema educativo más sensato.
Por Adrián Arcos (adrian@magisnet.com)
Ricardo Moreno ha reabierto el debate sobre la calidad de nuestro sistema educativo. Después del éxito de su Panfleto Antipedagógico, este profesor de Matemáticas de la Complutense regresa con un nuevo libro, De la buena y la mala Educación, donde vuelve a cargar contra la Logse y contra toda la pedagogía que, según él, ha sido culpable de la grave situación educativa que vive nuestro país.
Han pasado algunos años desde la publicación de su Panfleto Antipedagógico, pero parece que la situación no ha cambiado mucho.
No ha cambiado y, además, las autoridades académicas hacen oídos sordos a una situación que ya nadie niega. Hay que tener mala fe o ser corto de luces para negar que el sistema se está deteriorando a pasos agigantados. El Panfleto tuvo mucho éxito y críticas muy buenas, pero a veces, en las críticas negativas no había ninguna que fuera razonada, como llamarme fascista o nostálgico. Entonces quise hacer un nuevo libro como mera continuación, analizando muchos tópicos que se pronuncian como frases solemnes pero que no significan nada.
¿Qué tópicos?
Por ejemplo, cuando dicen que no podemos enseñar como hace 100 años. Pues hacemos el amor como hace un millón años y tan mal no nos va. O que la escuela es el reflejo de la sociedad. Pues yo creo que la sociedad es el reflejo de la escuela que han tenido los ciudadanos. Y mejorando la escuela, mejoraremos la sociedad. Es muy fácil decir estos tópicos y levantar un aplauso. Otro es el de la diversidad, la variedad, la multiculturalidad. Pero es que un niño inmigrante o nativo, o un hombre y mujer, un cristiano y un musulmán, necesitan lo mismo, una explicación clara, amena en lo posible, haciendo ejercicios, un profesor que conteste a las dudas. No hay ninguna pedagogía que sirva para unos y no para otros.
Pero la sociedad no es la misma. Ahora el niño tiene más información a su alcance.
Internet es una enciclopedia mucho más grande, más accesible, pero no distinta a las otras enciclopedias. Sólo consultas cuando tienes una laguna de algo que ya sabes. Nadie aprende historia leyendo una enciclopedia. Estudiarás historia, y cuando hay un dato que te falte, vas a la enciclopedia.
¿Cree que con la nueva ley la situación empeora?
Es más de lo mismo. Además, no han tenido la humildad de contar con quienes realmente saben. Hay muchos profesores de universidad que han sido profesores de instituto. Latinistas como García Calvo, filólogos como Gregorio Salvador, escritores como Méndez Ferrín. Esa es la gente a la que habría que consultar y no a los pedagogos, que no tienen ni idea.
¿Por qué dice que es “más de lo mismo”?
Los chicos siguen pasando de curso con ocho asignaturas pendientes. Pasan sin ninguna base, y quedan anulados académicamente para siempre. El Bachillerato es una ridiculez. Tenemos que enseñar en dos años lo que antes en cuatro a unos niños peor preparados y con menos hábito de estudio.
¿Cree que hay que recuperar la cultura del esfuerzo?
Lo que hay que hacer es restablecer la autoridad del profesor y el que se empeñe en no estudiar no tenerlo encerrado en el aula y darle otras posibilidades. Y no tratarlo como un problema psicológico, porque la vagancia no es una patología.
¿Le gusta que el nuevo ministro reclame una cultura del esfuerzo?
Precisamente la izquierda lo que tiene que conseguir es que los pobres dejen de ser pobres. Y la solución es darles una buena formación, pero a través de un esfuerzo muy grande del que quiere salir de la pobreza. Yo no creo que la cultura del esfuerzo sea de la derecha, sino todo lo contrario. Lo que se ha montado es algo que le gustaría mucho a la derecha, una enseñanza existencial para pobres, es decir, quien quiera saber que vaya a la Privada, empezando por algunos que cantan las excelencias de nuestro sistema educativo, las bondades de la Logse y la pedagogía. Pero, por si acaso, éstos mandan a sus niños a la Privada, porque los experimentos son muy divertidos con los hijos de los demás, pero con los propios mejor incluirlos en el sistema que siempre ha funcionado de trabajo y de esfuerzo.
¿Cree que se puede alcanzar un Pacto por la Educación?
Para llegar a un Pacto, el PSOE tiene que liberarse de la tutela de los pedagogos y el PP de la tutela de los obispos. Y entonces crear una comisión por parte de ambos partidos a la luz del sentido común. Una comisión formada por profesores, no por pedagogos ni sindicalistas, designados por su valía y no por su fidelidad política.
¿Cree que esta situación es la que está provocando desmotivación en el profesorado?
Por supuesto. Hoy un alumno puede estar acosando al profesor, no dejando aprender a sus compañeros, y eso es un delito, porque si la enseñanza es un derecho, su conculcación tiene que ser un delito. Y no les pasa nada, les llevan al psicólogo. ¡No! Si un niño es un grosero y no deja estudiar a los demás tiene que estar fuera del aula hasta que cambie de actitud. Pretender una serie de técnicas pedagógicas de cambio de conducta son memeces.
¿Hay también menos implicación de los padres?
Se implican poco porque la jerga pedagógica ha calado también en ellos, y ves a padres decirle a los profesores que no motivan a sus hijos. Pero sus hijos vienen aquí por obligación, usted va a trabajar por obligación y yo vengo aquí por obligación, con lo cual se hacen cómplices del niño y se creen todo lo que les dicen.
Es decir, que, según usted, mientras siga esta forma de entender la Educación por parte de los pedagagogos, no vamos a salir de esta situación.
Claro que va a continuar. Una nueva ley de Educación debe estar elaborada por profesores, salvo los aspectos legislativos y jurídicos. Nadie ha hecho caso a helenistas como Rodríguez Adrados, que desde principio ha dicho que se estaba haciendo una barbaridad. Y sí a psicólogos como Marchesi que usan la jerga pedagógica con un desparpajo propio de los ignorantes. Y que es capaz de hacer el artículo en una página con una sintaxis perfecta y sin decir nada. Los que viven de esa jerga son los que se han cargado la enseñanza pública.
Y la LOCE, ¿podría haber cambiado la situación?
Ponía algún parche, pero el PP tampoco tuvo las agallas de realizar una reforma a fondo. La primera legislatura, porque dependía de CiU que era muy prologse, y la segunda no supo enfrentar lo que se había hecho mal. Y además, miopes políticamente, porque votantes del PSOE desilusionados por la política educativa les hubieran votado, por lo menos un par de legislaturas más, hasta que se consolidara un sistema educativo más sensato.