La sentencia del juez de Valladolid que, a petición de uno de los padres, obliga a retirar los crucifijos de un colegio público, dice que la presencia de símbolos religiosos en una escuela pública es incompatible con la laicidad del Estado español. Alega que atenta contra los derechos fundamentales, especialmente los referidos a la libertad ideológica y religiosa. La cuestión se planteó también en Italia, un país de mayoría católica y de Estado aconfesional como España, y la decisión del más alto tribunal fue la contraria.
El Consejo de Estado italiano, tribunal supremo en la jurisdicción administrativa, afirmaba en una sentencia publicada el 13 de febrero de 2006, que la presencia del crucifijo en las aulas de una escuela pública no es contraria a la laicidad.
El caso tuvo su origen en el recurso de una madre finlandesa que invocaba el principio de la laicidad del Estado para que la escuela de Padua donde estudiaban dos hijos suyos retirara todos los símbolos religiosos. La sentencia del Consejo de Estado señalaba que, según doctrina del Tribunal Constitucional, la laicidad es un principio supremo de la Constitución italiana, aunque no figure expresamente en ella.
Por otro lado, advierte que las condiciones de aplicación de la laicidad se definen también con arreglo a la tradición cultural y a las costumbres de cada pueblo, como muestra la diversidad de determinaciones en distintos países. La sentencia menciona los casos de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos.
Así pues, la cuestión es "si la exposición del crucifijo en las aulas (…) es contraria a las normas fundamentales de nuestro ordenamiento constitucional que dan forma y sustancia al principio de laicidad". Para responder, el Consejo examina la función y el significado que tiene el crucifijo en la escuela, según la tradición italiana.
"En un lugar de culto, el crucifijo es propia y exclusivamente un símbolo religioso", dice la sentencia. En cambio, en una sede no religiosa, como la escuela, destinada a la educación de los jóvenes, “exponerlo estará justificado y tomará un significado no discriminatorio en el plano religioso, si es apto para representar y recordar de modo sintético, inmediatamente perceptible e intuitivo (como todo símbolo), valores civilmente relevantes, sobre todo los que sustentan e inspiran nuestro orden constitucional".
En tal caso, "el crucifijo podrá cumplir, aun en un contexto ‘laico’, distinto del religioso que le es propio, una función simbólica altamente educativa, con independencia de la religión que profese cada alumno".
Pues bien, prosigue la sentencia, "en Italia, el crucifijo es apto para expresar –en clave simbólica, desde luego, pero de modo adecuado– el origen religioso de los valores de tolerancia, respeto mutuo, estima por la persona y afirmación de sus derechos y su libertad, autonomía de la conciencia moral ante la autoridad, solidaridad humana, rechazo de toda discriminación; valores característicos de la civilización italiana".
"Recordar, por medio del crucifijo, el origen religioso de tales valores y su plena y radical conformidad con las enseñanzas cristianas sirve pues para poner de manifiesto su fundamento trascendente, sin poner en cuestión, más bien subrayando la autonomía del orden temporal con respecto al orden espiritual (no su contraposición basada en una interpretación ideológica de la laicidad que no encuentra confirmación alguna en nuestra Carta fundamental)". Esos valores de origen cristiano "son vividos en la sociedad civil de modo autónomo”, de suerte que “pueden ser aprobados ‘laicamente’ por todos, con independencia de que pertenezcan a la religión que los ha inspirado y propugnado".
Por tanto, concluía la sentencia, si el crucifijo en la escuela tiene la función de expresar el fundamento de los citados valores civiles, "en el contexto cultural italiano parece en verdad difícil encontrar otro símbolo que se preste mejor a hacerlo".
martes, noviembre 25, 2008
¿Chistes viejos?. ANTONIO MUÑOZ MOLINA 25/11/2008
En su artículo del 24 de noviembre, Almudena Grandes hace lo que tal vez intente ser una broma acerca de una monja en el Madrid del comienzo de la Guerra Civil: "¿Imaginan el goce que sentiría al caer en manos de una pandilla de milicianos jóvenes, armados y -¡mmm!- sudorosos?". ¿Estamos ante la repetición del viejo y querido chiste español sobre el disfrute de las monjas violadas? No hace falta imaginar lo que sintieron, en los meses atroces del principio de la guerra, millares de personas al caer en manos de pandillas de milicianos, armados y casi siempre jóvenes, aunque tal vez no siempre sudorosos.
Basta consultar a historiadores fuera de toda sospecha o -ya que nos preocupa tanto la recuperación de la memoria- recuperar el testimonio de republicanos y socialistas sin tacha que vieron con horror los crímenes que se estaban cometiendo en Madrid al amparo del colapso de la legalidad provocado por el levantamiento militar.
Ni a Manuel Azaña, ni a Indalecio Prieto, ni a Arturo Barea, ni a Julián Zugazagoitia les costó nada imaginar la tragedia de tantas personas asesinadas por esas pandillas no siempre incontroladas que preferían mostrar su coraje sembrando el terror en Madrid en vez de combatiendo al enemigo en la sierra. Casi todos ellos hicieron lo poco que podían por salvar a inocentes: a Juan Negrín no le fue nada fácil evitar que asesinaran a su propio hermano fraile. Y todos ellos sabían el daño que esos crímenes estaban haciendo internacionalmente a la justa causa de un régimen legítimo asaltado por una sublevación sanguinaria e inicua. Almudena Grandes habla de exiliarse a México: cuando leemos artículos como el suyo y como tantos otros que por un lado o por otro parecen empeñados en revivir las peores intransigencias de otros tiempos, algunas personas nos sentimos cada vez más extrañas en nuestro propio país.
Basta consultar a historiadores fuera de toda sospecha o -ya que nos preocupa tanto la recuperación de la memoria- recuperar el testimonio de republicanos y socialistas sin tacha que vieron con horror los crímenes que se estaban cometiendo en Madrid al amparo del colapso de la legalidad provocado por el levantamiento militar.
Ni a Manuel Azaña, ni a Indalecio Prieto, ni a Arturo Barea, ni a Julián Zugazagoitia les costó nada imaginar la tragedia de tantas personas asesinadas por esas pandillas no siempre incontroladas que preferían mostrar su coraje sembrando el terror en Madrid en vez de combatiendo al enemigo en la sierra. Casi todos ellos hicieron lo poco que podían por salvar a inocentes: a Juan Negrín no le fue nada fácil evitar que asesinaran a su propio hermano fraile. Y todos ellos sabían el daño que esos crímenes estaban haciendo internacionalmente a la justa causa de un régimen legítimo asaltado por una sublevación sanguinaria e inicua. Almudena Grandes habla de exiliarse a México: cuando leemos artículos como el suyo y como tantos otros que por un lado o por otro parecen empeñados en revivir las peores intransigencias de otros tiempos, algunas personas nos sentimos cada vez más extrañas en nuestro propio país.
sábado, noviembre 22, 2008
jueves, noviembre 13, 2008
Un ex asesor de Thatcher lamenta que Obama se crea la “filfa” del calentamiento global
Libertad Digital
El experto climatólogo, polemista y ex asesor de Margaret Thatcher Christopher Monckton ha denunciado las "mentiras" de Al Gore sobre el clima, y ha lamentado que Obama se haya creído una "filfa", “impulsada por la izquierda para acabar con la hegemonía occidental”.
L D (EFE) "Pero al menos en España José María Aznar se ha dado cuenta de que lo que dicen no es verdad", ha subrayado Monckton, de visita en Madrid para defender las ideas de su libro: "¿Apocalipsis? ¡No! Por qué el calentamiento global no es una crisis global". Recientemente, el presidente de la República Checa Václav Klaus ya dudó en España de tales planteamientos, afirmando que "El calentamiento global es un intento de reprimir el desarrollo de la prosperidad en el mundo".
En una entrevista con Efe, Monckton ha argumentado que sólo "una pequeña minoría" de científicos cree que el ser humano es capaz de afectar el cambio climático, una idea “impulsada por la izquierda internacional para acabar con la hegemonía occidental".
Así, Monckton ha apuntado que los “extremistas climáticos” pretenden que en Occidente se reduzcan las emisiones de dióxido de carbono -"un gas perfectamente inofensivo y presente en el mundo desde hace decenas de miles de años"- en un 80 o 90 por ciento, "lo que supone una reducción proporcional de las economías occidentales".
"Pero no verás a nadie pedirle a China, Rusia o India una reducción semejante, porque son países de la izquierda y están autorizados a emitir todos los gases que quieran", apuntó. Entonces, ¿qué hace el ex vicepresidente estadounidense Al Gore defendiendo estas teorías?. De hecho, el mismo miércoles la NASA reconoció el falseamiento de datos que favorecían a los amigos del calentamiento global, confesando que "copió" los resultados de septiembre en Rusia, lo que alteró la media de temperaturas haciendo que ésta se incrementase.
"Miente; Al Gore miente y lo sabe. Al Gore no sabe nada de ciencia, y si se creyera lo que cuenta no se habría comprado un apartamento de 4 millones de dólares en la costa de San Francisco el mismo año en que nos asusta a todos con que el nivel del mar va a subir seis o siete metros", ha explicado Monckton.
Autor de decenas de artículos sobre el tema, Monckton ganó popularidad con uno sobre "Las 35 mentiras de la película de Gore" y retándole a un debate que aún no ha sido aceptado. "Nunca lo será porque Gore no es capaz de defender las ideas que difunde y sabe que si lo intenta, le pondré contra las cuerdas en dos minutos".
En cuanto a la cumbre sobre cambio climático recién celebrada en Pekín, Monckton admitió que hay muchos problemas medio-ambientales causados por el hombre, pero “el clima no es uno de ellos, porque nuestra influencia es mínima”. Tampoco le impresionó el consenso alcanzado en dicha cita ya que “la ciencia no se decide por consenso, no es una democracia; la ciencia busca la verdad objetiva y lo que es científicamente verdad lo es, te guste o no”.
A su juicio, a los políticos “les resulta muy emocionante este sentimiento apocalíptico que impele a la clase política a salvar el mundo y a los votantes, pidiéndoles que cambien sus bombillas, se olviden de sus coches y cierren sus fábricas”, planteó. "Es facilísimo excitar a los políticos con un eslógan tan sexy como ‘salvad el planeta’; los políticos son como niños, dales algo así con lo que jugar y jugarán, por lo menos hasta que se aburran o los votantes se den cuenta de que los ‘datos objetivos’ que les presentan son mentira".
Tampoco la elección de Barack Obama como nuevo presidente de Estados Unidos augura nada bueno, según Monckton, ya que el demócrata "ya ha dicho que cree esta filfa del cambio climático al igual que la mayoría de los políticos; en España, al menos, José María Aznar se ha dado cuenta de que lo que nos están diciendo no es la verdad". Pese a todo, Monckton es optimista: "en mil años se verá que no tenían razón", y aun antes de eso "los políticos se aburrirán de este tema". Pero por ahora no.
El experto climatólogo, polemista y ex asesor de Margaret Thatcher Christopher Monckton ha denunciado las "mentiras" de Al Gore sobre el clima, y ha lamentado que Obama se haya creído una "filfa", “impulsada por la izquierda para acabar con la hegemonía occidental”.
L D (EFE) "Pero al menos en España José María Aznar se ha dado cuenta de que lo que dicen no es verdad", ha subrayado Monckton, de visita en Madrid para defender las ideas de su libro: "¿Apocalipsis? ¡No! Por qué el calentamiento global no es una crisis global". Recientemente, el presidente de la República Checa Václav Klaus ya dudó en España de tales planteamientos, afirmando que "El calentamiento global es un intento de reprimir el desarrollo de la prosperidad en el mundo".
En una entrevista con Efe, Monckton ha argumentado que sólo "una pequeña minoría" de científicos cree que el ser humano es capaz de afectar el cambio climático, una idea “impulsada por la izquierda internacional para acabar con la hegemonía occidental".
Así, Monckton ha apuntado que los “extremistas climáticos” pretenden que en Occidente se reduzcan las emisiones de dióxido de carbono -"un gas perfectamente inofensivo y presente en el mundo desde hace decenas de miles de años"- en un 80 o 90 por ciento, "lo que supone una reducción proporcional de las economías occidentales".
"Pero no verás a nadie pedirle a China, Rusia o India una reducción semejante, porque son países de la izquierda y están autorizados a emitir todos los gases que quieran", apuntó. Entonces, ¿qué hace el ex vicepresidente estadounidense Al Gore defendiendo estas teorías?. De hecho, el mismo miércoles la NASA reconoció el falseamiento de datos que favorecían a los amigos del calentamiento global, confesando que "copió" los resultados de septiembre en Rusia, lo que alteró la media de temperaturas haciendo que ésta se incrementase.
"Miente; Al Gore miente y lo sabe. Al Gore no sabe nada de ciencia, y si se creyera lo que cuenta no se habría comprado un apartamento de 4 millones de dólares en la costa de San Francisco el mismo año en que nos asusta a todos con que el nivel del mar va a subir seis o siete metros", ha explicado Monckton.
Autor de decenas de artículos sobre el tema, Monckton ganó popularidad con uno sobre "Las 35 mentiras de la película de Gore" y retándole a un debate que aún no ha sido aceptado. "Nunca lo será porque Gore no es capaz de defender las ideas que difunde y sabe que si lo intenta, le pondré contra las cuerdas en dos minutos".
En cuanto a la cumbre sobre cambio climático recién celebrada en Pekín, Monckton admitió que hay muchos problemas medio-ambientales causados por el hombre, pero “el clima no es uno de ellos, porque nuestra influencia es mínima”. Tampoco le impresionó el consenso alcanzado en dicha cita ya que “la ciencia no se decide por consenso, no es una democracia; la ciencia busca la verdad objetiva y lo que es científicamente verdad lo es, te guste o no”.
A su juicio, a los políticos “les resulta muy emocionante este sentimiento apocalíptico que impele a la clase política a salvar el mundo y a los votantes, pidiéndoles que cambien sus bombillas, se olviden de sus coches y cierren sus fábricas”, planteó. "Es facilísimo excitar a los políticos con un eslógan tan sexy como ‘salvad el planeta’; los políticos son como niños, dales algo así con lo que jugar y jugarán, por lo menos hasta que se aburran o los votantes se den cuenta de que los ‘datos objetivos’ que les presentan son mentira".
Tampoco la elección de Barack Obama como nuevo presidente de Estados Unidos augura nada bueno, según Monckton, ya que el demócrata "ya ha dicho que cree esta filfa del cambio climático al igual que la mayoría de los políticos; en España, al menos, José María Aznar se ha dado cuenta de que lo que nos están diciendo no es la verdad". Pese a todo, Monckton es optimista: "en mil años se verá que no tenían razón", y aun antes de eso "los políticos se aburrirán de este tema". Pero por ahora no.